Historias, cuentos, relatos, experiencias y fantasías de una persona diagnosticada autista en la edad adulta
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sábado, 10 de noviembre de 2012
Recuerdos y sensaciones
Últimamente echo de menos a alguien con quien ya no tengo apenas contacto...
Me cansé de tanta coz y ... creía que eso nunca podría pasar.
Siempre he creído en las casualidades y en las causalidades, así es la vida.
La primera vez que supe de ella fue a través de mi chico y del parchís online. Dicharachera, inteligente, y un día zas.... pide para su cumpleaños una pistola para matar a su tío, que ha abusado de ella y la violó cuando era pequeña. "No se lo digas a nadie.", pero mi chico se quedó a cuadros y me lo contó. Y yo, que me meto en todos los berenjenales, entré de lleno en su vida. Me di por entera en todas mis posibilidades: emocionales y materiales, pero está claro que sólo me dejó entrar hasta donde ella quiso. Aunque en eso somos todos parecidos... en lo de guardarnos cierta intimidad.
Durante varios años he aprendido mucho de ella y de mi. He tenido alegrías, penas, dudas, una mezcla de muchos sentimientos, de idas y venidas, de encuentros casuales y... causales.
Hay días que me levanto pensando en cómo la irá, cómo se sentirá, si habrá logrado deshacerse de tanta carga, si se habrá encontrado a sí misma y habrá puesto a cada uno en su lugar, si todo fue cierto
¿Fue cierto? Muchas veces recé para que no fuera cierto, aunque sé que sí lo fue. Y aunque no todo lo que me contaba a mi coincidía con lo que le contaba a otras personas, no fue eso lo que me alejó de ella.
Fui yo la que me cansé de tantos desencuentros, los desaires, de sus juegos psicológicos como si jugáramos al ratón y al gato. Me sentí manipulada y aun con todo eso, la echo de menos. Pero ya no la llamo ni la escribo.
Deseo que la vaya bien, que no se destruya, deseo...
A veces siento que nada de lo que hice sirvió para algo. Que no la serví de nada. A veces creo que rellené espacios en su vida o ella en la mía .... Amiga, porque te quiero, amiga.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Humanidad, Hiroshima, Nagasaki.
Como no soy capaz de asimilar que un ser humano normal sea capaz de quitar la vida de forma salvaje a miles de personas, quiero imaginar que en otras circunstancias distintas de apretar un botón nunca lo harían:
¿He dicho algo que sea falso? ¿He distorsionado la realidad?
¿Quién es más peligroso con un arma atómica en sus manos? ¿Quien ya la usó una vez? ¿Quien las explosiona para darse el gusto de probarlas? ¿Quien quiere fabricarlas? ¿Quienes callamos mientras todo esto sucede?
jueves, 4 de octubre de 2012
Debbie Drechsler - La muñequita de papá
“Una de las trampas de la infancia es que no hace falta comprender algo para sentirlo. Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas”.
Carlos Ruiz Zafón
La muñequita de papá, es uno de esos tebeos que deberían saltar a los
medios, ser distribuidos en Concejalías y Delegaciones, arropados por los
Ministerios y poblar los estantes de las librerías generales pues, por su
tema, salta por encima de las ataduras culturales y de apreciación que ciñen
al cómic en España. En pocas páginas, Drechsler delimita el horror doméstico
del abuso de menores y representa con atonía una América cuya adolescencia
parece abocada al desamparo. (...)
... “Visitors in the Night”, primera historieta de Debbie Drechsler sobre
las desventuras de la niña Lily, propone un escalofrío y un hecho gráfico
muy significativo: en la segunda página, el padre de la niña introduce su
pene en la boca de su hija y eyacula. Lo brutalmente explícito de esta
representación gráfica produce una fuerte indisposición y bastarán un puñado
de viñetas más para describir una infancia arrasada por la degradación. El
hecho significativo alude a la evidencia de que en el ámbito de los medios
visuales sólo en historieta podría aventurarse un creador a ser tan
explícito (resultaría inmoral el uso de modelos o actores infantiles, y
también fuera de toda ética mostrar este cuadro en animación o videojuegos).
Esto convierte al cómic en un medio distinto, con otras posibilidades de
representación de las que otros carecen o no pueden usar, y por ello al
mismo nivel que el resto. Una constatación capciosa, quizá, pero en la que
hay que seguir insistiendo.
Evidentemente no hablamos de una historieta pornográfica. El incesto es
dibujado aquí como denuncia y nunca un acto sexual estuvo más lejos de la
excitación. Drechsler, que plantea La muñequita de papá como una estructura
autobiográfica, no vuelve a mostrar tan abiertamente los abusos del
desalmado padre y dedica el resto del libro a las secuelas de la infamia. En
este sentido, resulta abrumadoramente sólida su propuesta, y es así pese a
que las historietas que siguen, centradas bien en una mascota de Lily, bien
en su diario, ora en la integración con sus amigos ora en una relación
amistosa con otra chica… no parecen querer buscar una solución moral, ni
siquiera un desenlace confortador. No son ni capítulos de una vida agrisada
y vacía, son sólo momentos de tristeza.
Con esta estrategia, la autora quiere construir una suerte de antirrelato,
hermoso en su simplicidad y turbador por los escenarios en que transcurre
(con esa textura y atmósfera de los grabados). Cada entrega de este relato
truncado está a su vez truncada, y la frustración que produce en el lector
sirve perfectamente para ilustrar el naufragio que vive Lily, presa de un
sentimiento de culpabilidad que degenera en zozobra y enfermedad.
Pero el estremecimiento no acaba ahí. En las primeras historietas el foco de
maldad se detiene en el padre y se espera una solución para la degeneración
de la niña, pero en siguientes entregas Drechsler dibuja a una madre
distante y fría, que conoce los abusos de su marido hacia su hija y opta por
ignorarlos y culpar a Lily de su matrimonio roto. La acusa de ególatra y se
entromete en su intimidad, y eso alimenta más aún la sensación de culpa de
Lily, que trata de paliar la angustia con la comida o con el refugio en las
drogas o en el sexo por el sexo.
Drechsler está dibujando algo más que un retrato de amoralidad. Está
describiendo una realidad invadida por la crueldad y los monstruos, pues eso
son el padre y la madre de Lily; está también pintando (a veces parece que
con la estética del simbolismo torturado de Klinger antes que con la del
discurso naïf) una juventud demolida y sin alicientes. En definitiva, está
dibujando la infancia estadounidense del desarraigo y el desamor. Pasa muy
por encima, sí, de aspectos puntuales pero de importancia capital, como: la
incomunicación en el seno de la familia, la obesidad incontrolada de los
niños, la venganza sobre los hijos aplicada a causa de las frustraciones a
las que lleva el fracaso social, el matrimonio caduco por la ausencia de
sexo, la vergüenza del propio cuerpo, la fascinación por los outsiders y las
drogas. La propia Lily no lo puede sintetizar con más claridad: «mi vida, un
desperdicio». Drechsler sobrevuela estos temas sin inmiscuirse en ellos,
pero no pasan desapercibidos para el lector avispado, como también nos
percatamos de las peculiares resoluciones mediante planos abatidos, animales
mal dibujados –quien identifique a los ciervos de la pág. 73 que levante la
mano– o miembros deformados, todo ello característico del dibujo infantil.
Esto hace de Debbie Drechsler, aparte de una interesante ilustradora
infantil, una estupenda historietista.
En la historieta parece que se va camino de soluciones, mediante el amor
redentor o mediante el suicidio como enmienda final, o por los relatos
abruptos que al menos no plantean un final infeliz. Pero todos sabemos que
lo será y nos sentimos como Lily cuando es violada en el bosque: paralizados
por la certeza de que no hay escape, con la atonía presidiendo la banda
sonora de estas vivencia abrumadoras. Esto lo hace un magnífico tebeo.
La educación mal llevada, dice nuestro filósofo José A. Marina, provoca dos
grandes males: «en el campo privado, la desdicha, y en el público, la
injusticia». De ahí que parezca aconsejable la existencia de tebeos como
éste. Más y mejor distribuidos. Y más leídos. Al igual que Drechsler
denuncia el silencio sepulcral que reina en los EE UU sobre los abusos a la
infancia y su juventud desintegrada, otros podrían denunciar más
“gráficamente” –ya que tan necesario parece ser llamar la atención de
narcotizado espectador de hoy– el drama de las sistemáticas violaciones que
se siguen viviendo hoy en día en África, en la Amazonia o en la misma
capital de México. O la esclavitud femenina en casi todo Oriente. O la
violencia sexual en cualquier sociedad occidental. O el uso inmisericorde de
la infancia como mano de obra barata. O algo, en fin.
Gran libro de cómics, cuyo único defecto es que se publica tarde en español.
Es que, desgraciadamente, el mundo está plagado de cerdos. Sólo esta portada me hace suponer el cómic completo. Mi loca idea de que algún día los hombres serán innecesarios y desaparecerán de la faz de la tierra, me vuelve una y otra vez a la cabeza. Todos los hombres son unos cerdos. ¿Todos no? No, todos no. Me pongo en plan aniquilación y exterminio, que paguen todos la culpa de demasiados.
Leer comics con historias horribles en imágenes muy especiales puede parecer algo morboso. A mi no me beneficia en nada y, si alguien se excita leyendo éste comic o el de Phoebe Gloeckner, pues ojalá se pudran en un torbellino de sufrimiento con el peor conjunto de enfermedades habidas y por haber. Escupo en su cara. No me beneficia, pero destapa la cruda realidad que me resulta imposible de concebir. ¿Cómo puede haber hombres, incluso padres, como éste? Pero es que, por si fuera poco el daño físico, este tipo de bestias, maltratan sicológicamente a sus víctimas clavando en sus almas semillas de odio, de dolor, de un sin fin de cosas negativas que crecerán dentro, sin duda, y echarán raices.
Las razones para escribir estos comics, que parecen rebasar las líneas del buen gusto y la moralidad, pues dependerá mucho de quien sea su autor. Desde luego cuando repasé por encima el de "Vida de una niña" de Phoebe Gloeckner, me extrañaron los diferentes estilos de dibujo dentro del libro. Esto se explica teniendo en cuenta que los trabajos los hizo a lo largo de 20 años y, teniendo en cuenta que Phoebe no es una artista prolífica, queda claro que simplemente estaba sacando de dentro el horror vivido. De alguna forma debía gritarle al mundo lo sucedido y de nada sirve ocultar el pene de su padre, las palabras y escenas más repugnantes y todo lo demás, porque es así como suceden estas cosas, a veces entre caricias, susurros y palabras bonitas de padres pervertidos, a veces a lo bestia y sin contemplaciones, con violencia, borracheras, drogas... de padres o padrastros, amigos de los padres que cuidan el fin de semana de los hijos ajenos, a manos de abuelos, de hermanos, todo "ser humano" vale ¿Porqué edulcorar la realidad?. Esos "hombres" tienen un aparato genital hinchado, puede que incluso sucio y maloliente. Póngase -si es usted capaz- tras una ignorante mirada infantil que poco sabe de sexualidad y menos de bestialidad o abuso y uso de fuerzas físicas y psicológicas. Supóngase usted cómo serán vividas las relaciones de este ser aún por construir de cara al futuro y sus grandes desafíos.
En realidad, Debbie, que también sufrió abusos, ha dibujado básicamente su vida, también sin tapujos. “Summer of love” retrata la fase de su adolescencia. El resto de trabajos que ha llevado a cabo, para ilustrar a guionistas. También queda claro porqué realizó este cómic. Esta foto es poco favorecedora, pero la imagen que tenga es totalmente indiferente. Si alguien quiere saber de ella, puede entrar en este blog suyo:
http://debdrex-drawing.blogspot.com/
O en este otro blog: http://naturesketchers.blogspot.com/
Ahí se puede ver una extraordinaria sensibilidad y gusto por la naturaleza. El cómic "La muñequita de papá" visualiza el sexo de su padre antes de llevarlo hasta ella. Esto sucede así en la vida, y por más crudos que quieran ser los dibujos, inevitablemente suavizan en extremo la realidad, demasiado dura para verla. De las razones de los demás para entrar entre las páginas de cómics ASI, no puedo hablar. No estoy dentro de sus cabezas.
Yo busco referencias, quiero saber qué cuentan para tratar de aclarar un poco el laberinto de mi cabeza. Quiero saber si, como yo, estas personas también decían una cosa y sus sentimientos y pensamientos otra. Y en "Summer of love" he visto que sí. Los problemas de Debbie en la adolescencia tienen cierta similitud. Busco esos detalles, procuro saber cómo han podido sobrevivir, si una persona abusada sexualmente en su infancia puede diferenciarse de otra, si a esa persona le delatan sus gestos, sus reacciones. Quizá no sepa explicarlo... seguramente no sé.
Creo que nada diferencia un adulto de otro con este pasado. Conozco muy de cerca a quien no vivió abuso pero sufrió el abandono, el hambre, la soledad y falta de cariño en la infancia, y es mujer, y se creía débil y resultó ser fuerte. Eso no quiere decir que no tenga su pesar, sus heridas, su dolor y sus momentos peores.
Yo no sé si tengo una paranoia. Dudo si mi mente ha sido enferma desde la infancia y realmente nada tuvo que ver...
Este dibujo de Phoebe Gloeckner, me habla, además del daño sicológico, de lo físicamente brutal que debe ser introducir el pene de un hombre maduro en la boca de una niña. Si lo hace un padre o padrastro peor aún. Si la madre lo aprueba... hay tantas variantes en cada familia... Phoebe podría haber dibujado otra cosa, pero lo que sucedía realmente, era esto.
Otra de las coincidencias que he encontrado es la duda constante que se tiene de la propia persona, de la constante autocrítica y el autocastigo. Demasiado mirarse el ombligo, ya lo sé. Pero así transcurre muchas veces la vida en personas así, dudando de si lo que se hizo estuvo bien o no, de si se ha formado una familia de acuerdo con las normas para demostrar algo (que somos iguales a los demás, por ejemplo) o porque eso está bien y nos ayuda, o porque a fin de cuentas todos tenemos un pasado y unas historias que contar y callar.
Encontré en tebeosfera un amplio estudio sobre Debbie y Phoebe y sus obras:
Para quien quiera descargarlo, en PDF pulsa AQUÍ.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Poema lesivo de una mente perturbada (autolesiones)
"Me gustaría poder cerrar los ojos y ser soplado en polvo y en la nada; sentir todos mis pensamientos dispersarse como pelusa de diente de león a la deriva en el viento". Lauren Oliver
Estoy cansado de vivir.
No sé qué es amar.
No amo a nadie y no merezco
ninguna clase de amor.
Me odio.
No puedo dar felicidad y
no merezco ser feliz.
Llevo la muerte lenta sobre los demás
y cuanto más cerca
más muerte, y,
cuanto más tiempo,
más lenta, y,
cuanto más mueren,
más me acerco a mi
propia muerte cierta.
Debo hacerme heridas.
Cortar mi piel en tiras,
quemarla despacio con soldador, y
golpear luego mis costillas,
con nudillos que asorden su dolor.
Y debo poner mi piel morada
con vara de metal,
encarnada, violeta, o con
dura madera de nogal
verla granate y amarilla:
piel maltratada, violada,
quebrada, inflamada,
incendiada e inocente
como toda infancia:
interrumpida.
Soy un cobarde integral.
Soy ese hombre que huye
ante la mujer ideal.
Soy un problema fatal y
soy una mujer yerta;
una flor invernal,
diminuta y vulgar.
Soy una niña sin padre
ni abuelo que le hable
a un hermano que siempre estará,
soy una chica con miedo,
a la locura, al hombre sin sueños
que pudo ser bueno,
al hombre normal
que pudo parecerlo en tiempos.
No soy capaz de dar placer.
No sé practicar mi sexo.
Odio su puerca fealdad y
odio este pene caducado,
su prominencia impertinente,
su brutalidad primitiva,
palpitante y explosiva,
su orgullo adolescente y
ese pelaje permanente,
sus órganos adyacentes y
su húmeda simiente,
punto final de tanta pesadilla
para mucha, muchísima gente.
El sexo ajeno, menos aún.
No sé dónde, ni cómo empieza,
cuándo o porqué se termina.
Me asusta tanto su oferta
como me quiebra su indiferencia,
su perfume o entraña tierna.
No sé si será mejor amarlo,
o si amar la carne deja,
porque de amar yo algo
amaría la nada a secas,
o si la nada es algo
ese algo sería mi queja.
No merezco esta vida que me alimenta.
No la entiendo.
¿Porqué me tiene en cuenta?
No sé porqué empezó,
ni para qué sigo viviéndola,
ni porqué mi madre lo permitió
cuando no podía con ella,
diciendo que no me quería
sin haber nacido siquiera.
Sin tener forma,
sin conocer la luz apenas,
sin sexo ni indecencia,
sin mente ni demencia
provocaba ya el llanto y
el desconsuelo era mi oferta.
¡ Qué no haré sufrir ahora
a estos que me rodean !
¿Cómo quieres que no me autolesione?
Si paso la noche en vela,
torturando mi alma
o lo que de ella queda.
Si no sé hacer otra cosa
desde que el sexo me detuviera,
siendo niño,
perdido entre el amor y la guerra.
"Aquí es donde estamos en este momento, como un todo. Nadie queda fuera del circuito. Estamos viviendo una realidad a partir de una fina capa de mentiras e ilusiones. Un mundo donde la codicia es nuestro Dios, y la sabiduría es el pecado, donde la división es clave y la unión hace la fantasía, donde se elogia la inteligencia impulsada por el ego de la mente, en lugar de la inteligencia del corazón." Bill Hicks
Traducción:
Me hice daño a mi mismo hoy, para averiguar si todavía sentía algo.
Me centré en el dolor, la única cosa que es real.
La aguja hizo un agujero, el viejo y conocido pinchazo.
Intenté matarlo, pero lo recuerdo todo.
¿En qué me he convertido?
Querido amigo mio, todos a quienes conozco, al final se van,
y podría haber tenido todo mi imperio
de basura.
Te defraudaré. Te haré daño.
Llevo esta corona de espinas en mi trono de mentiras
lleno de pensamientos rotos que no puedo arreglar.
Bajo las manchas del tiempo, desaparecen los sentimientos.
Eres otra persona más. Yo sigo aún aquí.
¿En qué me he convertido?
Querido amigo mio, todos a quienes conozco, al final se van,
y podría haber tenido todo mi imperio
de basura.
Te defraudaré. Te haré daño.
Si pudiera volver a empezar alejado un millón de millas,
me cuidaría más: encontraría la forma de hacerlo.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Abusos Sexuales en la infancia
"Nadie puede salvarte sino tú mismo.
Te verás una y otra vez en situaciones casi imposibles. Intentarán una y otra vez por medio de subterfugios, engaños o por la fuerza que renuncies, te des por vencido y/o mueras quédamente por dentro.
Nadie puede salvarte sino tú mismo.
Y será muy fácil desfallecer. Pero que muy fácil. Pero no desfallezcas, no, no. Limítate a mirarlos, escucharlos ¿Quieres ser así? ¿Un ser sin cara, sin mente, sin corazón? ¿Quieres experimentar la muerte antes de la muerte?
Nadie puede salvarte sino tú mismo.
Y mereces salvarte. No es una guerra fácil de ganar pero, si algo merece la pena ganar, es esto. Piénsalo. Piensa en salvarte a ti mismo. Tu parte espiritual. La parte de tus entrañas. Tu parte mágica y ebria. Sálvala. No te unas a los muertos de espíritu. Mantente con buen talante y garbo y al cabo, si fuera necesario, apuesta tu vida en plena refriega, al carajo las probabilidades, al carajo el precio.
Nadie puede salvarte sino tú mismo.
¡Hazlo! ¡Sálvate! Entonces sabrás exactamente de qué hablo." Charles Bukowski
![]() |
| Cómic de Phoebe Gloeckner, titulado "VIDA DE UNA NIÑA" |

Phoebe me pidió que escribiera esta introducción y le respondí que "encantado". Y realmente lo estaba, porque me apasiona su trabajo y me alegro mucho de que esté a punto de publicarse este pedazo de tomo recopilatorio, pero lo cierto es que a la hora de ponerme a hacerlo lo pasé fatal. Voy a confesarlo: la verdad es que soy como cualquiera de los tíos despreciables que aparecen retratados en estas historietas. Yo también deseé a la joven artista, dibujante en ciernes, desde el momento en que la conocí, cuando ella tenía 16 ó 17 años. Yo también deseé someter a esta bella y animosa muchachita a todo tipo de actos degradantes y pervertidos. La única diferencia fue que yo nunca fui más allá de llevarla a caballito. ¿Y por qué? ¡Porque soy un tío demasiado majo! No supe convertirme en un manipulador maquiavélico, como todos esos tipos. Me sentía demasiado culpable como para hacer algo así. Pero en el fondo ... ¡cuánto deseaba a la joven Phoebe! ¿Me la chupó en algún momento? ¡Ni una vez! ¡Nada! Volvía a casa sintiendo pena de mí mismo, como de costumbre. (¿Acaso no somos horribles los hombres?) Yo era un tipo agradable, decente, y tenía una conciencia, o al menos eso me gustaba pensar. Mientras, la artista y protagonista de estas historietas era manejada, camelada, engañada e intimidada para que se entregara por entero, inmaculada, inocente y maravillosa, a un canalla integral; y a continuación, tal y como ilustran estas historietas, a una serie de imbéciles, gilipollas, delincuentes y cerdos asquerosos. Joder, ¡ella era guapísima! ¡Una de las mujeres más impresionantes que he conocido! (Y sigue siendo guapa ¡Es increíble descubrir a través de sus cómics que ella no tenía ni idea de lo atractiva que era!) Recuerdo perfectamente la noche en la que la conocí en un bar de la calle Polk de San Francisco. Estaba con su madre. Habían venido a escuchar a mi grupo, los Cheap Suit Serenaders. No sólo su aspecto era perfecto. Sus ojos brillaban con una intensidad inaudita. Revelaban que estaba a punto de estallar, de quemarse. Era silenciosa, pero parecía una dinamo que irradiara una especie de energía difícil de transmitir al mundo de un modo "normal". No es de extrañar que se haya convertido en una artista tan potente. Me alegré por ella cuando supe que estaba haciendo cómics autobiográficos, ¡qué mejor modo de canalizar toda su fuerza interior! Phoebe es auténtica; es una artista que se ve obligada a llevar a cabo su trabajo para evitar explotar o desintegrarse. Eso está clarísimo. Es algo que se ve en su mirada.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Lucille (comic anorexia)
(Norma Editorial).
http://latormentaenunvaso.blogspot.com.es/2007/06/lucille-vol-1-ludovic-debeurme.html
https://www.normaeditorial.com/ficha/012034219/lucille/
"La comida a la que doy vueltas
en la boca sabe a hierro...
a muerte...
Te la escupo en la cara, mamá.
De noche tengo frío...
Querría dormir para siempre...
que el sueño me llevara.
Pero despierto y
tengo que empezar de nuevo...
Alimentarme para sobrevivir,
cuando cada bocado es un suplicio.
Veneno en mi garganta.
Quiero estar vacía...
Ligera...
La comida me hincha...
Su peso en el estómago me repugna.
Tengo que purgarme las entrañas,
reducir esta carga que me pesa...
Volverme frágil...
Endeble... irme volando..."
Querer evaporarse, desaparecer poco a poco, convertirse en pequeño plumón blanco y salir volando de esta vida.
Puede que te recuperes algún día, pero la cicatriz quedará junto con su dolor, y su costra, agarrándose poderosamente con brazos de acero, con más fuerza de la que jamás podrás disponer o reunir, no caerá nunca.
Nunca. Su costra seguirá molestando y siendo visible.
Nunca se irá. No caerá nunca, jamás lo hará.
Con "suerte", podrás volver a ser una persona -otra más, simplemente-, para vivir con ese estigma doble, público y privado, incomprensible y desafortunado.
Me follo a Rapunzel
"No te doblegues. No te licúes. No trates de hacerlo lógico. No modifiques tu propia alma según la moda. Mejor, sigue sin piedad tus más intensas obsesiones" (Franz Kafka)
Podra o no ser considerado el deseo de una persona obsesa, porque la groseria de la expresion da pie para opinar asi. Si yo digo "me follo a Rapuncel" en un contexto adulto de temperatura elevada, de copas, no de borrachera, que sería otra opcion, de risas y ambiente propiciatorio, de dialogo maduro ... probablemente no tendria mayor importancia la expresión.
....... rasgarse las vestiduras seria lo propio?
.... lo sería el castigo?
¿Lo serian unas palabras con tono de voz mas sereno que serio?
¿Cuales serían esas palabras ....... mejor el castigo?
.....la indiferencia en espera de la repeticion?
Yo, sin permiso de Rapuncel, me voy a la peluqeria ....
.... a que me follen el bolsillo con la subida de IVA.
jueves, 31 de mayo de 2012
La verdad de la Hipocresía, la Hipocresía de la verdad
"El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros"
Me he dado cuenta de que tanto interés por la verdad es lo más falso que hay.
Que denostada está la hipocresía por una verdad que nadie quiere oír ni reconocer..., la gente se rasga las vestiduras por la hipocresía de otros cuando somos de lo mas hipócrita que hay.
Y no me refiero a las verdades en general, en la política donde todo es mentira o a las verdades relativas.., me refiero a nuestras propias verdades, esas que ni nosotros queremos ver. Nos pasamos la vida diciendo esto y lo otro, poniendo la mano en el fuego por lo que sentimos y a la vez abriendo grandes vacíos sobre personas, situaciones o sentimientos.
Siempre he creído y así lo vivo, que a la gente hay que quererla en vida y no tenemos que dejarnos nada en el tintero del corazón, pues los vacíos insalvables nos pasan facturas emocionales muy grandes, pero si somos capaces de vivir con ellos, hay que apechugar después.
Dicen que de todo se aprende y así es, y el que no quiere aprender tiene difícil solución...
La cuestión es que se ha muerto mi suegro. Hace ya mucho tiempo que tan sólo mantenía una relación cordial con él por pura educación pero desde luego libre de todo afecto cariñoso.
Y eso va también por mi chico que ahora se siente rabioso por el tema, por que no lo está sabiendo gestionar bien y parece ser que le está costando reconocer que su padre no fuera muy querido y echa de menos la hipocresía de los meapilas... y la hipocresía que yo no soy capaz de tener en estos momentos y lo mejor o peor es que quiere en mi una reacción ilógica de tristeza que él mismo no tiene ni por asomo.
Dice que no he sido respetuosa y nada mas lejos de la realidad..., y mientras no veo una sola mísera lagrima en sus ojos ni en su corazón, sigo sin entender qué pretende de mi, porque puedo ser hipócrita con otros, pero no con él.
No me gusta verle sufrir, pero es que no le veo sufrir (al menos por la perdida). Solo le veo rabioso, seguramente por las causas pendientes, por esas conversaciones que no se atrevió o que no quiso tener.
Rabioso por esa falta de afecto que dejó que irremediablemente se acomodara entre los dos, y que ni antes ni ahora tiene solución.
Y mi chico que siempre ha tenido capacidad para sorprenderme, esta vez lo ha hecho pero no para bien.., le he visto demasiado necesitado de toda la parafernalia de la hipocresía de todas esas personas que ni le importan y a quienes él tampoco les importa, pero que aparecen en estas ocasiones como para rellenar huecos.
Sigo sin entender cómo puede estar tan ciego y seguir aguantando las ñoñerías de su egocéntrica hermana, mentirosa , aprovechada, manipuladora hasta el extremo y egoísta y que la única pregunta que quiere oír es ¿ quien es la más guapa del reino? y por supuesto el espejito tiene que contestar que ella.
Necesitamos la hipocresía y la dramatización para vivir. No sabemos o no queremos demostrar lo evidente o real, porque seguramente está mal visto.
Pero me pilla muy cansada de dramas innecesarios y prefiero dedicar mis energías a quien quiero.
Sé que la rabia de mi chico es rabia contenida, es la frustración de un desengaño emocional con su padre y que viene de lejos, y sé que soy su pared con la que darse de cabezazos, otra cosa es que no siempre lo encaje bien, pero lo intento llevar.
Ahora está más tranquilo, no hemos hablado, hubiera estado bien, pero es mejor así...., me he dado cuenta que a mi este tema no me duele como a él y, cuando se está herido, las reacciones son imprevisibles.
Estoy segura de que no lo va a echar de menos y que tiene pocos recuerdos entrañables con él (si tiene alguno), pero quizás esto duele más que perder a alguien querido al que siempre vas a recordar con amor y a echar de menos y que siempre va a estar ahí acompañándote en el corazón.
Los vacíos duelen, los silencios duelen, el no sentir también duele, sobre todo porque nos han enseñado que hay personas que hay que quererlas porque sí, sin mas. Y no es cierto, el amor hay que ganárselo, hay que regarlo, hay que mimarlo, hay quien confunde cosas materiales con amor, y no; el amor es darse uno, estar ahí sin condiciones, sin envidias, sin exigencias y sin gilipolleces.
Las personas que sólo piensan en ellos mismos son vampiros emocionales, llegan a ser anodinos en cuanto a sentimientos y sobre todo agotadores.
Mi suegro intentó pasar desapercibido emocionalmente y aparentemente solo se mostró humano cuando la madre de mi chico enfermó y no precisamente para sacar sus mejores cualidades, se mostró muy ruin y yo pensaba que no se lo iba a perdonar nunca, posiblemente así haya sido, pues me dolía hasta verle, pero ya no está y no siento nada.
En cambio me duele como mi chico gestiona su no sentir y me harta como vive su drama mi cuñada cuando ha pasado olímpicamente de su padre en vida.
Que complicados somos, que complicado hacemos lo sencillo........, menos mal que tenemos la hipocresía para echarnos una mano y menos mal que la verdad es del color del que cada uno la mira, eso o no vivimos en el mismo espacio y tiempo que los que nos rodean y por eso nuestras verdades e hipocresías son tan diferentes.
miércoles, 11 de abril de 2012
La habitacion 508
"Un escritor no desea el camino de la mayoría sino, obstinadamente, sólo su propio camino; no quiere correr con la manada y adaptarse, sino reflejar la naturaleza y el mundo en su alma, experimentándolos con imágenes frescas. No está hecho para la vida en común, sino que es un rey solitario en un mundo de sueños de su propia creación" Hermann Hesse
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| Alex Pardee |
Este texto contiene referencias explícitas a trastornos de la
conducta alimentaria, hospitalización psiquiátrica, sufrimiento
psicológico profundo y muerte.
No es un texto amable ni consolador. Está escrito desde la experiencia
y la pérdida.
Se recomienda discreción al lector.
Para que
Para que
Elegimos sentir para que
Para nada
Para sentir el confort de una risa y también la emoción más simple
La de las lágrimas por una canción
Pero dejamos pasar un regimiento de añadidos
Desagradables, mierda
Dolor puro y duro, tristeza en un pozo sin fondo
Loca alegría, éxtasis de locura, vacío, miedo, hastío
Para que
Para nada
Para que
Para nada
Para sentir qué
Nada. Es donde se resguardan los soldados de la metralla.
Habrás tú estado en alguna guerra, gilipollas llorón
Es un decir. No tiene más púas ni está más retorcido que una
espiga de trigo
Campo de mierda pura, trigo duro, dolor
puro, desiertos de un alma sin vida, alma vacía.
Porqué estoy aquí
Me tienen como a un loco
Yo no estoy loco
Pensarán que lo mismo me tiro por la ventana
Yo no haría eso
Para eso me tiraría por el hueco de las escaleras de la facultad de farmacia
Si. Allí hay 5 pisos y un fuerte enrejado entre la planta 1 y la de sótano
Por si cae alguna prenda de la colada
Y sería muerte escandalosa segura: "quedó como la carne picada" o "la
rejilla hizo de tamiz separando carne y vísceras del esqueleto" o
"parecía un bistec a la parrilla"
Habiendo muertes tan dulces ...
... para qué más dolor
Para qué dar trabajo.
Llamar la atención para qué
Para naaaada
Aunque sin número en la puerta, la habitación existe
Sr. Narrador, añada usted que están dentro de sus correspondientes envases, que eso es importante
¿Imaginas? el sudor y las bacterias de todo lo que haya sobado la señorita esta vas tú y hala, pa' dentro que lo que no mata engorda.
Pero es un vaso de cartón, pa' que no pueda cortarme
Si, con dos cojones, y si estoy aquí... qué se yo, ¿haciendo algo privado?
¿Con quién?
Con... conmigo mismo, como que no quiero que nadie me vea
Ah si, por ejemplo, cortándome o arañándome o golpeándome
Su mirada parece tratar de averiguar algo, pero no sé, siempre me equivoco cuando necesito ayuda
¡¡EEEPSS!! Acabas de reconocer que necesitas ayudaaa, majete, ¿qué? ¿noooos vamos convenciendo de que no podemos seguir así?
—Ya sabes que gordo no estás
No, claro, tú qué sabrás lo que siento ...
Hostias tío, tiene razón
Lo que estoy es como un cencerro
14-09-2009
Él aparta el flequillo, con sus dedos.La luna, nubes de terciopelo.Él extiende sobre la camasus manos hacia el cielo.Ella le borda con luz blancalatidos de seda junto al cuello.
La bolsa de galletas con píldoras de colores, vacía, reposaba sobre el pecho inmóvil.
En medio de la agitación entré a verlo. Cogí su mano, pero ya no sé si era suya o si, en realidad, perteneció siempre a la mismísima muerte.
Estaba obsesionado, entre muchas otras cosas, con su cobardía. Su
padre se lo había dicho claramente:
—En lugar de enfrentarte a los problemas, huyes, como los cobardes.
Quise explicarle que el niño que huye de los golpes de su padre tiene determinación e inteligencia, pero en lugar de creerme, me sonrió con afecto.
También cogí su último dibujo, el que le pedí que hiciera ayer para que expresara su dolor:
¿para qué? ¿para qué? para nada
¿Para qué andar descalza sin rumbo?
¿para qué izar las velas del mundo?
¿Para qué? para nada
¿Para qué rebajar la condena?
¿para qué si te mata la pena?
¿Para qué? ¿para qué? para nada
¿Para qué echar perfume a la vida?
¿para qué si te escuece la herida?
¿Para qué? para nada
¿Para qué continuar viviendo deprisa
buscando la suerte en la mierda que pisas?
te vas a volver a quedar sin volar ¿para qué?
Para nada, para nada
¿Para qué fusilar el olvido?
¿para qué si te pones a tiro?
¿para qué? para nada
¿Para qué una tregua de abrazos?
ni matar ni morir a balazos
¿para qué? ¿para qué? para nada
¿Para qué continuar viviendo deprisa
buscando la suerte en la mierda que pisas?
Te vas a volver a quedar sin soñar ¿para qué?
para nada, para nada
¿para qué? ¿para qué? para nada
para nada, para nada
¿para qué? ¿para qué?
Para nada te vale una vida varada
Hoy te toca romper la baraja
porque anclado ni subes ni bajas
para ser, para estar, para echar a volar
hoy te toca soltar las amarras
¿Para qué emborracharte de olvido
si te vas a beber lo vivido?
¿Cómo que para qué? porque puedes
y sé que si quieres te sobran la alas
¿Cómo qué para nada? ¿Cómo qué para nada?
¿Cómo qué para nada? ¿Cómo qué para nada?
Nota: Hoy Google me ha dicho que la letra es demasiado pequeña para el móvil, que tengo los enlaces demasiado juntos como para hacer clic con el dedo.
He releído este texto y, cuando encontré “sin embargo” —que no estaba igual que los demás—, me puse a corregirlo y a localizarlo con el buscador del navegador.
Allí decía que, de cero sobre cero, no encontraba ni uno.
Había escrito “sin emgarbo”. Ja.
Pero esto del “embargo” me produce una extraña sensación, como si fuera un abracadabra capaz de desatar los infiernos, las muertes vivas, qué sé yo…













