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sábado, 5 de junio de 2021

Reciclar la vida


Los ejes de la carreta se quejan al envejecer luego de tragar mucho polvo ... aquí con la voz de Atahualpa Yupanqui. La primera vez la escuché  interpretada por un Alberto Cortez que encantaba a mi padre y nunca me gustó. Los ciclos de la vida hacen que ahora me encanten algunas de sus canciones. 

Reciclar tu vida es la peor idea jamás tenida. Como una bobina de hilo, naces y vas creciendo.

Descubría el poder de los granos de arena, de las piedras y la hierba salvaje. El mundo era un lugar nuevo por completo. Los chopos me saludaban y desde mi silencio yo les respondía un pensamiento  que se podría escribir como "Hola. Me alegra veros." 

En medio de una pequeña presa transitable jugaba yo sobre el cemento, amante como siempre del agua en mi costado hasta que una abeja posada murió su aguijón al apoyar inconsciente mi mano sobre ella. Lloré como el niño que era y cubrieron con barro el dolor en la palma de mi mano. Al pobre insecto nada vino a tapar su agonía.  

Se puede odiar el resto de tu vida todo aquello que te hizo daño siendo crio. Aparte.

Si no es odio, sea repelús por los insectos. Los chupasangres, las moscas verdes de la caca, las moscas corrientes que cagan sobre todo como rondan las avispas mis filetes rebozados, que yo llamaba disfrazados y ahora llamaría embozados. Las hormigas tan a lo suyo robando migas, labrando caminos y los hilos adherentes de las voladoras en temporada. La cucaracha, sucia e imposible de crujir  untando su abundante mantequilla de tripa sobre la tostada de suelo. La pulga saltarina y su amiga que parece verruga con garra y pata. Las orugas pinchudas, los gusanos y las molestas lombrices que nos asoman por el agujero del culo al arrimarlas una vela. Las marisopas gordas como trullos y hermosas si lo son los hombres muy peludos. Las babosas de San Sebastián, gelatinosas, espesas como el churrete marrón más fresco y fragante. ¿Más? Pulgones, polillas, zapatos del diablo, escarabajos peloteros, saltamontes ... y los bichos blancos diminutos que criaban a veces los jamones en casa y solo yo veía (ácaros).

Como la extinción o el apocalipsis de los insectos está cada vez más próximo, sumaremos otro paso adelante hacia la hecatombe de la humanidad con el cambio climático, la contaminación aérea, marítima y terrestre además de la devastación vegetal junto al resto de factores. Luego diremos ... ¡ Sorpresa !

Mis reflexiones rezuman un positivismo copioso: hacen palidecer al de Comte.

Reciclar tu propia vida es buena idea si ambicionas alcanzar la monotonía universal. Como una bobina de hilo, naces y vas creciendo.

Crecer enrollando tu hilo vital sobre una bobina es peor que malo. Dicen "No hay peor enemigo que el que vive conmigo" y así, volviendo una capa sobre otra de uno mismo, cebolla, carrete e incluso pergamino, tu biografía se contamina. Los sucesos duros que escribas apretando fuerte y rebosando tinta, los hilos engrosados, mancharán otras partes del pergamino, deformarán el rollo que ibas creando. En lugar de desplegar tu hilo aferrado a una cometa rosa, de echar a volar tus hojas en un mundo lleno de vida, el error más grande es atesorarlo y volverlo a utilizar.

El tiempo disponible en una vida puede llenarse de películas, de músicas escuchadas, de juegos de ordenador estudiados y nunca jugados, de fascinantes animales fotografiados y organizados en cromos o fichas pero jamás vistos con vida o almacenando miles de novelas gráficas de las que sólo has leído 60 ó 70.

Puedes juntar tus escamas  y hacerte un caparazón más duro. Cuando mueras no necesitarás un ataúd de madera. Ya habrás muerto por dentro hace tanto que cuando quieran ponerte un traje del Ganso para ir guapo a criar malvas solo hallarán ceniza.

Ahora no sé nada. 

Cuando debía estar a la vuelta de todo. Las experiencias nuevas llevan pegado un punto final; carecen del brillo lustroso de la juventud. Si doy unos saltos o quiero correr detrás de mi pequeño amigo Yorkshire, la espalda lanza cuchilladas caderas abajo. Y después de tanto tiempo veo que no sé nada.

Sé dónde están las cosas: en casa, en la basura o regaladas, pero no sé dónde puse las personas. Qué hice con los niños que tuve al lado, con aquel par de amigos que nunca me encontraron. Dónde dejé la familia de crianza. Qué hago con la propia.

Recuerdo muchas claves diferentes con sus mayúsculas, minúsculas, símbolos y números pero no ubico ni recuerdo los afectos más tiernos o los quebrantos más intensos de quienes alguna vez estuvieron conmigo. Puedo coger unas piezas tridimensionales y componer rápido diversas formas con ellas pero se me hace difícil entender cómo casan unos zapatos con ciertos pantalones. Se me antojan ciencias alienígenas añadir aún más variables: calcetines, camisas, camisetas, jerséis, abrigos, cazadoras ... bufandas, relojes, cinturones. Eso está sucio, aquello huele, lo otro está arrugado. Bastante tengo con transportar este cuerpo y esta mente por el mismo lugar con lo uno bien lavado y lo otro bien planchado.

Lo pondré en letra mínima por haberlo ya contado pero también sé que en este mundo materialista estas mis cosas no darán problemas:

- La caja de los tornillos pequeños ni la de los grandes.
- Las cajas de tacos pequeños y grandes, de puntas y alcayatas chicas
- La caja de imanes ( mmm I'm loving it )
- La caja de motorcitos porque con toda la pena del mundo se la regalé a un chatarrero bobo que dijo: "No traigas más, tráeme baterías grandes de motos o de coches" 
- Las cajas de herramientas finas: una de tipo destornilladores con hasta una mini cucharilla de mezclar potingues usada por universitarias y otra de tipo alicates. Ahí se encuentran las lentes convergentes, divergentes y otras ópticas para láseres pulsados en potencias de peta-vatios. Eso es broma. 
- Las cajas de componentes electrónicos. Y no veas la cantidad que hay en el mundo.
- Las cajas de objetos de goma. Las gomas elásticas salvan vidas. Tienen mil usos.
- Las cajas de objetos metálicos. Nunca sabes cuál vas a necesitar (ni cuando = nunca)
- Las cajas de objetos de plástico. Estos es que tienen unas formas de múltiple aplicación (irreal)
- Las cajas de teléfonos viejos (para llamar al pasado)
- La de mini-altavoces y mini-ventiladores. También de ventiladores medianos y más grandes. 
Para lo de los altavoces no tengo explicación pero es que los ventiladores dan vueltas y mueven el aire. ¿No son adorables?  Los hay que soplan centrifugando el aire ¿No es asombroso? También centrifuga la lavadora y la licuadora, queridas máquinas mías. No estas.
- Las cajas de cargadores infinitos (si, en realidad solo hacen falta cuando los tiras)
- Las cajas de cables conectores, pequeños, de 220v, de colores, coaxiales, apantallados, de antena. Es que hay montones de cables cada uno para su tema (y ningún tema es el tuyo)
- Las caja con CDs y DVDs. ¿Quién no necesita un windows-98?
- Las cajas con pilas y baterías. Hasta el día de reciclarlas.
- La de bombillas y la de tiras leds extraídas de pantallas. Incluso las bombillas fundidas se conservan, que dentro llevan enjundia.
- Está también la de pinchos usb que es una caja naranja muy guay de Xiaomi
- Las cajas de puntas de destornillador y puntas de tuerca. Todo el mundo tiene cuatro de estas que nadie usa.
- Las cajas de los deseos por cumplir, que consisten en más cajas que aún no conozco. La siguiente va a ser de mantequilla dulce de Soria, algo poco recomendable para un cuerpo saludable pero es una caja fetén (god my oh, such an old word).
- Espera que hay más, de pinturas, grapadoras, pegamentos, fotos, gomas de borrar, de papel por tipos
- Y no olvidarse de estas, muy importantes, las que están aún vacías pero son tan monas ...

Será un clásico de la ingratitud viciarse, concentrarse, revirarse hasta el mareo, peonzarse sin complejos.

Será, pero tengo temporadas en que la vida se me hace una secuencia de canciones tristes en 
busca de sal para echarla por encima y sanar las heridas. Así, como la preciosa canción de Lee Marvin en la película La leyenda de la ciudad sin nombre cantando estas palabras:

"La nieve te puede quemar los ojos pero solo la gente te hace llorar"


2 comentarios:

  1. Como me gustaría definir la vida como tú lo haces, he leído y con calma, ahora solo me falta escribirte con calma y entre otras cosas agradecerte siempre que estés ahí, que escribas y demás.
    Por cierto has descrito mi castra de herramientas y algún cajón de mi casa como si lo hubieras visto cada día...🙃😂😘

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  2. ¿Crees que estaría mal poner algunas fotos de estas cajas, cajitas, cajonas?

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