La música en si misma no me agitó. Lo que si me llegó fue el video. Dos chavales sentados frente al televisor miran aburridos sus móviles. De pronto ven en la pantalla que ABBA va a virtualizarse y se les ocurre la idea de montar una actuación con canciones del grupo y recaudar de paso fondos con fines caritativos. Forman un buen grupo de 15 o más con otras chavalas y niños.
Quería encontrar mi sitio en ese grupo. Con quién identificarme y quién de ellas preferiría ser en lugar de ser yo. O de ellos.
Pronto supe que me encantaría encarnar la niña que lleva la pelliza con
un bolsito rosa, utiliza la máquina de coser, hace lo arreglos en la ropa
pero muy sobre todo esto porque parece tener vida propia al margen del
guion.
Si me pagan para ser sincero más bien sería el
nene que tuvo la idea de hacer el show pero no me veo en medio de todas
las demás criaturas trabajando en grupo. Me bastaría con dar la idea y
participar poniendo pegas a todos los detalles.
Si me pagan una cantidad indecente de dinero para una sinceridad total me gustaría estar entre ellos revoloteando, mirando, observando y desapareciendo de pronto sin que nadie se diera cuenta.
Abba ha incluido en este vídeo ojos con lentes y sin lentes, diversas razas, diversas edades, diversidad de formas ... y se olvidaron
de los seres diversos.
Bien.
Nadie es perfecto. Ni siquiera en 4k.

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