Header

viernes, 17 de febrero de 2017

La mente enferma

the sick mind.
"La gente siempre está vendiendo la idea de que los enfermos mentales sufren. Creo que la locura es una salida. Cuando las cosas no van bien, puede que quieras imaginar algo mejor." John Forbes Nash Jr.
Shawn Coss + Anorexia Nerviosa


Enferma como un hueso roto.
Como un tendón distendido o roto.
Como un músculo débil o contracturado.
Pelo enfermo: enfermedad de alopecia.
La mente enferma.
Como los intestinos enferman.
Como el pulmón enferma.
Enferma como la piel enferma.
Como una boca puede estar enferma
la mente también enferma.
Como un sexo no funcional.
Como el pecho enferma
y dentro,
el corazón falla cuando
por supuesto,
también enferma.

Por eso la mente,
como los ojos,
los oídos,
la naríz,
también enferma.

Y puedes curar con medicinas.
Puedes ayudar a tu cuerpo con
pastillas y manos y palabras
que sirvan de ayuda.

¿Puedes darle algo a tu alma?
¿Alguna ayuda para
eso que no se ve,
que no se toca,
que se supone?
¿Algo que proporcione calma?

Shawn Coss + Agorafobia
Shawn Coss - Esquizofrenia

























Shawn Coss - Ansiedad Generalizada

Shawn Coss + Personalidad Evitadora

Shawn Coss - Personalidad Límite


Shawn Coss + Fobia Social

Shawn Coss - Trastorno Bipolar


Shawn Coss + Depresión Mayor


Shawn Coss + Bulimia Nerviosa 


Shawn Coss - Déficit de Atención



Shawn Coss - Depresión Post Parto
Shawn Coss - Comportamiento Desinhibido

Shawn Coss - Identidad de Integridad Corporal

Shawn Coss - Despersonalización

Shawn Coss - Espectro Autista

Shawn Coss + Esquizofrenia Paranoide

Shawn Coss - Estres Post Traumático

Shawn Coss - Identidad Disociativa

Shawn Coss - Insomnio

Shawn Coss - Misofonía

Shawn Coss - Munchausen por Poderes

Shawn Coss + Obsesivo Compulsivo

Shawn Coss - Pánico

Shawn Coss - Personalidad Dependiente

Shawn Coss - Personalidad Narcisista 


Shawn Coss + Síndrome de Alicia
en el País de las Maravillas
Shawn Coss - Síndrome de Capgras



Shawn Coss - Síndrome de Cotard

Shawn Coss - Desórdenes de Conducta

Shawn Coss + Tricotilomanía

Shawn Coss - Consumo de Sustancias



sábado, 14 de enero de 2017

La 3ª Guerra Mundial

World War III

"Veo que el mundo se está transformando lentamente en un desierto; Oigo el trueno que, un día, nos destruirá también. Siento el sufrimiento de millones. Y sin embargo, cuando miro hacia el cielo, de alguna manera siento que todo va a cambiar para mejor, que esta crueldad también terminará, que la paz y la tranquilidad volverán una vez más." Anna Frank
Termina la tarde. Detrás de una luna invisible aún, se esconde la noche. Las gentes de bien se van recogiendo hacia sus casas. No sé que es ser gente de bien.
De los parques no queda casi nadie. Sólo los que vinieron de la parte sur de América, jugando valientes a voleibol a 4 grados.

Las gentes de mal se preparan; salen de caza. No sé qué van a cazar. Quizá vayan tirando flechas a corazones solitarios. Las gentes de mal son como las otras. Completos desconocidos. 
Ambos mezclados, ambos en sendos bandos.
Acuño la nueva palabra, bienenimal, vieneanimal.
Esta palabra no sale. Derecha a la papelera.

Las flores se encierran.

Kostas Murkudis
Caen las persianas,
los perros se echan. 

Algunos enroscados,
otros con la cabeza
entre las patas y la mirada,
vigilante.
El ojo que no duerme.

Paran coches y motocicletas. 
Callan los piñones de las bicicletas. 
Las fábricas -las menos horribles- se detienen. 
Están cansadas de robar trabajo.
La luz se pierde en el espacio
y rebota contra las primeras estrellas.
Ya sé que no puede ser pero
son las últimas letras
 y son libres de hacer como quieran.
No como yo quiero.

Las primeras tiendas bajaron las rejas discutiendo con el cartel despistado de "Abierto". Las últimas tiendas guardan las gallinas explotadas de categoría 3 hasta más allá de la hora razonable. Los zorros se forran consumiendo la esencia vital de sus plumíferas obreras.

Saltó la última luz ámbar de la calle Virgen de la Fuencisla, nº27, Madrid, donde se criaron Teresa y Cristina. Es la luz rezagada que aligera el paso para alcanzar las carcajadas de las nuevas compañeras LED. Cristina, alegre rebelde de pelo rizado, ya no vive allí. Teresa, inocente, igual de buena, tampoco.

Aterrizan las aves en sus pajareras naturales de paja y las otras esconden la cabeza y levantan la pata en sus manicomios cagados de metal. Los locos aúllan al paso de la bandeja antipsicótica. Los búhos miran alucinados y encienden el radar que barre el suelo del bosque.


Beth Robinson
Se enfría la tierra en el lado oculto y los no cultos rinden culto en ritos innombrables, siervos de sus vilezas. Los cultos por su parte, siervos en la obra de Dios, se quitan de la pierna el cilicio que permite apartar el pecado. No puedo criticarlos por eso. Yo también castigo/castigué mi cuerpo. El dolor infligido a la propia carne equilibra el peso del suplicio que esta impone a la mente.

Terminan las películas malas fin-de-semana de Antena3.
Unas cocinas tienen tortilla francesa, otras abren una lata de bonito, de espárragos del Perú. 

Las motos de telepizza recorren alocadamente la ciudad. El recuerdo de la comida atrae la cena. Está a punto.
Las tarjetas vuelven derretidas de las rebajas. Los bancos bajan su caudal de datos y suben el del interés.

Cae la helada en Polonia y mueren personas. Y muerte y frío es el final de personas que huyeron de la guerra, lucharon contra el agua, contra el dolor de todo-perdido, contra el hambre y la sed, contra el frío natural y el inmoral de la gente mal y la gente bien.
Es el anochecer de la vida civilizada.

En África es un poco lo mismo.
Cae la noche sobre las grandes urbes. Es la hora en que caen las bombas no anatómicas sobre Madrid, Berlin, París, Londres... Roma se libra.

Muchas cosas terminan a la hora esperada.
El amor también termina.
Con todos protestando, con todos siendo enemigos de todos, llega el loco de la Trump-peta en la cabeza para aportar su grano de rencor, aversión, aborrecimiento, animadversión, abominación, antipatía, tirria, ojeriza, desprecio, fobia, inquina, rabia (© diccionario Espasa Calpe, S.A.) para separar mundos.
Trump dice que va a crear más puestos de trabajo que dios. Destruir para construir.
1929 crisis mundial y mas diez, 1939 guerra mundial.
2008 crisis mundial y mas diez, 2018 tercera guerra mundial.
Ya queda menos.

Cerramos la tapa del portátil. Si no vas a irte con él por ahí, no la cierres y te durará más. No cierres las puertas. Nunca sabes por dónde necesitarás pasar.

Es triste. La vida se va extinguiendo dentro de nosotros. La arruga no es nada bella. El hueso también se arruga y duele. Duele el cuerpo entero. Somos carne trémula. Asustada de lo que somos. No tengo mucho miedo. Tampoco tengo mucha carne.
Me gusta el jamón serrano. Como al pobre cerdo por una pata. No le como la entraña. No le muerdo la cara.

Esto es el fin. Adiós.
O no.
Dice el hada que esto nunca termina mientras persiste la imaginación.
Gracias hada, por tu luz.
Mañana saldrá el sol otra vez y será bueno para todos excepto los vampiros.
Y todo se volverá del revés.
Todo no, pero casi.

Hola. Besos a todos.





miércoles, 14 de diciembre de 2016

Desencuentros y Soledades

“Una corta infancia solitaria y triste, seguida de un largo período de terrible enfermedad me acabaron proporcionando una energía creativa ilimitada. ¿Merecieron, pues, la pena? En la vida no podemos establecer distinciones: mis alegrías y mis aflicciones me pertenecen por igual, y todo lo que me pertenece lo puedo utilizar en mis creaciones” Jimmy Liao


1 / 8
Caption Text
2 / 8
Caption Two
3 / 8
Caption Three
4 / 8
Caption Four
5 / 8
Caption Five
6 / 8
Caption Three
7 / 8
Caption Three
8 / 8
Caption Three


Esta frase... ¿cuántos de nosotros podríamos aplicárnosla?
Muchos.
Algunos son capaces de reflejar la luz y la oscuridad de su interior en preciosos dibujos como los de Jimmy Liao.
Otros son capaces de garabatear hermosas letras para mostrar lo que llevan dentro.
Pocos desprenden calidez en su mirada, su voz, su gesto amigo hasta el punto en que entre los demás algunos lo perciben y pueden disfrutarlo y otros no.
Y yo no sé qué lleva dentro toda esa gente.
Yo no tengo ni idea de cómo sienten las cosas esas personas tan bellas.
Nadie está libre de su pasado.
Ni los malvados, pero no es por culpa de sus vivencias que son nefandos.
("adj. Indigno, de quien no se puede hablar sin repugnancia u horror")
Yo me quiero quedar con la gente buena, alegre y positiva.
Sin embargo busco curiosamente a los que sufren.
De ellos parece que aprendo su dolor.
Soy un vampiro emocional.
Estoy lívido.
Necesito robar la energía vital de los demás.
Entre ellos los hay de naturaleza fuerte y no consigo arrebatarles nada.
Y los hay muy listos y rápidamente se apartan de mí.
Y algunos se enfadan conmigo y entonces me doy cuenta de mi error.
Equivocarme contínuamente es parte de mi estúpida naturaleza.
Descansar, quiero decir, morir, es el pensamiento que más me ocupa en demasiados momentos a lo largo del día.
Vivir cansa.
Cansa cada segundo de cada minuto de cada hora todos los días y meses durante años.
Ser así cansa a quienes nos rodean y a quienes nos aman.
Así es como el amor termina. Como la amistad termina.
A mi me cansa la gente vital.
Cuando estoy alegre y vital, canso con mis tonterías también.

También hay ratos de vacío. Sin alegría ni padecimiento.
También hay momentos de risa, de sano existir, de sano alimentarse y olvidar la anorexia pero parece que el sustrato principal es lo otro.
Soy el tío capas, el máscaras y el cebollón de copas de la baraja emotiva.

Jimmy es un tipo estupendo. Los dibujos son algo infantiles quizá, pero me gustan mucho sus colores. Sus libros están bien.
Mira esto si te gustó lo de Jimmy:
http://muhimu.es/cultura-entretenimiento/jimmy-liao/

martes, 1 de noviembre de 2016

El hombre de las cien cajas

The man of a hundred boxes.

"Das poco cuando das tus posesiones. Es cuando das de ti mismo cuando realmente das." Khalil Gibrán
El fotógrafo ruso Danila Tkachenko viajó en busca de personas que habían decidido escapar de la vida social y vivir solos en la naturaleza salvaje, lejos de pueblos, ciudades u otras personas.

Había un hombre que tenía un montón de cajas. ¿Cien? No lo sé. Sus cajas eran todas y cada una muy especiales al menos para él.

En una de ellas con forma plana, de los puros habanos que fumaba su padre  los días de fútbol, tenía guardadas las fotos antiguas. Allí estaban en blanco y negro sus padres y hermanos risueños y su abuelos de gesto serio. En colores algo antiguos también encontrabas algunas fotos donde faltaba algún abuelo. Imágenes de campo, de almuerzos y meriendas, de paseo y vacaciones, de cumpleaños... de familia. Y no se reconocía o no quería reconocerse en aquellas fotos donde su pequeño yo miraba al infinito y al lugar donde no hay nadie contigo, fotos que delataban su verdadero ser como futuro amante de lo triste, lo insociable y lo solitario.



Tenía una caja de membrillo la milagrosa, de latón corriente algo oxidado con muchas cartas igual de oxidadas. Algunas de amigos adolescentes que decían un sin fin de tonterías pero que en su momento fueron importantes, como cuando tal pretendía ligar con cual sin tener en cuenta al amigo ausente. Hojas y hojas en sobres amarillos y blancos de tamaño cuartilla con el sello del rey que contaban el día a día de una adolescencia corriente. Y una postal de "no-te-quiero-pero-me-caes-bien" con la foto de un burro con gafas que le hacía mucha gracia y otras con playas de recuerdo sobre las vacaciones ajenas de amigos. No le gustaba haber sido el destinatario de ese correo. Hubiera preferido ser un tipo diferente. Haber recibido emocionantes cartas de chicas muy interesantes con las que compartir idearios y discutir películas, libros y músicas entre pasionales besos y despedidas de rompe y rasga al filo de un puerto con olor a mar y junto a un barco partiendo con rumbo al lejano oriente. Ay... tontito, cuánta película.


Otra caja se la cogió a su hermano mayor. Era un plumier de dos pisos de la familia ulises del TBO. Dentro tenía pequeños objetos que había "recogido" suponiendo que nadie los echaría en falta. Una pequeña navaja suiza, unas monedas de franco de cincuenta pesetas, un boligrafo bic de 4 colores que siempre quiso y nunca tuvo hasta que lo tuvo cuando ya no lo quería, un pin de la OJE que odiaba por su olor a mili y color a órdenes y disciplina, un llavero de esqueleto muy gracioso como símbolo de su amiga muerte, una lupa cuenta hilos para ver más allá de lo visible, un mechero de gasolina nacarado con flores, un dedal metálico metido en una bellota metálica y otras cuantas cosas totalmente inútiles que no necesitaba. Cosas de su familia totalmente ... conservadas.


Y luego estaban las cajas imprescindibles e impersonales como la clasificadora con tornillos de mil roscas, diámetros y longitudes. Y otra con los posibles tacos, y otra con puntas y alcayatas, y más con atornilladores y otra de alicates y una más con componentes electrónicos y eléctricos que raramente usaba y contenían interruptores, led, resistencias, condensadores, regletas, tubos de goma, gomas elásticas, mini casquillos y mini bombillas, mini altavoces y mini mierdas que tampoco sabía para qué junto a mil imanes de mil formas y potencias que discutían entre ellos...  y dos cajas de Ikea cuadradas e insulsas que dejan ver la una bombillas sin ideas y la otra cables corrientes sin energía así como había otras también de ikea con cd's que no volverían a sonar y juegos sin mando que no divertirían jamás. Por entre tanta caja andaba una de bombones ferrero rellena de fichas sin escribir y su tapa recogía pendrives antiguos haciendo corros y fanfarroneando sobre gigas y velocidades.

Cosas, cosas y cosas. 
También tenía otras cajas sosas con lápices de colores que imaginar, pinturas de cera por pulir, acuarelas sedientas, pinturas pastel que al polvo no volverían, rotuladores sin cartel, rotrings borrachos que en tiempos fueron rectos, cintas correctoras sin falta que corregir a niños o chicos que ya no estaban y plumas tiradas sin manos poetastras que las acariciaran. A su lado descansaba una caja igual de sosa con sobres buscando sellos con los que pegarse viajes, hojas de din-A4 que amarilleaban resecas anhelando el lento transcurrir de un surco de tinta entre sus fibras y pegatinas de adhesivo pasado que volaban al suelo son soplar por sus esquinas levantadas.

Y más cajas con cosas porque para cada cosa existe una caja especial.
Para guardar lo que no deseamos ver pero en el fondo sí queremos tener siempre hay una caja única, personal, material o inmaterial.



Un día, este hombre encajado, decidió que su soledad no necesitaba la compañía de todas esas cajas y sin saber de dónde venía el dolor en la garganta ni qué le oprimía el pecho, fue tirando a la basura el contenido de aquellas cajas. Las primeras en quedar vacías fueron las feas y las simples de cartón y plástico. Las últimas fueron sus cajas más interesantes y queridas que aún estando vacías parecían susurrar palabras tristes. El hombre quedó solo, acartonado y como plastificado con sus cajas huecas y se sintió vació. No era capaz de comprender para qué había vivido ni qué sentido tenía el vivir en la gran caja del mundo ni por más bonita que pudiera ser. Las lágrimas como botellas de coca cola le caían por la mejilla y no lograba reaccionar. Llevaba tiempo estando mal. Mal consigo mismo y con su casa y las cosas que le rodeaban. Las personas no le podían acompañar porque huía de toda compañía y no hacía caso a amigos ni psiquiatras ni psicólogos. Se lanzó al vacío desde el vacío y llegó a la nada desnudo y sin nada. 

Su última caja se llenó de él, de la escasa carne que lo poseía. Una caja en tierra valdía que dentro albergaba otra, vacía de vida. Y de aquella su fea y postrera cárcel de ocho paredes jamás escaparía. 

Eso tiene la imaginación. Imaginó todo eso del dolor con los huesos reventado y la escena del espatarre en la calle hecho migas. Lo que una vez le salvó de intentar quitarse la vida volvió a hacerlo otra vez. ¿Ponerse a imaginar el suicidio justo antes de intentarlo significa que se te va la olla en cualquier momento o que quizás no estás tan desesperado como para ejecutarlo?

Calella de Palafrugell
Con cien cajas vacías por banda, rumbo a la costa a todo trapo, no sobre la vía porque vuela, AVE un tren con su maletín. Pirata digital le llaman y por su saber es temido, entre clientes y supuestos amigos y el pelo nunca han visto.

Bueno, que siempre deseó vivir en la costa de un mar cualquiera que diera olas a ratos bravas y a ratos mansas y con playa y roca acantilada compatible. Y cogió las maletas de Gabol y empezó una vida nueva de sol, gaviotas turutas y bañadores secos, pinchos dejados y bebidas del tiempo y nunca más se acordó de aquellas cajas bobas. Vivió sin bienes por no necesitarlos; desclasificado, desorganizado, desorientado a ratos y sin reloj ni fotos o recuerdos de tiempos antiguos, sin gabardina ni bufanda ni frío en los costales perforados de los pantalones que a veces se ponía y a veces no. Fue una vida reposada y corta, envejeciendo con el sol y el salitre al aire del mar como él quiso y así por fin, fue feliz hasta el último día en su nueva vida.