(entrevista a una persona que sufre anorexia, por supuesto)
"Sé siempre tú mismo, muéstrate tal como eres, ten fe en ti mismo y
no vayas buscando una persona de éxito para copiarla".
Bruce Lee
|
|
Anorexia (recreación por iA de Damatir Ando en Deviant Art -
Rodkaromanovich)
|
He traducido lo mejor que he podido este artículo escrito por Lisa
Carver que contiene su entrevista a una chica con anorexia.
La entrevista original está en la siguiente entrada.
En primer lugar nos deja clara su opinión respecto de esta
enfermedad. La primera vez que lo leí me pareció indignante, de
ignorantes, de insensibles y brutos. La cuestión es que su opinión del
año 2000, aún transcurridos 13 años, es la opinión de mucha gente. A
pesar del trabajo realizado (poco o no) por instituciones estatales,
investigadores, médicos y medios de información de los países avanzados,
el problema se ha extendido y lo padecen cada vez una mayor variedad de
hombres y mujeres, independientemente de su edad. Como suele suceder con
todos los problemas mentales, la sociedad en general (incluso el entorno
familiar) sigue sintiendo rechazo por aquellos que padecen trastornos de
la conducta alimentaria: anorexia nerviosa, bulímia, vigorexia,
ortorexia, alcoherexia, diabulimia, sadorexia... “Están
locos”. Cuando leí este artículo imaginaba una feliz escritora o tranquila
articulista de vida regalada, sin sobresaltos, riéndose de los demás. Al
mismo tiempo pensé que era una falsa y una estúpida nada consecuente con
sus actos. Siempre es un error juzgar sin saber. Bueno, mejor si la
frase queda en: “siempre es un error juzgar”. Y ahora me entero sin
embargo de que Lisa ha llevado lo que para muchos sería una vida extrema
con una infancia difícil a la que algunas personas no consiguen
sobrevivir. Aunque eso no justifica su forma de pensar respecto a los
TCA, teniéndolo en cuenta, resulta más comprensible. Creo que merece la
pena leer esto para comprender cómo ven las cosas unos y otros.
✎ He añadido mis anotaciones con este estilo
Se menciona la fecha de Octubre de 1999 en su publicación dentro de Hermenaut, que ha evolucionado a
http://hilobrow.com/.
Entrevista a una anoréxica, Por Lisa Cristal Carver
Siento muy poca compasión por aquellos cuya enfermedad trata sobre la
pobre imagen que tienen de sí mismos. La idea de que es posible
controlar perfectamente tu cuerpo es tan mosqueante, como lo es
la idea de que otras personas empleen su tiempo preocupándose de si lo
has logrado o no. A mí me parece mucho más interesante esa gente cuyos
problemas vienen de la búsqueda de lo invisible, como una moda sobre
la que leí en Vogue por la que los jóvenes se cortan a sí mismos a
diario. El sufrimiento autocomplaciente y silencioso de la anorexia,
en el gran esquema de la vida, es algo realmente inútil. Ese drama
interior resulta patético; un drama carente del esplendor de un
auténtico Drama. Los anoréxicos no son de los que rompen con todo
buscando una solución. Al menos, "enfermedades" como los juegos de
azar o el alcoholismo, incluso el abuso conyugal, implican
interacción, el balance de un tira y afloja de culpa y furia, amor y
odio; como una pelea a gritos con tu novia cuando llega a casa sin los
pendientes de la abuela. Por lo menos los alcohólicos tienen
camaradería. Los anoréxicos están eternamente solos, como pirañas
solitarias dando vueltas en círculos. (Una anoréxica ve a otra
anoréxica y piensa, "¡Maldita sea! Otra perra flaca en mi
territorio.") Y al final, esos anoréxicos te obligarán a cuidarlos
fingiendo que nunca quisieron ayuda, como que nunca te odiaron
ni quisieron entristecerte: "Oh no, eso solo era violencia
dirigida a mi interior." ¡Pero qué me estás contando! Odio
jodidamente ese comportamiento pasivo-agresivo.
A pesar de que mi compasión es escasa, siento mucha envidia. Los
anoréxicos siempre parecen tener más ocurrencias que yo. Todas
esas complejidades y hábitos insignificantes que tienen. Mi cuerpo es
solo algo que me acompaña a las tiendas, no es ningún campo de batalla.
¿De dónde salen con esas ideas? Yo solo quiero, pues... escribir,
tener relaciones sexuales, pelearme con mi novio, contratar a alguien
para que limpie mí casa, tratar de ser divertida e ir a Japón algún día.
Mantener el consumo de guisantes a 7 por día, impidiendo que el tenedor
toque mis labios, simplemente, no me encaja. Y ya sé lo de esos gays tan
finos, que desaprueban todo lo imaginable, y que creen que esas chicas
flacuchas de pelo quebradizo merecen la pena más que yo.
 |
| Los excesos no producen beneficios |
Tal vez es solo la palabra "anorexia", que me encanta, extendida como una
red de pesca sobre las estrellas, con sus filamentos tan delgados que
apenas son visibles. Este tipo de chica en sí misma es como una
constelación de pelo fino y reseco, de ropa brillante, uñas estropeadas y
huesos salientes. Tienes que unir los puntos con una línea, porque no hay
nada en medio. Mi mejor amiga durante los últimos 13 años, ha sido
anoréxica en diversos grados: se ha dejado llevar por el egoísmo, el
perfeccionismo y como diría esa gente con la que no quisiera encontrarme:
"problemas de control". Sólo tomó galletas chip, té con hielo y pimientos
picantes (jalapeños) como comida principal cada día durante un año
entero. Hasta se recorría tres tiendas diferentes para comprar estos
artículos por separado, como si algún pobre empleado estuviera analizando
sus compras y pensando: "Si come galletas chips, no necesita comer también
pimientos picantes." Incluso si alguna vez compraba algo más, digamos un
brick de sopa, hablaba de ello con la persona de la caja
registradora (y cualquiera que estuviera al alrededor), fingiendo que era
para otra persona: "Creo que esta variedad es la que él quiere, no sé..."
Y finalmente, dejó de dirigirse por completo a los empleados. Les pasaba
una nota que decía, "Soy sordomuda. Estoy cogiendo esta sopa de pavo para
mi amigo ¿Cuánto es, por favor?" Siempre tenía accidentes de tráfico
y cada mes creía que estaba embarazada.
La gente que se cree "fantástica de la muerte" (cool) siempre es
egoísta y dramática. A diferencia de digamos, los depresivos, que se
hunden bajo el mismo patrón de siempre, con un comportamiento
autodestructivo del que nunca salen, los anoréxicos disponen de una
galaxia de opciones en constante expansión para tener
problemas.
✎ Las personas con TCA también se ven atrapados en patrones autodestructivos de los que a duras penas consiguen salir. Muchos TCA forman parte de una depresión
Mienten. Se desmayan. Tienen hemorragias. Todas las anoréxicas que he
conocido, roban novios. Las cosas siempre "les pasan" a ellas: la
gente las molesta cuando duermen, los ex-novios roban sus tarjetas, o
las cosas se tuercen cuando tratan de matarse y terminan pasando el
fin de semana en el manicomio. Tienen enemigos mortales. ¡La gente les
echa maldiciones! Es una vida extravagante, silenciosa, la vida del
anoréxico. Hace poco, un tipo me dijo que su hermana había estado
manteniendo una relación telepática con Martin Gore del grupo Depeche
Mode durante los últimos 8 meses, ¡e incluso se había quedado
embarazada de él! "¡Espera!" Dije, "¿Tiene tu hermana un trastorno
alimentario?" "Sí", respondió, "Es frutariana. No ha comido nada
excepto fruta durante años."
Me he encontrado personas anoréxicas o bulímicas por todas partes en mi
vida. Una de ellas es la canguro de mi hijo, C.P., así que la
entrevisté. Durante la entrevista, estuvo pelando y cortando una cebolla
que había sobre mi mesa. Se puede oír el crujido bajo de la mutilación a
lo largo de toda la cinta.
Lisa: ¿Cuándo comenzó esto?
C.P.: Cuando tenía 18 años. Yo nunca pensaba en cuánto comía o cuánto
pesaba hasta que tuve este novio. Pesaba 55 kilos y él solía decir, "Ah,
me gusta que mis chicas estén delgadas."
Lisa: Eso de "Mis chicas" suena como a proxeneta.
C.P.: ¡La cuestión es que él estaba gordo! ¡Lo estaba! "Me gusta que
mis chicas estén entre 46 y 48 kilos." No importa cuánto traté de
reducir mi comida ni cuánto aumenté el ejercicio: no conseguía bajar de
peso. Así pues, prefería comer lo que quería y luego me deshacía de
ello.
Lisa: Vomitabas.
C.P.: Pues sí, vomité y pasé hambre, alternativamente. Estuve mucho más
tiempo vomitando que pasando hambre. Era más fácil vomitar.
Lisa: ¿Con qué frecuencia vomitabas?
C.P.: En ocasiones sólo un par de veces por semana, otras veces dos al
día. Dependiendo de cuánto hubiera comido ese día. Como había días en
los que no pensaba comer nada en absoluto, me di cuenta de que si te
despiertas por la mañana y no comes, puedes aguantar más tiempo sin
comer. Pero una vez que como, tengo que comer y comer y comer.
Lisa: ¿Cómo es que después de que largaste a aquel novio todavía tenías
problemas con la comida?
C.P.: Porque después de eso, estar delgada ya era una obsesión. Todos
mis amigos, ahí en Maryland, son delgados de verdad, entre 41 y 48
kilos, y me sentía gorda.
Lisa: ¿Y te ayudaría tener un grupo de amigos gordos?
C.P.: Probablemente no, porque eso me motivaría y querría estar aún más
delgada. Tengo también amigos gruesos y sigo con lo de estar delgada
porque todos dicen, "Mire qué delgadita estás, mira lo finita que se te
ve", y eso me gusta.
✎ La siguiente pregunta da también en la diana.
La meta del peso. Otra parada obligatoria en un TCA.
Alcanzar la meta es un momento de satisfacción personal.
Uno de los escasos y poco duraderos momentos, porque inmediatamente habrá una nueva meta de uno o varios kilos menos.
C.P. siente que podría haber bajado más de peso, siente añoranza por su peso mínimo
-que si, que lo añora-, y recordará mucho tiempo su último peso
Lisa: ¿Cuál es el peso más bajo al que has llegado?
C.P.: 38 kilos. No llegué más abajo porque me llevaron muy pronto al
hospital. La inanición es más peligrosa para mí que para otros porque
tengo diabetes. Conseguí bajar a 38 con analgésicos. Creo que los
analgésicos son el mejor medicamento dietético ¡No sientes nada de
hambre! Simplemente te tumbas en la cama todo el rato y pierdes peso.
Pero cuando no estás cansado, te hacen salir y moverte de acá para
allá sin pensar en nada; solo sigues adelante.
✎ Nota: El uso cotidiano y sin control de analgésicos, puede causar la muerte (ver artículo)
Lisa: ¿Durante esa época fuiste capaz de conservar algún trabajo?
C.P.: Entonces no, porque tenía un quiste ovárico, y por eso no tenía
trabajo. Yo nunca me puse a contar calorías. Comía sólo una lechuga y
bebía agua. Yo no quería hacer todo eso de comer un M&M y de tres
horas de ejercicio. Nunca fui tan quisquillosa con eso. Soy demasiado
perezosa.
Lisa: ¿Fuiste al hospital por decisión propia?
C.P.: No. La verdad es que por entonces no podía luchar con ello porque
estaba demasiado descontrolada. Estaba demasiado débil y con un pie
dentro y otro fuera. Fue mi novio quien me llevó porque estaba al límite
de la inconsciencia. Mis compañeros de habitación le llamaron y dijeron,
"Su pulso está bajísimo, no responde bien y está deshidratada." Entonces
vino, me recogió y me llevó a urgencias.
Lisa: ¿Era ese al que le gusta que sus chicas sean delgadas?
C.P.: No, otro distinto. Este novio nunca me dijo que estaba demasiado
flaca.
Lisa: ¿Cómo te trató la gente mientras te recuperabas en el
hospital?
C.P.: Unos eran bastante agradables y comprensivos y otros eran
mezquinos e insensibles. Estos dirían, "¡Bueno, te has metido en esto
porque quieres, deberías saberlo bien, así que no te compadezco!" y los
otros dirían, "Ah, pobrecita." Los trabajadores sociales eran
agradables, pero muchas enfermeras eran crueles, las gordas. Pero esas
cosas pasan, no tiene que ver con porqué estás en el hospital, unas
enfermeras son agradables y otras son desagradables.
Lisa: ¿Cuánto peso te hicieron ganar antes de que te dejasen
marchar?
C.P.: 5 ó 7 kilos.
Lisa: ¿Cómo ganaste peso? ¿Te pusieron un gotero con suero?
C.P.: Sí. Me pusieron una solución salina y luego glucosa. También
hablaron de ponerme la sonda esa en la nariz.
Lisa: ¿Por qué? ¿Tenías miedo a comer?
C.P.: No, sólo que en aquel momento les pareció necesario, pero yo
estaba en plan, "¡No, no, no, comeré!" Y luego tuvieron que vigilarme
cada vez que iba al cuarto de baño. Tenía que avisar a una enfermera y,
mientras, dejar la puerta medio abierta para que pudieran asegurarse de
que no iba a hacer otras cosas.
Lisa: ¿Cuánto tiempo te costó ganar esos 5 kilos?
C.P.: Me llevó un par de meses, porque el estómago se encoge, y lo que
para mí era una comida normal, para otros sería como un bocado. Incluso
ahora, cuando no como durante un rato, mi estómago se encoge, y luego
con dar un par de muerdos estaré llena. ¡No podré dar otro muerdo y será
estupendo! Al salir del hospital fui a casa de mi novio, que estaba
gordo -toda su familia estaba gorda- y me cuidaron. Se aseguraron de que
fuera alimentándome. Y él trabajaba en “Taco Bell” así que tenía que
comer tacos todo el rato. Trataban de obligarme a comer, y como luego me
sentía mal decían, "Ah estas estupenda" y como me alimentaron a la
fuerza me puse enferma de verdad y vomité.
Lisa: ¿Cómo te sientes cuando ves a una persona gruesa?
C.P.: No sé, creo que mucha gente gorda es maravillosa. A veces
quiero estar gorda, tener un poco de carne extra. Pero no puedo
hacerlo por mí misma. Aunque a veces me vuelvo loca con ellos porque
creo que son gruesos y asquerosos, y otras veces creo que están bien y
son hermosos. Mi buena amiga Cindy tiene sobrepeso y unas veces
pienso, "¡Parece una cerda!" y otras "Ah, está bien"
✎ Igual que para un alcohólico puede ser duro ver rechazar una copa o ver cómo la toma alguien, etc. para una persona con TCA, ver a alguien que está o parece estar fuera de su peso, dispara su propia obsesión y pone en marcha su lucha interior
Lisa: ¿Cómo te sientes cuando ves a una persona delgada?
C.P.: Cuando veo alguna más delgada que yo, me vuelvo loca. Un día vi a
una señora tan flaca, que me quedé mirándola y pensé, "Debe pasarle algo
realmente chungo. Debe tener cáncer. Está extremadamente flaca."
Lisa: ¿Era horrorosa o elegante?
C.P.: Era horrorosa. Era realmente repugnante.
Lisa: ¿Te dabas cuenta de que resultabas desagradable cuando estabas
tan delgada?
C.P.: No. Porque tienes una imagen propia sobre tu aspecto. En casa de
Rick tienen un espejo al que llamo el Espejo Adelgazante, porque me miré
en él un día y parecía realmente delgada. Todos dijeron, "Eso son cosas
tuyas." Pero entonces, la novia de este tío se miró en él y lo confirmó,
así que ahora lo llamamos el Espejo Adelgazante. Por eso, cuando me
siento gorda, voy y me miro en el Espejo Adelgazante. Hay días que me
miro y pienso, "Guau, estoy estupenda, no necesito cambiar." Y hay otros
días que me miro en el espejo y empiezo a escudriñar cada centímetro de
mi cuerpo: "Tengo el culo gordo. Las piernas gordas. La tripa enorme."
Pero no quiero volver a pasar por el hospital otra vez, nunca me dejaré
llevar hasta ese punto otra vez. Ahora tengo el esófago hecho una mierda
de tanto vomitar. A veces tengo náuseas con solo chupar el capuchón de
un bolígrafo, porque solía meter en la garganta el cepillo de dientes,
los dedos, cualquier cosa. Y ahora cuando vomito me duele y quema, y
siento que el pecho entero me va a estallar.
Lisa: ¿Cuándo estabas tan delgada, cómo tenías la piel y el pelo?
C.P: Pues me creció una capa fina de vello. Era como de bebé
rubio. Como una capa extra que te mantiene caliente. Al estar tan
delgada, el cuerpo no puede mantenerse caliente.
Lisa: ¿Por todo el cuerpo y la cara?
C.P.: En la cara no tanto. Más que nada en el tronco, el pecho y la
espada.
Lisa: ¿Y tu novio cómo llevaba que tuvieras pelo en el pecho?
C.P.: Estaba como disgustado por ello, pero me tenía cariño de verdad y
no decía nada. No teníamos relaciones por aquel entonces, porque yo
estaba demasiado débil y él tenía bastante miedo de romperme. Era muy
delicado conmigo todo el tiempo. Si me cogía la mano, su mano rodeaba la
mía por completo.
Lisa: ¿Todavía sientes el impulso de no comer y vomitar?
C.P.: Todavía, si. Habrá días que no comeré nada. Simplemente porque
temo llegar a ese punto donde esté demasiado gorda otra vez y todo
vuelva a empezar. Otros días comeré como una cerda y me sentiré horrible
durante semanas. Y será algo así como, "Vale, no puedo comer durante dos
días porque ayer comí mucho." Últimamente no he vomitado. Lo hice hace
un par de meses, porque había comido tanto que tuve que hacerlo. Y ya
sabes, cuando vomitas te deshidratas, así que bebía unos 3 ó 4 litros de
agua primero y luego lo echaba todo. Yo solía vomitar cada noche hasta
el año pasado.
Lisa: ¿Tomas analgésicos ahora?
C.P.: Tomé el otro día. Pero muchos doctores extreman las
precauciones con lo que te recetan. Tuve una infección de riñón hace
dos semanas y ni siquiera me recetaron analgésicos para eso. Pero es
normal, porque estaba fatalmente enganchada a ellos. Cuando dejé de
tomarlos, tuve que pasar por los espasmos de la retirada. Incluso si
tomara ahora uno o dos, me engancharía casi automáticamente, así que
está bien que no me los receten a la ligera en adelante. No piensas
mucho cuando tomas analgésicos. Los analgésicos son muy peligrosos, no
sólo por motivos obvios, sino por la forma en que te hacen
pensar y actuar. Estoy orgullosa de haber terminado con los
analgésicos y el trastorno alimentario. Todavía tengo mis días malos.
Dicen que esto nunca se cura del todo, que siempre lo tienes en el
subconsciente. Es sólo cuestión de controlarlo. No me voy a poner a
vomitar nunca más. Cuando vuelvo la vista atrás y veo lo que solía
hacer, de verdad que me repugna.
Fin de la entrevista.
✎ Nota: El uso cotidiano y sin control de analgésicos, puede causar la muerte (ver artículo)
Como puede comprobarse, C.P. supone haber terminado con el TCA y los analgésicos, pero tomó uno "el otro día".
Y va a vigilar lo que come para no volver atrás. Constantemente reconoce su perfil de anoréxica-bulímica, pero se la ve encantada con la delgadez y tan pronto opina una cosa como la contraria. Es incapaz de mantener una posición clara y sana.
Pero a pesar de todo la comprendo. Es así como probablemente se sentirá durante muchos años. Verá a una chica delgada y sumará inconsciente un punto en el marcador del partido "Delgadas Vs Gordas".
Se pesará en menos ocasiones, pero cuando lo haga, echará de menos su infrapeso, la sensación de la piel sobre los huesos, los pequeños éxitos tras una meta triste y vagamente útil. Se dirá a sí misma que debe pasar página, que está bien, pero comerá y parará antes de estar saciada o comerá y sentirá pesar si no paró a tiempo.
Y seguirá esquivando mientras pueda, las comidas con más calorías y grasas. Y utilizará escaleras aunque le apetezca el ascensor. Y se quedará en blanco buscando el sentido a algo que no tiene pies ni cabeza pero que puede con su alma y su cuerpo.
Tendrá ratos, muchos ratos buenos, en los que no estará pendiente de todas estas paranoias suicidas.
Solo deseo que ella y la mayoría de los que de alguna manera han pasado por algo así, sobrevivan y vuelvan a sus caminos con fuerza y ganas.
|
|
Actuación de "Lisa Suckdog"
|
En
“The Sunday Rumpus”,
una web que publica entrevistas y donde podemos informarnos sobre libros y
comics y otros temas, encontré una entrevista de Zoe Zolbrod a Lisa
Carver. Estos dos párrafos, son la presentación previa a la
entrevista:
entrevista a uma anoréxica lisa carver
La primera vez que oí hablar de Lisa Carver fue a finales de 1980, cuando ambas rondábamos los 19 ó 20 años.
Actuando con el nombre de “Lisa Suckdog” en espectáculos que incluían chirridos, gritos, meadas y violencia, a menudo se la comparó con el famoso G.G. Allin “escoria-rock”, y me impresionó que una chica de mi edad estuviera convirtiéndose por sí misma en una leyenda del punk underground.
Pero no llegué a ser auténtica fan hasta que me topé con su propia publicación (fancine) "Rollerderby" unos años después.
Al principio no podía creérmelo: ¿Quién hubiera adivinado que el huracán Lisa Suckdog podía escribir tan bien?
Su texto era alegre y picante, irreverente pero con sentido común, con el mismo pudor femenino que una perra salida.
Yo no era la única que estaba encantada, tenía seguidores en abundancia.
En 1995 la revista "Utne Reader" la incluyó en su lista como uno de los "100 visionarios que cambiarán tu vida", y 1996 vio la publicación de Rollerderby (el libro) y una colección de ensayos titulada "Dancing Queen".
En 2000 y los años siguientes, me topé casualmente con ella como presentadora en un episodio para la serie "HBO Real Sex" y en MTV.
Su firma apareció en las revistas de moda.
También publicó otro libro, “El Diario de Lisa”, extraído de su columna semanal sobre sexo publicada en “Nerve.com”.
Cuando me enteré de que tenía un libro de memorias, “Las drogas son agradables”, publicado por Soft Skull Press en 2005, lo devoré.
|
|
Portada de Rollerderby nº20, un fancine de Lisa
Carver
|
интервью анорексией lisa carver
“Las drogas son agradables” llena algunos de los espacios en blanco dejados en su implacablemente optimista (y puede que también sangriento y obsceno) trabajo anterior.
Retrata una educación caótica dividida entre una madre enferma adicta a las pastillas y un padre traficante de drogas que fue a la cárcel, cuando tenía seis años.
Habla de escapar de una relación abusiva con el padre de su primer hijo y la realidad de criar sola a un hijo nacido con un cromosoma de menos.
Pero resulta que ”Las drogas son agradables”, a pesar de su sinceridad sin tapujos, presenta sólo una parte de la historia de la vida de Lisa.
En enero, ella misma publica un libro sin título que recopila unas 80 pinturas que creó intuitivamente entre otras cosas a finales de 2010 y principios de 2011, esforzándose por recuperar los primeros recuerdos de una infancia tan horrible, que es difícil mirarla directamente.
A través de la pintura y por medio de la terapia, Lisa llegó a recordar ser abusada, golpeada, y prostituida por su padre siendo una chica muy joven, y comenzó a entender el proceso disociativo que había sufrido y la había guiado.
En el texto que acompaña a las imágenes, Lisa escribe sobre su diagnóstico de trastorno de identidad disociativo y va interpretando las pinturas.
|
|
Una imagen más de la irreverente Lisa
|
no lo he leído y no porque no me interese..., es un teme que me sobre pasa y del que casi nadie entiende.
ResponderEliminares un tema muy jodido y delicado sobre todo porque suele ser consecuencia de un trauma, generalmente infantil y que se arrastra durante toda la vida.
vivimos en una sociedad donde se juzga todo y a todos y es muy fácil que los miedos , los traumas, los sentimientos de culpa y las inseguridades nos hagan caer en un montón de trastornos físicos y mentales...
y no aprendemos a que si cuidamos a nuestros niños, les queremos y les protegemos en vez de joderles la vida y ponerlos contra la pared llenándoles de miedos y macahcandolos, las cosas serían mucho más fáciles para todos.
vivimos en una sociedad hipócrita hasta la saciedad, en donde las ansiedades te pueden y donde tantas y tantas veces premian a los que tenían que ser castigados... que a muchos se les cae el mundo encima.
no creo que comer o no comer sea la cuestión, hay demasiadas cuestiones sobre el tema y si creo que muchas no deberían haber llegado tan lejos, tan solo con amor y compresión y haciendo sentirse seguros a tantos niños y niñas.
pero solo es mi opinión y lo que siento, sobre un tema que me parece muy doloroso y....
Los trastornos alimentarios pueden comenzar por muchos motivos de diferente índole, pero creo que para padecer un trastorno tan obsesivo en el que dejarte la vida o acortarla y dejarla en malas condiciones, también se puede nacer predispuesto, no lo sé.
ResponderEliminartampoco lo sé, no sé a que nacemos predispuestos o no, no tengo la menor idea.
ResponderEliminara veces me parece que los trastornos alimentarios aparte de por inseguridades..., son una especie de autocastigo...., pero la verdad es que es un tema que se me escapa `por completo por la complejidad de todas sus circunstancias y porque cada persona somos un mundo.
es un tema que me parece doloroso pues no lo pueden controlar en muchos casos y se puede ir de las manos.
tampoco sé hasta que punto la mente juega el factor principal, pero si creo que hay entornos que lo favorecen..
quizás ni debería opinar sobre el tema...
no sé
hay gente que reconoce que tiene problemas alimentarios y lo asumen como parte de un problema que arrastran por otras causas, hay quien no lo va a reconocer nunca porque su mente no les deja, en cualquier caso y a cualquier edad es muy difícil saber porque da por comer o no comer y no por otra
cosa.
no sé a que tipo de trastornos o adicciones estamos predispuestos..