A deadly inspiration

"Prefiero morir de una muerte significativa a vivir una vida sin significado" Corazón Aquino
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| Vampyr - Carl Theodor Dreyer 1932 - Laura Makabresku |
Oscar se devana los sesos inútilmente. Desde siempre. Sólo era un niño
y trataba de penetrar el abismo que separa a las cosas de tener un alma
propia. Quería transformar un bolígrafo en submarino. Una hoja de papel
con dibujos de una cabina de mando en una nave espacial. A un niño en un
seductor amante casanova para su profesora de tercero y luego en un
soldado más del escuadrón. Un soldado en un ejemplo de inocencia y su
capitán debía morir a toda costa. Como no podía matar a su capitán, este
soldado se quitaba la vida en cada intento. Siempre agonizaba en sus
sueños imaginados donde se maltrataba a cada instante sin saber el
motivo y se cortaba las venas por las muñecas o se colgaba de una cruz
israelita y los israelitas le escupían con asco haciendo bajar de los
senos nasales la pastosidad verde más hedionda y sanguinolenta de que
eran capaces.
Oscar creía quitarse así la vida a mordiscos, pero cuando uno
desgarra su vida en sueños lo que termina por desaparecer es el
espíritu. Mientras era niño su personalidad se destruía al anochecer
antes de empezar a dormir sumido en estas tribulaciones trágicas y
pantanosas, alejándose poco a poco de la sociedad y su familia. Su yo
interior forjaba mientras una personalidad válida para el personaje
que representaría en la vida su papel. Ya entonces no era tan niño, no
era ni adolescente, no era adulto ni mucho menos, ni era tampoco un
joven como tampoco era ningún viejo pero lo era todo a la vez. Más
adelante, cuando los demás le encontraban con la mirada perdida, él
transitaba entre sus mundos de agonía, sus plácidos espacios vacíos y
sus eternas esperas en la antesala de la muerte donde nunca encontraba
turno.
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| Maxime Taccardi |
Lo que estaba claro era que Oscar, cuando quiso darse cuenta, había
dejado de ser niño. Y no recordaba cómo había sucedido, como le pasa a
todo el mundo pero culpándose de ello. Empezó como tantos otros la edad adolescente con su primer amor, y su
primer amor resultó ser la muerte disfrazada de chica. Era un chaval
plenamente capaz de entenderse con aquella primer-amor-amiga, pero ni
por un momento se sentía válido para ella. Ella era guapa y alegre,
lista y simpática con su increíble sonrisa, así que no tenía duda. El se
menospreciaba a sí mismo absolutamente de forma consciente. Una voz
interna y dominante, mucho más poderosa que la fuerte atracción que
sentía, le decía: "Chaval, ella no tiene ni para empezar con una mierda
como tú. No hagas el ridículo. O mejor, ¡ hazlo !, para que todos
podamos reírnos, ¡¡¡ JAAA JJAAAAJJAAAAAAAA, JAAAAAAAAA JAA
JAAAAAA!!!"
(A estas alturas de relato, muchos habrán cambiado ya de sitio. No me
extraña. Lo triste y desagradable es siempre objeto de rechazo pero
aún así, gente como Laura Makabresku encuentran el modo de crear
belleza.)
El creía que debía ser transparente pues los ojos negros de aquella chica habían tomado su radiografía mental en una fracción de segundo y el resultado era un cero absoluto de -273 grados. Ni si quiera se habría entretenido en valorar opciones o posibilidades con él.
El creía que debía ser transparente pues los ojos negros de aquella chica habían tomado su radiografía mental en una fracción de segundo y el resultado era un cero absoluto de -273 grados. Ni si quiera se habría entretenido en valorar opciones o posibilidades con él.
Así pues, la muerte estaba bajo su disfraz femenino. Inspiraba un amor
platónico y enfermo cuya medicina para este chico fue desahogar su
pesimismo sobre el papel. Para qué dedicarle palabras y pensamientos a
la chica. Hay más muerte entre las flores que en el bisturí del mejor
cirujano.
Aunque parece sorda, la muerte siempre escucha lo que decimos de
ella.

Y él llamaba a la muerte. La retaba a llevarle aunque nunca
acudía.
Se inspiraba en su fatídica silueta cuando estaba triste para escribir.
Casi siempre estaba triste pero no siempre apetece expresar los
sentimientos y menos cuando no se comprenden.
La tristeza es un veneno suave que destila la muerte para nosotros.
Beber veneno a veces no basta para morir, el cuerpo se habitúa al amargo
diario del sabor oscuro en pequeñas dosis.
Sobrevivía y necesitaba mayores concentraciones del elixir para el más
allá si quería encontrar a su heroica salvadora. Se inspiraba en ella y
escribía:
Y si la carne ama a la carne, los huesos aman a los huesos.
Y como la tierra roturada sin cesar se convierte en polvo
la carne sin alimento se transforma en hueso.
Y con el beso que nadie quiso se alimentó la tierra
lapidaria sobre este músculo flojo y blanco
que si alguna vez palpitó vivo entre las fieras,
despojado del abrigo duro, desnudo sin su manto,
dejó sus restos limpios por fin, por fin sanos
y solos sus huesos en la barca, sin moneda ni mando.
Una noche de sueño agitado y convulso, la muerte le visitó.
Y le habló asi:
Dice Barron Storey en su obra "Suicidio - Aviso: Dibujos feos":
Danza de la muerte (mi libre traducción)
Yo soy la muerte y llevo corona,
de todos vosotros dueña y señora
y soy cruel, y soy tan fuerte y dura
que no me detendrá tu armadura ...
Yo soy la muerte y llevo corona,
de todos vosotros dueña y señora
y ante mi guadaña tu cabeza inclinarás
y de la oscura muerte al paso andarás.
Eres la invitada de honor al baile que por ti tocamos.
Deja la guadaña y baila dando vuelta y vuelta
las vueltas de una danza y date otra ahora
y tú del tiempo ya no eres señora.
Deadly inspiration.
Y como la tierra roturada sin cesar se convierte en polvo
la carne sin alimento se transforma en hueso.
Y con el beso que nadie quiso se alimentó la tierra
lapidaria sobre este músculo flojo y blanco
que si alguna vez palpitó vivo entre las fieras,
despojado del abrigo duro, desnudo sin su manto,
dejó sus restos limpios por fin, por fin sanos
y solos sus huesos en la barca, sin moneda ni mando.
Una noche de sueño agitado y convulso, la muerte le visitó.
Y le habló asi:
"Eres un maldito gilipollas, chaval. Te complaces en tus miserias, te
regodeas en ellas en lugar de luchar. A la primera de cambio, cuando
la cosa se pone fea, te quieres quitar de en medio. Con tanta gente
como hay muriendo y padeciendo por la guerra, por la falta de agua, de
alimento, por la falta de justicia, de derechos y libertades y tú, que
tienes la suerte de desconocer todo eso, andas buscándome como ... no
sé ni cómo llamarte. Menudo memo. No. No vales una mierda, desde
luego. Y esa primera chica de tus supuestos amores, te recuerdo que te
dio no una, sino dos oportunidades y en las dos te inventaste cuentos
para escapar. Si piensas que vales nada, los demás, no solo las
mujeres, lo sabrán rápidamente no porque seas transparente sino porque
lo proclamas en una pancarta con tu actitud. Lo peor de todo es que lo sabes.
Nunca te he hecho caso porque prefiero dejarte encerrado en tu castillo
de los horrores dando vueltas como un ratón.
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| -Barron Storey - Ugly Paintings- |
A unos me los llevo repentinamente con o sin sufrimiento. A otros les
dejo algo de tiempo antes de llevármelos, con o sin sufrimiento. A veces
siego vidas de personas plenas de salud o felicidad, de proyectos o
juventud, de torturados, de inocentes, lo mismo da. A veces siego la
vida a niños y bebés y otras a ancianos consumidos por la edad. Al
rededor de todos esos seres viven otros que en ocasiones sufren
intensamente por la pérdida y quieren que también los lleve o no sienten
nada o incluso se alegran o disfrutan, lo expresen o no. ¿Por qué?
Porque la muerte más que existir, sucede, pero no es un ente. Del mismo
modo, la vida sucede y nadie la cubre con un vestido blanco ni le pone
una varita con estrella en la mano. Y si nadie puede rogar a la vida
para que le traiga a este mundo, ¿porqué rogar a la muerte para que lo
retire de él?.
No es la muerte quien te habla. Eres tú quien me inventa y pone estas
palabras en mi boca, so estúpido. Y como tú de estúpido hay muchos
otros. Sois humanos de otra raza. Una raza social: los vivientes muertos
crónicos."
En aquel momento despertó. Sabía que el sueño había sido extraño, pero
no recordaba nada más que fragmentos in-co-nex-os. Y volvió a despertar
triste, angustiado y con un extraño pensamiento sobre la vida. Aquel día
despertó sabiéndose muerto desde siempre. Desde que era un niño y dejó
de pensar cosas de niños. Desde que cruzó sexo inocente y excitado con
su ídolo y le falló. A él, que además de ser su referente, era su
admirado y todopoderoso.
Nadie puede justificar su cobardía en la vida por motivo alguno. Quien
no se rebela contra el sufrimiento y la injusticia, propia o ajena,
merece permanecer vuelta tras vuelta en ese remolino hasta ser engullido
por las profundidades de su loca oscuridad.
Dice Barron Storey en su obra "Suicidio - Aviso: Dibujos feos":
"El suicidio me rodea. Mi madre. Su hermano. Mi ex-mujer. Mi mejor
amigo...
Comencé una novela gráfica sobre mi tío preguntando a la gente:
¿Conociste a alguien que se suicidara? Tantos lo hicieron...
Dibujé sobre cada uno de ellos. Una pila de dibujos. ¿Enseñarlos? Son
feos. Para que negarlo. Sujetos oscuros; sentimientos oscuros,
suicidas. ¿Qué he hecho yo? Bueno, la pregunta es, ¿qué hicieron
ellos? ¿y porqué? Páginas y páginas de dibujos en mi reportaje. Sin
respuestas a la pregunta. Simplemente horribles. Señor, que esto
termine."
Y para terminar, esta música medieval donde el autor habla de la muerte, entregando autoridad a esta señora en las dos primeras estrofas para, en la última, invitarla al baile y amablemente pedir que deje su guadaña y así marearla alegremente un poco para despistarla. Así es como debe ser.
Y para terminar, esta música medieval donde el autor habla de la muerte, entregando autoridad a esta señora en las dos primeras estrofas para, en la última, invitarla al baile y amablemente pedir que deje su guadaña y así marearla alegremente un poco para despistarla. Así es como debe ser.
Danza de la muerte (mi libre traducción)
Yo soy la muerte y llevo corona,
de todos vosotros dueña y señora
y soy cruel, y soy tan fuerte y dura
que no me detendrá tu armadura ...
Yo soy la muerte y llevo corona,
de todos vosotros dueña y señora
y ante mi guadaña tu cabeza inclinarás
y de la oscura muerte al paso andarás.
Eres la invitada de honor al baile que por ti tocamos.
Deja la guadaña y baila dando vuelta y vuelta
las vueltas de una danza y date otra ahora
y tú del tiempo ya no eres señora.
"Pretendo vivir eternamente, o morir en el intento." Groucho Marx
"No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi trabajo. Quiero alcanzarla sin morir." Woody Allen
Deadly inspiration.




Me atrapas en tus escritos, tanto cuando te vas por las ramas o cuando eres tan conciso que duele, pero me atrapas,......
ResponderEliminarEso no quiere decir que todo lo que leo me guste en el modo en que entiendo que son dolores verdaderos, pero me atrapas......, Joan escribió dos libros que me mandó y tengo en casa, y a pesar de ser vivencias de otras personas, no me transmitían nada, no sé por que solo me transmitían vacío, y no por el contexto en si, si no por como lo escribía él, incluso en sus correos..., todo era vacío.
Tú me atrapas, estas lleno de vida a pesar de las tristezas, a pesar de la muerte, a pesar de todo.
Me atrapas amigo mío...........
Me imagino como la muerte caminando a tu lado, para charlar un rato, aunque nunca osaría llamarte gilipollas, pues no considero que lo seas para nada, pero si te diría que no están fácil morírse y que no deberías atormentarte tanto mientras vives. Que los dioses de la infancia no son mas que dioses de barro y en eso se quedan, que el dolor que has sufrido y sufres no merece que gastes tu tiempo con ello, que estas lleno de vida apesar de que creas que todo esta enterrado bajo el barro que te aplasta , que no eres estúpido para nada y que sabes que hay muchos Oscar por ahí viviendo y mal viviendo, con la muerte cerca y en todos sus pensamientos y en sus sentimientos, y que la muerte tiene cierto imán y atractivo en cuanto pensamos que es la solución definitiva......, pero hasta ese momento y solo la muerte sabe cuando llega y no nos avisa, debería ser nuestra obligación vivir lo mejor posible apesar de todo.
ResponderEliminarGracias por tus palabras. Nunca te contesté como era debido.
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