"El que se sonroja ya es culpable; la verdadera inocencia no se avergüenza de nada." Jean-Jacques Rousseau
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¿Nadie os ha contado este cuento? ¿No? ¿Nadie, nadie, pero que nadie, nadie?
¡¡Uyyyyy, uyuyuyyyyyy, pero buenooooo!! Eso no puede ser.
Yo os lo voy a contar:
Allá lejos, tanto que te mareas en el viaje, está el continente de Madagascar, que es como una isla enorme, más grande que España. Allí vivía Luciferina, la luciérnaga azul más hermosa de todas. Su luz era de color ámbar, pero la decían azul porque siempre llevaba un antifaz y una capa azules. También allí vivía Pardalín: un camaleón pantera más feo que Picio, según cuentan las malas lenguas.
Pero la gente, cuando cuenta, inventa hasta que revienta, y creo que no hay criatura fea.
¿Y a ti? ¿Te parecen guapos los camaleones? Pues da igual lo que te parezca. Para saber si un caramelo te gusta tienes que probarlo y poner el envoltorio con la basura para reciclar.
Pues esta pequeña historia sucedió una noche oscura de agosto en la que el cielo tenía abierta su ventana a las estrellas. Debía de ser difícil fijarse en el pequeño camaleón, inmóvil y camuflado sobre una rama cerca del río. Para Pardalín era peligroso trabajar de noche y prefería descansar.
Quizá tú, y también quizá yo, seamos flores de las que se abren al anochecer agradeciendo su tranquilidad, mientras las otras se cierran a la espera del sol cegador que vendrá con el siguiente día bullicioso.
Luciferina, nuestra luciérnaga de paso, revoloteaba por un cañaveral. Se había perdido en aquel lugar y pensó en aterrizar en lo más alto de alguna rama cercana a la orilla para orientarse.
FLIP-FLAP detuvo sus alas y las escondió bajo la capota azul. Posada ya en ese palo canela con flores nocturnas*, dijo en voz alta:
—¡Qué bonito es el mundo!
Y nuestro camaleón, camuflado en transparente, dormido e inconsciente desde una rama cercana de canela hermana, respondió con voz rasposa:
—¿Quién se atreve a despertarme? ¿Quién a estas horas grita y se desgañita?
Pero Luciferina nada vio y nada contestó. Se quedó quieta mirando el cielo y gritó...
—¡NOCHE ESTRELLADA, PRECIOSO TAPIZ MÁGICO, DIME DÓNDE ESTOY!
—¡MALDITA SEA! ¿SE PUEDE SABER POR QUÉ CHILLAS? —gritó a su vez Pardalín, retirando el camuflaje de su cola enroscada.
Entonces fue cuando ella dijo:
—¡Oh! ¡Perdón! Pero... ¿qué tú eres que molesta oigo? ¿Una ensaimada parlante? ¿Una caracola sin caracol? ¿Un ciempiés sin zapatos? ¿Una serpiente hecha un lío? ¿Qué tú? ¿Qué tú? ¿Qué tú eres?
—¡Por favor, niña! ¡Calle usted de una vez! ¿Que qué yo? ¿Mi caracola ves? ¿Y tú qué? ¿Eh? ¡A tú tampoco se ve!
Pardalín hacía burla por la forma de hablar y entonces la luciérnaga, CLIC-CLAC, con luz de su culete los colores despertó.
—¡Ah! Ya te veo. Mmmmm, eres una luciérnagaaaa.
Y la flor detrás de ella dijo:
—¡APAGA, LUCIÉRNAGA, APAGA, QUE TE TRAGA!
Asustada, Luci apagó, avanzó unos pasos y justo por detrás de ella pasó la lengua pegamentosa del camaleón.
—¡Oh! ¿Comerme quieres?... ¿Tú que me conoces sin conocerte yo?... ¿Después de confiarte mi luz de plenilunio negro?
—¡Bah! Qué niña más exagerada y asustadiza. Solo quería ayudarte y guiarte.
—¿Ayudarás a me... mi? ¿Serás mi guía en esta laguna nocturna de luna lobuna?
—Válgame el cielo.
Los ojos de don Pardal camaleón empezaron a girar acrobáticamente en sentidos opuestos y, murmurando por lo bajo, dijo:
—(Qué cursi es. Lo mismo me produce alergia esta niña parlanchina, pero me la pienso comer). ¡Pues claro que te guiaré...! Si tengo el corazón repleto de amor... Anda, chisca con chispa.
Y como Luci era una ingenua, CLIC-CLAC encendió el pompis, alumbrando de nuevo alrededor.
—¡CUIDADO! ¡QUE EL EMBOZADO TE DARÁ UN BOCADO!
Esta vez los gritos provenían de la flor delante de ella.
Asustada de nuevo, Luci apagó, avanzó unos pasos y justo por detrás de ella pasó la lengua autoadhesiva del camaleón.
—Oye, chica, así no te puedo ayudar. No haces más que apagar y moverte y no puedo comerte... ¡Uy! quiero decir... ¡COGERTE! de la manita, ya sabes.
—¡Jo! Estas flores dicen lo que tú confundes y... ¡mi pandero limonero fundes!
—¡BRRRR! No te fíes de esas flores raras. A estas horas todas duermen. Anda, pon tu preciosa luz, miedosa Luci. Deja que te vea y esta vez no apagues por mucho que griten.
—¿Sí? ¿Enciendo-la? ¿Luz-y-luz-quierez-tuz-en-tu-quietuz?
—(Mamma mía). Sí, bonita, sí. Quiero-luz-mariluz.
—Alejada estoy, caracol, pero encenderé mi foco si te acercas. Prometo no apagar aunque de chillar se queden calvas.
—(Je, je, jeeeee... ya es mía, ñam, ñam, hay cena a luz de una vela).
Pardalín dio unos pasos y... ¡CHOF-CATACHOF! cayó al agua desde el borde de su rama cuando CLIC-CLAC la luz llegó.
No se veía ni rastro de Pardalín, así que la niña luciérnaga llamó:
—¡CARACOL! ¡CARACOL! ¡SACA TUS CUERNOS AL SOL!
Pero nadie respondió. Entonces pensó y llamó de nuevo:
—¡CARACOLA! ¡ENSAIMADA! ¡CIEMPIÉS! ¡SERPIENTE!
Y la flor de abajo dijo:
—Pero niña. Eso que veías era la cola de un camaleón camuflado.
Y la flor de arriba dijo:
—Estaba en el borde de su rama. Le has hecho avanzar y se ha caído al agua.
Y las dos flores gritaron:
—¡Se ha ahogado! ¡Has sido muy lista!
Pero... ¿cómo reaccionó Luciferina?
—¡Nooo, noooo, yo no quería que se ahogaraaaaa! ¡Buaaaa! ¡Buaaaaa!
Sacó sus alas, FLAP-FLIP despegó y se fue así, llorando desconsoladamente, dibujando garabatos con un vuelo errático.
Las flores vieron alejarse aquella bombilla amarilla que creyeron pilla, sin entender nada de lo que había pasado.
—¡Buaaaaa! ¡Buaaaa!
Y su llanto siguió hasta confundirse con las demás estrellas de aquella noche triste y negra, donde la inocencia fue más fuerte que la maldad y la ciencia.
Lorenzo al parecer, en medio del sufrimiento gritó:
"¡DADME LA VUELTA, QUE POR ESTE LADO YA ESTOY HECHO!"
Un punto de humor incinerante a favor de un santo interesante.



Jajajaja, jajajaja.
ResponderEliminarCuando vivíamos en Málaga tuvimos un camaleón, no veas que flipe, luego en unas vacaciones los vecinos los mataron,pufff,
Ayer vi una culebra de herradura de más de un metro, todavía se me ponen los pelos de punta.
Me gusta lo que he leído y el cuento se lo contaré mañana a los niños.
Todo en su conjunto me parece precioso......
Lo que no me deja es escuchar la canción.
Un abrazo fuerte
Te he añadido el vídeo. No sé las veces que he llorado ya escuchándola... je je je qué melodramático soy para ser un. No lo diré.
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