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sábado, 17 de octubre de 2015

Laura está loca

"El amor y la locura son los motores que hacen andar la vida." Marguerite de Yourcenar
Fiesta Holi del color
Y porque "Laura está loca" se lesiona.

Ella "está como un cencerro" y acaricia su piel con cualquier cosa afilada: cuchillas, cuchillos, vidrios ... y si no los encuentra, utilizará cualquier cosa puntiaguda que sirva para arañarse, aunque duela más y deje menos marcas y a.s.i. podrá satisfacer su supuesta necesidad de dolor.
El dolor físico distrae a esta chica del dolor que produce su mente. Su mente está enferma pero ella no está loca. Lo ha dicho el psiquiatra que la trata (tengamos esto como suerte para ella) y ha recetado unas pastillas que aplacan sus nervios durante el día y sedan su ímpetu al llegar la noche. Son productos de la industria farmacéutica que aliñan la ensalada química cerebral del paciente con resultados agridulces y faltos de frescura generalmente.
A Laura le daba por hacer partícipe a los demás de sus extrañas ocurrencias. Mejor no poner ejemplos propios e íntimos de ella. Los no locos nos asustaríamos mucho. Menos mal que los hospitales psiquiátricos han quedado reducidos a alguna planta reservada de hospital para casos extremos.
e.m. .- Enfermos mentales
¿Los e.m. necesitan compañía o vigilancia? No lo sé. Quizá ambas y una dosis de pastillas apisonadora que anulen los altibajos.

Rosa era la compañera sentimental de Laura hasta el día en que la naturaleza de su enfermedad superó las barreras químicas camino de la inhibición y cerró desnuda tras de sí la puerta de su casa para golpear la puerta del vecino. Tímido y solitario, Enrique, lloró y lloró por no haber dejado pasar a su vecina favorita en aquel estado. Lloró mientras contemplaba su estúpida cara de hombre que hacía lo correcto. Lloró amargamente porque lo normal sería haberla ayudado pero pensó que ella quería el sexo anormal con que él soñaba frecuentemente. El no podía aprovechar así la única oportunidad de su vida. Se quitó las gafas, llenas de llanto y vaho y vió su reflejo colorado, borroso y desencajado. 
Aquél día nadie sintió su inmensa pena y nadie echó de menos su ausencia en el trabajo ni entre su familia tras quitarse la vida desangrado en la bañera de su casa. Alguien dijo que Enrique era un loco solitario.

Laura en cambio encontró lo que buscaba en la siguiente puerta, donde vivía el monitor hormonado y testosteronico colegiado con Nro 101.303. Este desgraciado ensanchó aún más su cara cuadrada de crédula satisfacción al ver a su vecina llamando desnuda a su puerta. La hizo pasar dentro y quiso entrar en ella con su potencia muscular inservible para desparramar precozmente su hombría a las puertas de ella. Laura rió como ríen aquellos que llamamos locos y don pollo nandrolona la insultó y la empujó al corredor del portal.

Así las cosas, Laura se queda sola. Sola con sus monstruos. Su cabeza está llena de amargor y ya no duerme. Sabe que necesita compañía y ayuda, pero nadie quiere cuentas con un e.m., y ella sola no sabe encontrarla. Las lesiones de su piel están curadas pero se han reabierto las psicológicas. La muerte juega con ella a los dados, pero no saca nunca el triple seis. 
Ha dejado de comer. Pide a la muerte que se haga su amiga pero cuando acude a buscarla se equivoca de piso. Sus vecinos han recibido visita. Corazones anabolizados que no pueden más y corazones rotos de amor en frascos de cristal.
Laura está tan delgada que muere en un suspiro y un segundo después, lleva en su mano el relevo: la azada todopoderosa. Y cubre la calavera su esqueleto con capa negra y capucha.
Rosa tiene una nueva amiga y ríe con ella. Su cerebro destila por sí solo todos los ingredientes para una ensalada. Da lo mismo si es perfecta o no, porque a ella le agrada y también gusta el sabor de la química que desprende su amiga. Rosa también guarda en una caja olvidada, encima y al fondo de su armario, los recuerdos de Laura tal como era antes de enfermar. 
Y ahí se quedarán.
Espiritu Holi

Un día alguien puso como estado en su Whatsapp:
"No te enamores de mi. Tengo una enfermedad mental."
No es una frase para decirla al mundo abiertamente. Las personas que creen conocernos no necesitan saber si tenemos una enfermedad mental. Condicionar a los demás con un mensaje semejante no nos ayudará a salir de la enfermedad. Los demás nos dan igual, claro, pero ese es otro error. Los errores van quedando encadenados y al final terminan amarrándonos al dolor de forma irreparable.
Y aunque todo esto sea triste, hay que buscar el espíritu Holi, todo sea porque el bien triunfe sobre el mal, al menos alguna vez que otra.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Poema lesivo

"Me gustaría poder cerrar los ojos y ser soplado en polvo y en la nada; sentir todos mis pensamientos dispersarse como pelusa de diente de león a la deriva en el viento". Lauren Oliver
"Nunca autolesiones tu cuerpo inocente. Mejor deja a tus demonios interiores chillar de dolor intentando amarte a tí mismo."
"Never self harm your innocent body. Better let your inner demons cry out from pain by trying to love yourself."

Advertencia de contenido: Este texto incluye referencias explícitas a autolesión, trauma, desesperanza extrema y rechazo del propio cuerpo. No está escrito con fines instructivos ni de promoción, sino como expresión literaria y testimonial. Léase con criterio propio.
¿Cómo quieres que no me autolesione? Ayer desperté sin sueño a las 4. Esta noche eran las 3 y media. El otro a las 5. Mi mente estaba fresca, lista para trabajar, para centrarse, hablar, cualquier cosa menos dormir. Comencé a pensar. Empecé a sentirme hueco, triste, innecesario.


Estoy cansado de vivir. 
No sé qué es amar. 
No amo a nadie y no merezco 
ninguna clase de amor. 
Me odio. 
No puedo dar felicidad y 
no merezco ser feliz. 
Llevo la muerte lenta sobre los demás 
y cuanto más cerca 
más muerte, y, 
cuanto más tiempo, 
más lenta, y, 
cuanto más mueren, 
más me acerco a mi 
propia muerte cierta. 

Debo hacerme heridas. 
Cortar mi piel en tiras, 
quemarla despacio con soldador, 
golpear luego mis costillas, 
con nudillos que asorden su dolor. 
Y debo poner mi piel morada 
con vara de metal, 
encarnada, violeta, o con 
dura madera de nogal
verla granate y amarilla: 
piel maltratada, violada, 
quebrada, inflamada, 
incendiada e inocente 
como toda infancia: 
interrumpida. 

Soy un cobarde integral. 
Soy ese hombre que huye 
ante la mujer ideal. 
Soy un problema fatal 
soy una mujer yerta; 
una flor invernal, 
diminuta y vulgar. 
Soy una niña sin padre 
ni abuelo que le hable 
a un hermano que siempre estará, 
soy una chica con miedo, 
a la locura, al hombre sin sueños 
que pudo ser bueno, 
al hombre normal 
que pudo parecerlo en tiempos. 

No soy capaz de dar placer. 
No sé practicar mi sexo
Odio su puerca fealdad y
odio este pene caducado, 
su prominencia impertinente, 
su brutalidad primitiva, 
palpitante y explosiva, 
su orgullo adolescente y
ese pelaje permanente, 
sus órganos adyacentes y
su húmeda simiente, 
punto final de tanta pesadilla 
para mucha, muchísima gente. 

El sexo ajeno, menos aún. 
No sé dónde, ni cómo empieza, 
cuándo o porqué se termina. 
Me asusta tanto su oferta 
como me quiebra su indiferencia, 
su perfume o entraña tierna. 
No sé si será mejor amarlo, 
o si amar la carne deja, 
porque de amar yo algo 
amaría la nada a secas, 
o si la nada es algo 
ese algo sería mi queja. 

No merezco esta vida que me alimenta. 
No la entiendo. 
¿Porqué me tiene en cuenta? 
No sé porqué empezó, 
ni para qué sigo viviéndola, 
ni porqué mi madre lo permitió 
cuando no podía con ella, 
diciendo que no me quería 
sin haber nacido siquiera. 
Sin tener forma, 
sin conocer la luz apenas, 
sin sexo ni indecencia, 
sin mente ni demencia 
provocaba ya el llanto y 
el desconsuelo era mi oferta. 

¡ Qué no haré sufrir ahora 
a estos que me rodean ! 
¿Cómo quieres que no me autolesione? 
Si paso la noche en vela, 
torturando mi alma 
o lo que de ella queda. 
Si no sé hacer otra cosa 
desde que el sexo me detuviera, 
siendo niño, 
perdido entre el amor y la guerra.
"Aquí es donde estamos en este momento, como un todo. Nadie queda fuera del circuito. Estamos viviendo una realidad a partir de una fina capa de mentiras e ilusiones. Un mundo donde la codicia es nuestro Dios, y la sabiduría es el pecado, donde la división es clave y la unión hace la fantasía, donde se elogia la inteligencia impulsada por el ego de la mente, en lugar de la inteligencia del corazón." Bill Hicks

HURT - JONNY CASH

Traducción:
Me hice daño a mi mismo hoy, para averiguar si todavía sentía algo.
Me centré en el dolor, la única cosa que es real.
La aguja hizo un agujero, el viejo y conocido pinchazo.
Intenté matarlo, pero lo recuerdo todo.

¿En qué me he convertido?
Querido amigo mio, todos a quienes conozco, al final se van,
y podría haber tenido todo mi imperio
de basura.

Te defraudaré. Te haré daño.

Llevo esta corona de espinas en mi trono de mentiras
lleno de pensamientos rotos que no puedo arreglar.
Bajo las manchas del tiempo, desaparecen los sentimientos.
Eres otra persona más. Yo sigo aún aquí.

¿En qué me he convertido?
Querido amigo mio, todos a quienes conozco, al final se van,
y podría haber tenido todo mi imperio
de basura.

Te defraudaré. Te haré daño.

Si pudiera volver a empezar alejado un millón de millas,
me cuidaría más: encontraría la forma de hacerlo.

viernes, 31 de octubre de 2008

Tierra muerta


Imagen encontrada en "El perro morao"
Mi tierra está seca, muerta.

Solo ve luz en las sombras del viento.
Es mi terreno reseco de olvido,
inhóspito de caminos, de faros ciego,
sin vecinos ni cercados, añorante de patria,
de perfil inexistente, secreto y quedo.

Mi tierra seca y huérfana de amor,
mi tierra huérfana y seca de dolor
¡Cómo pude yo renunciar a tu cuidado!
¡Cómo pude apartarte de mi!
¡Cómo te extravié!

Si fuiste mi primer sentido,
consintiendo en abrir tus carnes,
por allanar su camino
al "amor" fraterno
de venenosa piel y lengua de acero,
de áspero olor a fango y estiércol,
como su pozo negro
de inmundicia en celo.

Si yo solo te manché por entero,
yo te infecté de ponzoña,
te hundí yo en aquel cieno
y ya muerto fui yo
quien descubrió tu vello tierno,
aún crudo,
aún tembloroso de miedo.

¡Cómo pude dejarte sola, tierra mía!
¡Cómo!
¡Si hasta sordo escuchaba tus palabras!

En mi tierra helada solo asoma
el rojo intenso 
de estériles surcos en el vacío
como restos ajados
de impávido sufrimiento,
como tenues bosquejos 
de un plan muy antiguo.

Llanura mía, crepitante nube de polvo,
entre tus negros postes calcinados y torcidos
labraré nuevos cauces 
como heridas de hirviente lava 
sobre la palidez mortal
de tu tristeza callada.

Cultivaré el profundo dolor
de tus huellas con mi sangre, 
con caricias delicadas y mimo,
con las infinitas gotas, 
infantiles y dulces
que deposité para ti en el embalse afligido
de las noches rotas y solitarias
en memoria de aquellos días,
cuando aún estaba vivo.


```