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viernes, 27 de marzo de 2020

Ingrávido arco iris

"Buena parte de mi es el niño juguetón. En el cole, suspendiendo inocente cada asignatura. Un crío adolescente e inconsciente joven que quería amar como reflejo del cariño. Adulto exigen que debo ser incluso de camino a ser viejo, aún jugando con mis cosas, en mi cueva, en mi autismo. El mismo que me ayuda a nunca un ser maduro ser. Otro, uno. La armadura del niño que jugó solo sin haber aprobado de verdad, trabajado ni amado en realidad, ni muriendo mañana mismo de este cuerpo desgastado por la edad." Fermín RdT

Todos los dibujos son extraídos del libro de Liniers "Cosas que te pasan si estás vivo"
Todos los dibujos son extraídos del libro de Liniers "Cosas que te pasan si estás vivo"

He encendido imaginaria una lámpara de pingüino que sostiene su tul. Tulipa, no me salía. Que le pregunten a Liniers. Barbijo-emperador-papúa-adelaida. Menos pelis, más socializar. Series.

A veces, cuando me veo así, pienso si estaría mejor con la medicación. Tengo el cuerpo entero sumido en un extraño cansancio y la cabeza mareada, pero estoy tranquilo y relajado. Eso da una pastilla de Stopcold que espero conseguirá una siesta contra la noche insomne de ayer. La congestión y el moco alérgico no me dejaban respirar y solo podía estar boca arriba, tragando moco y más moco. Las tripas aullaban para que cesara de enviar gel. Boca seca, garganta seca. Dolor en la baja espalda. Como una lanza atravesándome de atrás hacia delante. “Qué mayor estoy… me duele por todas partes”, pensaba entre vuelta y vuelta para encontrar postura. ¡Cómo voy a ser programador a estas alturas! —Tienes que conseguirlo o te quedarás sin empleo y morirás. Con esta frase tranquilizadora me quedé en blanco y luego casi dormido, antes de la siguiente oleada de agua espesa.

Cuando relaté lo del antiguo dolor dijo mi querida esposa: “te pasa por estar tan delgado”, porque recuerda que ya sucedió cuando pesaba 52 y el ENSURE TWO CAL fue remedio curativo. Lo que debería quedar encerrado en una cápsula temporal de mi vida se ha convertido en una constante con su propio espacio en el tiempo.

Acabo de ir al baño. Estos días de encierro permiten que mis tripas funcionen bien. La analogía es para chuparse los dedos, pero si entrase en detalles contaría que un poco de NOCILLA o NUTELLA se pegó accidentalmente en el dedo más gordo y me llevó a lavar las manos con fruición loca. Ahora huelen a miel y yogur. Eso pone en el frasco del jabón de manos. ¡Mmmm! Huele divino. Es de la marca ALVITA.

El retiro forzoso por el estado de alerta temprana me ha hecho colocar los pen sobre la alfombrilla gigante del PC. Se ven algo más hermosos así… una cosa tan llena de datos como vulgar y fría, carente de vida. Pincho de ESET para quitar los virus, de Aronis para confinar los datos en un lugar con garantía, wifi y bluetooth para el teletrabajo, boot instalador de HackIntosh, de BackTrack, de FreeNAS, de Android-PC, de Windows 10 v.1909… ah, qué paquetes.

“Soy tu Pack de Yogur natural de 8 unidades, por apellido DANONE, y te recuerdo que estoy en tu refrigerador con el cartón que lo envuelve”. Debí quitarlo como medida de seguridad antes de ponerlo a refrigerar, pero eran las 14:15 y con las prisas de la comida no me entretuve. Es que tardé mucho haciendo la compra en el GADIS. El mareo me tenía más atontado de lo normal. Como no veía la levadura encontré de reponedora a la hermana de David, un chico asperger majísimo y buena persona. La chavala me llevó muy amable hasta el lugar exacto. Despedida:

—Bueno, que te dure mucho el empleo.
—No, si esto es temporal. En cuanto empiecen las clases vuelvo a la universidad.
—Ah, vale.
—Chao.

Claro. Y yo deseando perpetuar su futuro entre estantes de supermercado mientras se gradúa en Física-Química. Eso convertiría como poco la leche en yogur. Pero ni tan malo, si bien se mira, que ya quisieran muchos. De nuevo me llama el pack para que vaya a quitarle el abrigo, pero no-pienso-de-ir. Toma gramática. “Rebel without a cause”.

¿Se imaginan que les habla un paquete de yogures naturales? Si fueran los SENOBLE de frutas con tropiezos del MERCADONA, resultaría más dulce, familiar y, por artificial, más creíble. Eso sí puede dar miedo. Nos gustan especialmente. Las de miedo. La niña nuestra nos recomendó una serie.

Marianne, la bruja de NETFLIX. “¡Nunca se va con las manos vacías!”. Un oso polar enloquecido. Abre. ¡Eh! Por cierto, os quiero chicos. Bueno, yo depende. ¡Perra zorra! Se te ha caído la cabeza en el teclado. “Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas, omnis incursio, infernalis adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabolica.” Te lo dije, menos TV.

Ya pudiera servir un exorcismo para echar el virus lejos de nosotros. Como Liniers en tosiendo. Kick ass al diccionario: grammatica mortuus est. La novela gráfica nunca, por favor, eso sería doloroso.

Cuando llegué a casa aquel día, mi esposa e hija sentenciaron que debían informarme de algo. Mi hija se había caído y partido dos dientes de los de-fi-ni-ti-vos. Me fui a llorar mucho y tuvieron que consolarme. Luego me riñeron porque no había que darle la importancia que tenía. Entonces no podía describirla, pero mi habitual pesimismo tenía una poderosa razón para llorar sin consuelo. Son “Cosas que te pasan si estás vivo”, tal como se titula el libro de Liniers al que voy haciendo referencia.

Un arco iris contempla todos los colores básicos. Faltará el negro tan solo. La ausencia de luz. El blanco, sin embargo, los contiene y extiende por un cielo húmedo. Colores que, aun viéndose diferentes, conviven sin solución de continuidad. Un marco de amplio espectro que nos reúne en un futuro humano de bondad multicolor, de ensueño ilusionante y quimérico.

Parece que estos hechos sucedieran separados, sin relación. Dispuestos aquí como quiera y cuando, para aburrir o volver loca a la persona que se atreviera a leer el tostón completo. Pero todo esto y mucho más que ahorro, tratando de esquivar el esperpento, ha sucedido entre las 3 de la noche y las 12 horas siguientes. ¿No es así la vida? ¿No está todo relacionado, en movimiento y chocando, rebotando o fundiéndose lo uno contra, o con lo otro, en un continuo sin solución de continuidad?

"No hay literatura y arte sin paranoia. Probablemente no habría siquiera civilización. Paranoia es el mundo. Es el intento de dar sentido a lo que no lo tiene" Thomas Pynchon


domingo, 1 de marzo de 2020

La desmesura del Joker

"¿En qué se parece un cuervo a un escritorio? ¿Ya has adivinado el enigma? - preguntó el sombrerero loco volviéndose hacia Alicia de nuevo: No, me rindo. - respondió Alicia: ¿Cuál es la respuesta?. - No tengo la menor idea, dijo el sombrerero." Lewis Carrol

Dicen que ... bueno, no es así. Lo dice Goya en un aguafuerte: "El sueño de la razón produce monstruos". Cuando no oímos el grito de la razón, todo se vuelve visiones. Y una fantasía abandonada unida al pensamiento, da vida al arte.

En mi estantería está "Desmesura" de Fernando Balius con dibujos de Mario Pellejer. Si escuchar voces es en principio un síntoma psicótico, hay más psicosis en la  población general de la que parece, pero ¡¡ Sshhhhh !! que nadie se entere. Este es uno de sus párrafos:

" Con el tiempo me di cuenta de que el tema de mi salud mental iba a convertirse en un tabú. [...] Se trata simplemente de la coincidencia entre la falta de educación emocional y el estigma social. [...] el vacío que cobra forma en torno a la persona que sufre no es más que miedo."
Para escuchar y comprender debemos [silenciar el pensamiento].

PUES ESCUCHAR tu propia mente hablando y silenciar a la vez el pensamiento se me antoja complicado como poco.

No guarda relación con Desmesura pero Arthur, el Jocker de Joaquín Phoenix, es un capítulo más dentro del mencionado libro "Mente y Tabú" escrito en el subconsciente colectivo. Sólo recibe apatía, insultos, patadas y golpes brutales mientras ríe y llora, ríe y llora. Un S.O.S. en toda regla. Alejandra Gómez Macchia lo describe con acierto [para la revista Dorsia] :

" [...] el mundo es también una máquina que tritura a los hombres. Los rompe, los parte. [...] Joker es violenta porque el mundo es violento. La naturaleza es salvaje, no sólo la ciudad; [...] Joker ríe demencialmente porque es un demente. Uno más estridente, más trágico, menos afortunado que los demás pirados que vivimos, quizás en la puerta de al lado."

¡Hoy han matado a alguien por lo que hiciste! ---- Lo séeee. ¿Qué tal otro chiste, Murray?

Aislada, su escena de la escalera me resultaría natural y divertida pero acaba de matar con violencia sañuda. Si. A una mala persona de lo más ruin. Una pérdida menor. Tenemos sociedades fecundas en ese tipo de gente. Y para que todos los espectadores puedan intuir la trágica carga emocional en esa escena nos llevan desde el tema "Rock and Roll Part II" hacia el [sonido tétrico de una campana que no vaticina nada bueno.]

¿Es casualidad, ignorancia o a propósito? que se utilice la [canción de Gary Glitter], condenado a 16 años de carcel en 2015 por abusos a menores. Estúpida pregunta. Joker baila como él: fuerte, espasmódico, regocijado y libre para hacer y deshacer. Mucho brillo sobre escasos valores.

Asesinato, baile y alocada huida hacia la despersonalización. Todo es cogerle el gusto y terminas en un búnker para psiquis enfermas. Sin entrada ni salida. Si por el contrario eres consciente de lo que te pasa y tratas de solucionarlo sin éxito te puede pasar como a Fernando Balius:
"Cuando nuestras cabezas bailan, es normal que nuestros cuerpos bailen. Si no pones freno a lo que sucede dentro de tu cráneo, pierdes también el control de las otras partes de tu cuerpo. Es cuestión de intensidades, y de gravedad."
A continuación, Balius describe distintas reacciones del cuerpo. Entre ellas perder el control de los esfínteres. Y añade este hermoso texto al respecto:


"Lo realmente jodido no es perder la cabeza, sino que no haya nadie cerca cuando intentas recuperarla. [...] La palabra amor se usa con inconsciencia. Amor significa pasar la tormenta al lado del otro, independientemente de que ese otro sea tu pareja, tu amigo, tu amante o tu vecino. Permanecer firme. Para que cuando el otro vuelva se encuentre en la cama, con la ropa cambiada, el culo limpio y una mirada dando calor. No hay nada que agradecer ni nada de lo que sentirse culpable, nada que reprochar ni ninguna cuenta que saldar. Estamos donde queremos."

Para poder vivir ... ¿qué es lo básico? Agua, un lugar donde resguardarse del frío y comida. Todo lo demás son elementos extra para completar un ser humano más feliz. Y por cada extra que añada aumentarán sus deudas, compromisos y obligaciones.

En ocasiones disponemos de eso y hasta disfrutamos de muchas cosas pero, aún así, la vida puede volverse insoportable y la frialdad social no ayuda. Como canta Freddie Mercury en Bohemian Rapsody "Mamá, no quiero morir pero a veces me gustaría no haber nacido jamás.", una frase que revela algo mucho más duro que el deseo de morir: el de no haber existido.

 Y es que nuestras cabecitas funcionan como un mecanismo muy complejo y cambiante: dinámico y adaptable en unos aspectos al tiempo que invariable y redundante para otros. Cuando se disfruta de algo, se mueve el engranaje X que a su vez mueve el Y o puede que más y estos a su vez también articulan otros engranajes. Habiendo tantos modos de entretener la mente, de compartir momentos, afectos, hablando, riendo, escuchando, callando y habiendo tantos modos de sentir dolor y sufrimiento, rechazo, soledad, vacío, angustia ... podríamos pensar que recibimos un fabuloso balance de esencias vitales.

Pero sucede que muchas veces alguno o varios engranajes fallan. No giran porque tienen un piñón roto o no lo hacen con normalidad porque están sobre un eje excéntrico y no transmiten un bienestar efectivo, profundo y sano sino impulsos erráticos y la agobiante premonición de no encajar. No hay punto de equilibrio ni medios para lograrlo. Y entonces surge esa otra sensación que llega desde lo oscuro y lo desconocido, cubriendo los huecos en negativo, abarcando las buenas vibraciones hasta convertirlas en confusión, en error, en tristeza.

Imagino nuestra mente como esa maquinita. Una maraña de rarezas tan caótica y fantástica que supone un verdadero milagro por su propensión a tremendos fallos mientras trabaja y aún cuando descansa. Fallos originados por un inflexible diseño social y educativo o derivados en ocasiones de diseño natural diferente que requiere un cambio del que todos debemos hacernos responsables.

El enigma del cuervo y el escritorio de Alícia en el país de las maravillas.

Nota: [Descarga del PDF] sobre el enigma del cuervo y el escritorio publicado en lapiedradesisifo.com

sábado, 1 de febrero de 2020

Cameron Post y los géneros de Dios

" Teme el momento en que las personas dejen de sufrir y morir por un ideal, porque esta cualidad es la base de la esencia humana y lo que la diferencia en el conjunto del universo." John Steinbeck, editado

Cuando nos inquietan grandes dudas existenciales siempre podremos acudir a las sagradas escrituras para hallar un significado. Con la ayuda de un Dios todopoderoso somos eternos, sobrellevamos las situaciones más difíciles y podemos incluso afrontar enfermedades incurables con un rostro de paz envidiable. Ríete tú de la Gioconda.

Me recomendaron hablar con un sacerdote en lugar de con una psicóloga. Eso lo dejo para más adelante pero si preferís ir al grano, empieza aquí: Ir a la experiencia con el sacerdote

Dicen que la biblia habla de la genética y los géneros. Cada especie según su género. El gorrión solo produce gorriones y los humanos idem. Mentira. Ni el passer domesticus ni el homo sapiens² existen y se reproducen así desde el día cero. Mucho antes fueron otros seres, mutaron. La Biblia no habla de genética, sino de especies, e ignora la inmensa variante del tiempo. Es más, todos los seres vivos compartimos el sistema codificado del ADN porque nuestro origen es el mismo. Y, una vez más, el texto al que hago referencia al comienzo del párrafo ya está obsoleto: el hombre también es capaz —todavía con coste elevado— de escribir información en ADN y leerla, siendo dicho soporte más pequeño y duradero que las cintas, los CD-DVD, las memorias flash o los cristales de cuarzo. ¿Solo pudo ser el ADN obra de una gran diseñadora o es que solo empezamos a conocerlo?

Podemos contarle a Dios todas nuestras miserias, por más miserables que sean. Sea esta una de las pocas ocasiones donde la redundancia cíclica se puede admitir. Siempre estará escuchando y listo para perdonar. «Lo único que no se puede perdonar es la blasfemia, porque significa que no deseas el perdón», pero… ¿hay que pedir perdón por sentir amor?

Sobre esta película, «La (des)educación de Cameron Post», publican una crítica en el periódico ABC y la titulan «Manoseo adulto en la arcilla adolescente». En 218 palabras pasa de puntillas por el tema usando como palabra más gruesa «homosexualidad» y, por si acaso, «supuesta». Pero si hay muchas palabras. Mira: gay, lesbiana, trans, pan, bi o asexual, bi o cisgénero… y entre las escasas 218 palabras falta esta: religión. Justo la fuerza que hace girar la torneta del alfarero en la peli.


A Cameron Post la lleva su tía a un centro donde tratan de educar a jóvenes que sienten atracción por sus iguales del mismo sexo. Con la mejor de las peores intenciones, pues… «¿No deseas tener el día de mañana una familia?» Pues mire usted, no todo el mundo. Me decía hace poco una profesora universitaria de psicología, Carmen, de apodo "corazones": «Hay mucha ignorancia. No comprendo esa obsesión con implantar el pin parental. Se me acercan mis estudiantes con frecuencia para cuestiones sobre su identidad sexual. Son gente que sufre. Está claro que hace falta mucha, mucha, mucha educación en esta materia».


En una de las terapias a cielo abierto, dos compañeras presionan a Cameron para que hable de la chica con la que tuvo relación porque ven que solo es capaz de callar y alucinar con lo que ve y escucha. Así que dice:

—De acuerdo. Se llamaba Coley. —baja la cabeza— Estábamos en el mismo estudio bíblico. […]

—¿Cómo era ella?

—[…] ella era perfecta […] pero no egocéntrica […] ya saben, de ese tipo de persona que, sin importar quién seas, querrías ser su amigo.

Y todos callan, intuyendo, dando por buenas sus palabras, por lo que la monitora interviene:

—Se dice que los caníbales solo devoran a los enemigos que admiran como una forma de hacer propias sus mejores cualidades.

Que es una forma asquerosa de darle la vuelta al sentimiento de atracción entre dos, expresado con sinceridad.
El peor momento de la peli —sentí un crujido interno— sería la escena traumática donde Mark trata de amputar lo que le define como hombre. Algo que tantas veces recorre mi cabeza.

El mejor está disponible en un clip en youtube: Cameron pone alegría entre sus compis acompañando una fantástica canción de la radio y, en respuesta, la encargada —esta que se cree por encima de los caníbales— le entrega una carta envenenada para que sufra y no se venga tan arriba alborotando el gallinero.

Los corazones más bondadosos palpitan contra todo pronóstico en los cuerpos y mentes menos imaginables. No son exclusivos de una raza, sexo o religión.



No es la religión lo que lleva a una persona a besar la cruz y pasar las cuentas del rosario dejando la mente en trance para luego hacer daño al prójimo. Recuerdo una misa de domingo en que una mujer con dificultades pedía permiso a otra para sentarse en su mismo banco. La envió a buscar sitio en otra parte con cajas destempladas. Después, como pésima cristiana, con el alma bien sucia tomó el cuerpo de Cristo. Para ella, igual que zamparse una oblea dulce o la bolsa entera.


Por otra parte tenemos una historia similar con Garrad Conley. Su libro «Boy Erased» da lugar a la película «Identidad robada», donde cuenta cómo, siendo hijo de un pastor baptista, es enviado al centro «Love in Action» para ser rehabilitado entre hostias y oraciones de su «enfermedad». Esos sitios, gobernados por gays arrepentidos y promocionados a caciques de Dios, se creen tan autorizados como para buscar tu conversión a su limitado, y en teoría sano, mundo binario sin pensar que para ello primero tienen que destruirte. ¿Solo dos cuando la medicina también reconoce que hay más de dos sexos? Y aunque así fuera, hay diversos factores añadidos que conforman múltiples variaciones. 

Pero volviendo a la peli, Helen, compañera de Cameron, dice:

—No rezaré para que Dios me cambie porque Dios no comete errores.

Que significa: Dios decide todo en cuanto se conocen óvulo/s y espermatozoide/s y la genética no tiene nada que decir. Decide también qué enfermedad arrebatará en pocos años a bebés inocentes de cualquier pareja, hayan sido bautizados o no. Pero no dirá por qué ni para qué. De hecho no ha vuelto a decir nada en 2000 años. O quizá no ha parado de hablar y estamos distraídos o no queremos escucharle. Usted elije.

Creo que va siendo hora de afrontarlo. Al principio, en la época menos transparente de la humanidad, los sagrados conocimientos fueron transcritos a mano durante 1400 años. En ese tiempo surgió el cielo y el infierno, el purgatorio, el crimen y el castigo, la culpa y el pecado, el diluvio, Adán y Eva, la muerte de la higuera que no daba fruto fuera de temporada, etc… Y sigo sin tener claro si todo lo escrito fue dictado a la oreja, interpretado o deducido por los discípulos, ni por qué hay versiones. En cualquier caso, no estaba por entonces prevista otra tierra que no fuera plana, otra explicación para la vida que no fuera divina, otras sexualidades, la evolución de las especies… ni se conocían importantes aspectos sobre el tiempo, el espacio y el universo. Toda la ciencia conocida es como un magnífico puzzle lineal que vamos completando y resulta muy complejo encajar cuanto se dice en una biblia inmutable. Solo una fe ciega a la par que visionaria será capaz de conformarse creando las piezas exactas..



Mi experiencia con el sacerdote

A mí también me recomendaron hablar con un sacerdote porque sería bueno para mí. Y no me hace mal. No sé si mejor, pero temo que le hago perder el tiempo. Reconozco que algún tiempo me he sentido mejor persona, diferente, principiante de buen cristiano y hasta he borrado entradas poco católicas de este blog. ¿Por qué sigo entonces? ¿Será porque no tengo amigos para sentarme a su lado y hablar? ¿Hablaría igual con un amigo? No sé nada de nada. Critico y luego me valgo de medios similares, sí, pero siendo adulto, yendo por propia voluntad, con una finalidad desconocida pero diferente y siempre libre para abandonar. Lo primero que me recomendó, en vista de lo verde que estaba, fue un catecismo que parecía el María Moliner aunado en un solo tomo. No lo llevé a casa. A pesar de todo, hablamos de Dios:

—Tienes que ver a Dios como a un padre. Un padre siempre perdona a sus hijos.

—Pues no sé qué decirte. Yo tenía demasiado miedo a mi padre. Su cara enfurecida era más la de un padre que va a partirte la crisma que a perdonarte por romperle el casete o el vídeo, y no te digo cuando casi prendo fuego a la casa.

Se remueve en su sofá. Parece que no sabe cómo sentarse para estar cómodo. No sé si le pongo incómodo. No es mi intención. Miro sus zapatos negros, calcetines negros, sotana negra. Cuánta oscuridad viste a quien habla de una luz tan pura.

—Bueno, los padres también tienen sus días difíciles y la actitud del hijo al pedir perdón también influye, pero un padre...

—Pues justo el momento de la casa llena de humo no era el mejor momento, así que salí corriendo de casa advirtiéndoles que se me había caído una cerilla sobre el tapete de la mesa y como soy miope y por entonces no me ponía las gafas...

—A ver, nos estamos desviando del asunto. —levanta la mano en señal de STOP— Tú piensa que Dios siempre lo ve todo, que nos ama y nos escucha cuando hablamos con él y además nos contesta.

Hace pausas y termina con una más larga para que asimile los contenidos pero, a decir verdad, me quedo en blanco esperando que tome la iniciativa. Y la toma:

—¿Ya has hablado con ÉL como te dije?

—Ssssii —es un sí flojito, inseguro. Decir mentiras es algo realmente repugnante. Apesta y confunde. Y para alguien tan torpe como yo en las conversaciones es además nada recomendable. Que vamos, yo no había tratado de hablar con… Dios.

—¿Y te ha contestado?

—(Ostras, esta pregunta no me la esperaba) Bueno...

Y creo que debería poner muchos más puntos suspensivos para describir lo poco claro que lo tenía. Pero respondo:

—Sí, sí que me ha respondido, ¡pero no con palabras! ¿Te imaginas? SOY DIOS, HIJO MÍO. Vamos, escucho eso en mi cabeza y me cago encima. ¿Tú le oyes hablar con palabras?

—Jaaaa, jajajajaa —el hombre se ríe y me explica que no, que sucede de otra manera: se sabe, se siente, tarda en llegar, hay que trabajarlo. Está sudando y no puedo por menos que preguntarle:

—¿Cómo puedes aguantar el calor con toda esa ropa negra...? Además atrae la radiación solar y...

—No te creas... —estira y toca sus telas— Luego es muy... finita, mira. Toca.

Y yo toco. Con miedo, pero toco y miro de cerca la tela de la sotana. Sí, parece fina. Y baratera. Aunque no lo será, porque añade:

—Además tiene la ventaja de que no necesita planchado. Si un día estás de viaje la puedes lavar, la cuelgas y se seca y queda estirada muy bien.

No soy capaz de creerlo.

Otro día, cuando la conversación se detuvo, me preguntó:

—¿Y la pureza?

De verdad, con tan poca información no llego. Cuando la gente me da poca información acostumbro imaginar cosas por completo diferentes a las supuestas. Como cuando un día me detiene el jefe, bajo la ventanilla y pregunta si sé algo de los automáticos. Y yo callado pienso en autómatas sin llegar a entender nada. Añade, por toda aclaración, que no arranca. Miro cómo se masajea el michelín y trato de recordar algún mecanismo automático. Se da la vuelta y se aleja. Sigo adelante por el garaje hasta aparcar en mi plaza. Al salir y volver a pie ya comprendí la pregunta. Había un coche automático de un vecino que no arrancaba.

Pero estaba con la pregunta sobre la pureza. Y tela lo que pone el diccionario:

f. Ausencia de mezcla con otra cosa: la pureza del aire de la sierra te sentará muy bien. || Ausencia de imperfecciones: este diamante es de gran pureza. || Virginidad: la pureza de la Virgen es algo sagrado entre los católicos. || Inocencia en todo lo relativo al sexo: la pureza de los niños.
© Espasa Calpe, S.A.

Pregunto:

—¿Pureza? ¿Qué pureza?

—Pues hombre, ya sabes, las mujeres...

—¿La pureza de las mujeres?

—Noooo, a ver. Cómo decirte. —miró hacia arriba como pidiendo socorro y explicó— Que si miras a otras mujeres, piensas en mujeres...

—No. Yo no voy como un salido que babea al cruzarse con una mujer, pero sí que miro.

—Pues eso es lo que NO tienes que hacer. Tienes que guardar la vista.

—Uy. Eso suena muy... me recuerda lo de si tu ojo...

—Es que no es por causa del ojo, sino por los pensamientos impuros... —bla, blah, bla, breve aclaración del tema. Luego se explica de p.madre, la verdad. O soy facilón. O tardo en descreer.

Madre mía. Como para decirle que a veces me parece como si fuera una mujer en el cuerpo de un hombre poco masculino que pone especial interés en perfiles andróginos del tipo Laura Pergolizzi. Me parece que le dije una mentira de las grandes y sin ser consciente. Quizá eso sea un atenuante y me rebajen la condena. De todas formas… ¿quién no piensa en otras personas para bien o para mal?


En otra ocasión le hablé de mi anorexia nerviosa y llegó la siguiente pregunta:

—¿Y cómo te va con la comida?

—Pues estaba yo pensando que va a ser Viernes Santo y tendré que hacer abstinencia. No voy a tener ningún probl...

—Quita, quiiiiita, quitaaaaaa —y hace un gesto con la mano tipo «ven pacá, moreno, que te vas a enterar», así, como el juego del traga bolas, moviendo la muñeca de arriba a abajo—. En tu caso la penitencia va a ser comer, así que nada de abstinencia. Tú tienes que comer. Siiii, sí, sí, sí.

Cuando le conté esto a mi mujer rio de lo lindo, cerrando los ojos y echando la cabeza atrás y luego adelante. Como partiéndose al medio. Qué cosas. El hombre también reía mientras le contaba cómo hacía para poner poca leche y mucha agua con el café en polvo. Se puso serio al llegar a la parte del grave disgusto que supuso por entonces para mi esposa. Es lo que tiene hablar de temas que se desconocen. No sé las demás personas que superaron su anorexia, pero en mi cabeza no hay día que no piense en ello, en la grasa bajo mi piel y en lo horrible que es esta enfermedad. Es muy serio.

En fin.

Va haciendo demasiado frío. Voy a salir del Iceberg, pero no para subir a bordo del abarrotado transatlántico de la familia, la sociedad y los amigos.

Tomaré un tranquilo velero que me lleve a un puerto cálido. Y en tierra firme, por esos caminos de Dios, tropezaré, como siempre torpe, con una piedra que asome siendo parte de roca o montaña. Así, por fin, seré otro canto rodado, grava o arena, barro o como mínimo polvo y, si he de ser polvo, que al menos sea polvo enamorado.





lunes, 6 de enero de 2020

Repita, por favor

"Algunos aman las flores y los animales porque son incapaces de entenderse con sus semejantes." Sigrid Undset
No quejarse ni lamentarse puede manifestar la ausencia de dolor y sufrimiento, o la contención de palabras más que el mutismo absoluto. Un rostro que no cambia ni se baña en lágrimas hace suponer un bienestar llano, una forma de ser o una simple etapa favorable.

A veces, la realidad más descarnada y lacerante se oculta bajo el silencio, favoreciendo esa completa ceguera que le facilita la vida a su entorno.

¿Es la violación motivo suficiente para el dolor? ¿Lo es el abuso sexual en la infancia, siendo lejano y hasta confuso? ¿O lo será, quizá, una infancia o juventud de aislamiento y persecución, golpes e insultos? ¿Son asuntos para enterrar hondo y olvidarse?

Algunos animales entierran el alimento para después, cuando la necesidad estruje el estómago agudizando los sentidos. Muchas personas tratan de sepultar sus heridas en la memoria, ignorando que es un todo, que nada se separa del resto de cuanto allí está fielmente grabado. Cada nueva imagen, olor, sonido, sabor, roce o palabra será capaz de desvanecer en segundos el refugio de cualquier recuerdo oculto. Cuando menos, nos obligará a volver allí, reconstruirlo, echar más tierra, más alcohol, más mierda.

La tía de mi esposa, pasados los 100 años y consciente de que su cuerpo era incapaz de continuar, dijo un día:
—La vida se me ha hecho corta.

¿Cómo puede ser que la vida resulte insoportable siendo aún joven —cuando faltan tantas experiencias—, o que las ya vividas basten para desbordar cada recoveco de la mente hasta asfixiarla?

Puede ser. Porque el engaño es capaz de fracturar la inocencia, tanto como el desengaño de triturar una nueva esperanza mientras tratas de recuperarte. Puede ser porque lo único que no te decepciona es la soledad cuando necesitas tanta ayuda. Porque todos los golpes que continuarás recibiendo con puntualidad caerán sobre el hematoma invisible del alma. Para dirigirte hacia tu esquina del ring y que no te levantes otra vez con ganas de pelear. Para amordazar tu voz cuando por fin la encuentras, y no haya nadie que quiera escuchar. Porque nadie quiere escuchar.

No quejarse; callar. A veces, la falta de actitud, su cambio, la permanencia en zona negativa, los mil errores y silencios sin fin, los llantos inexplicables, las pésimas notas en los exámenes, la apatía por todo —incluidas las ilusiones de antes—, los despidos en el trabajo, las largas estancias en Babia… no son señales suficientes. Tener ojos no acompaña de manera intrínseca la facultad de apreciar el paisaje. Distinguir el sufrimiento de alguien puede ser motivo de huida, de ceguera. Incluso de mofa. Saberlo es como poner otra grapa más en los labios. Suponerlo es sellarlos para siempre.

Te preguntas: ¿quién va a creerme? ¡A mí! ¡A ese ser que vaga por la casa como un espíritu perdido y que de pronto encuentras observándote, inexpresivo, desde la puerta! ¡A alguien que no se preocupa por sus escasas amistades! ¿Quién puede creer a alguien que no se comporta como las personas normales, como los chicos y chicas de su edad, sino desde esa detestable adultez viciada de amargura?

Ahí están los ancianos, en la residencia. Mientras espero para entregar su pedido, los veo dispersos por toda la planta baja —enorme—, rodeada por televisores silenciados de 52″, entre maceteros de 1 × 1 metro y algún sofá o asiento múltiple. Una mujer trata de abrirse paso con el andador, empujando a los que están en silla de ruedas. La mayoría, solos; algunos, rodeados de familiares aburridos, mientras una enfermera lee su glucómetro como una abeja sobrevuela entre malvas y amapolas.

Ahí están todos, sumando milenios de experiencias exhaustas, en fila india hacia el secreto y hermoso almacén de los libros olvidados.

Me digo, convencido:
«Cuantos más dientes nos faltan, más años de vida nos sobran».
Y, a continuación, me pregunto:
«¿Dónde quedaron todas esas criaturas que un día fuimos? Tan hermosas e inocentes… tan humanas, sanas, frescas…?»

La rutina sirve para anticiparlo todo. Una de aquellas noches infantiles de verano, en casa de mi tía, compartía habitación con un primo cercano a los 18. En medio de la oscuridad, mientras escuchaba la remota señal de radio estadounidense de turno, me explicó, al tiempo que trataba de secar su abundante acné con alcohol, cuán duro resultaba su trabajo en una fábrica de zapatillas: coger las alpargatas y sujetarlas con una goma elástica, meterlas en una caja. Esa era toda su tarea. Para él, un trabajo duro repetir la misma secuencia hasta el infinito. Para mí, por entonces, una delicia imaginarme máquina. Siempre me fascinó ser una. Hacer perfectamente la misma tarea. Ahora sé que está bien, pero no todos los días de tu vida.

Necesito mi rutina, aunque sea la peor del mundo, porque no sé cómo hacer funcionar otra. Todas las noches vuelvo a ella antes de dormir. Imagino sucesos tremendos con otras personas, ficciones imposibles en el marco de lo cotidiano. El día entero escapando de todas las personas me lleva a relacionarme con ellas, por la noche, sobre una inconcebible balsa de acechantes amenazas. Y me duermo pronto. Quizá por lo soporífero que resulta ser el perpetuo protagonista de tus propias películas. Acaso por la tranquilidad que me suscita fantasear pesadillas de la misma forma desde hace tantos años, sin que sucedan peores cosas. Porque nada en la vida real podrá superar esa maldad que supongo de las personas. Y porque nada ha cambiado desde que, siendo niño, dejé de ser héroe, tripulante de naves espaciales y de hermosas historias, para transformarme en un ser abyecto, una tumoración maligna que devora su propio ser.

Así, cuando llega la mañana, algunos días, la dedicatoria de mi primer pensamiento sigue siendo, sin dramatismo, para la muerte. Pero tampoco es tan extraño.

Aun así, amo a casi todos los animales, a las plantas, a las rocas, a los cielos despejados de la noche y al calor del sol por la mañana; al agua más que a mi sangre. Y aprecio una pizca de cariño en las poquitas personas que, de alguna manera, me importan.

Feliz día de Reyes Magos. Que ustedes lo hayan disfrutado.

Cuéntalo - Laurie Halse Anderson (guión) & Emily Carrol (dibujos)
 



"You'd be socket at how many adults are already dead inside, walking around with no clue, waiting for a heart attack or a cancer to finish the job. When people don't express themselves, they die one piece at a time. It's the saddest thing I know."

🪶 Nota de lectura (by chatgpt)

Este texto se adentra en los repliegues del silencio y del sufrimiento invisible: el que no grita, no pide, no se queja. Explora cómo el dolor puede camuflarse en la rutina, en la contención, en la aparente calma que rodea a quien ya ha aprendido a callar. La voz del narrador, lúcida y cansada, recorre la fragilidad humana con una ternura seca, sin victimismo, pero también sin concesiones.
En su observación de los otros —los ancianos, los niños que fuimos, los fantasmas cotidianos— late una conciencia feroz de lo que queda vivo pese a todo: la lucidez, la compasión, el amor mínimo por lo que aún respira.