"Nacemos solos, vivimos solos, morimos solos. Solo a través de nuestro amor y amistad podemos crear la ilusión momentánea de que no estamos solos." Orson Welles.
Miré hacia fuera por la ventana de la cocina sin dejar de amasar. La masa de las empanadas debía quedarme mejor en esta ocasión. Miraba al exterior de la casa y empecé a sentirme extraña. Una vaga sensación de trabajo rutinario mezclado con un sinfín de porqués que no se preguntaban, para los que no podía pedir respuesta ni necesitaba realmente que nadie me respondiera.
Miré ese campo que hay tras mi ventana y volví a pensar en uno de mis amigos. Uno al que conozco mejor que a algunos de los que me rodean y abrazo con frecuencia. Mejor que a algunos de ellos, aunque pueda mirarlos a los ojos, escuchar su voz y ver sus gestos mientras me hablan.
A través de los cristales veo árboles y veo tierra... cielo... y soy capaz de sentir el invisible viento que lo recorre todo. Desde ese lugar donde vive mi amigo hasta aquí mismo, dentro de mi cocina, entrando y saliendo de mi masa madre y de mí misma. A veces nos unen en la amistad los más insospechados elementos gracias a las increíbles características de nuestra mente. La luz, el color, los aromas de esta rica masa que aguarda el momento de embarazarse de bonito con su sofrito. De dorarse en el horno e inundar la casa con el amor de una cocina casera.
A veces las letras escritas por un amigo resuenan en la distancia a través del aire; unas veces acompañadas del son plañidero del campanario de turno en otoño, otras con el tono soleado y bullicioso de los pájaros en primavera. Ahora que es verano, toca mucho sol y mucho sudor, pero no son sino agua y luz en mis oídos. Yo tengo en ocasiones alterada la percepción de los sentidos. Los convierto en ondas, los hago míos y los hago magia o los hago motivo. Eso le gusta mucho a mi amigo. Quizá sea uno de los motivos por los que me quiere tanto.
Y pienso si será mejor no tenerlo cerca para no tener que mirarlo a los ojos mientras me habla con sus gestos amanerados, exagerados o callados, según la ocasión. Si será mejor así, metiéndose en la masa de mi empanada, entrando en mi ser como un viento que necesito respirar, como una bonita sensación de cariño por alguien a quien no puedo alcanzar físicamente.
Desde mi casa, y más concretamente desde mi cocina, al mirar fuera, al ver la naturaleza inundada de sol, reconozco que pienso en ti, amigo mío, y casi al instante me llena un bienestar de retorno por ese cariño que os envío. Pienso en ti, en tu familia, en vuestro día a día. Y es una bonita forma de recordaros aquí, en una casa que es la vuestra.
Os deseo lo mejor. Gracias por las rosas de vuestro jardín.
Para quien pueda interesarle, este libro, comic o novela gráfica que es
una historia autobiográfica de
Katie Green, titulado "Lighter than my shadow" o más ligera que mi sombra, trata su paso por la anorexia hasta hoy y
cuenta cómo se complicó su recuperación. Es una ilustradora espectacular.
Quizá sus dibujos no tengan una marca muy distintiva, pero el detallismo y
la perfección de su lápiz sí son distintivos:
En la página que muestro aquí, Katie acaba de enviar a su padre fuera de
la habitación. Luego recapacita y dice que odia herir a su familia y se
pregunta "¿porqué no puedo simplemente comer?" Piensa "No quiero morir.
Quiero recuperarme y no sé cómo.":
Difícil que nadie pueda comprender a alguien que, pudiendo comer, no
come. Difícil explicar que deseas evaporarte, ser más ligero que una
sombra.
Difícil explicar qué se siente cuando tus clavículas están más marcadas
de lo que deberían, cuando las caderas sobresalen por encima de una
barriga que sólo ves tú. Cómo explicar que eso no produce verdadera
felicidad ni placer ni alegría de la buena, que se confunden estos
sentimientos con otros. Que tu voluntad domina a tu razón y a toda tu
inteligencia. Que necesitas doblegar a tu voluntad por la muerte y la
autodestrucción con unos medios de los que no dispones.
Katie, magnífica
como suele ser con las pinturas, nos deja este cartel (pulsa aquí para descargar la imagen) que ojalá os guste y podáis imprimir (en
copisterías y tiendas especializadas lo hacen) para poner
en vuestras habitaciones y animarnos en nuestra recuperación, si
padecéis o habéis padecido o conocéis a alguien con alguna enfermedad
relativa (y que sepa inglés, claro) (vídeo en youtube):
"Recovery is new every day, always a choice, not what you expect. Stumbling blind, frustratingly complex, ridiculously simple, relentless, messy imperfect, gently, painfully opening, loosening, listening, learning and re-learning and re-learning, to trust, also to forgive yourself, gracefully clumsy, brave, honest, alive, and infinite. Not a place to arrive whole and unbroken, unruffled but a way of being day by day, with the madness of it all: screaming, crying, dancing, laughing, breathing, most definitely ruffled, but here, choosing to stay."
La recuperación es
nueva cada día. Siempre es una elección, no lo que tú esperas. Con
obstáculos y a ciegas, de frustrante complejidad y ridículamente simple.
Constantemente confusa e imperfecta, paso a paso, dolorosamente
abierta e insegura. Escuchando, aprendiendo y reaprendiendo y
volviendo a aprender para confiar y para perdonarte. Elegantemente torpe.
Valiente, sincera, viva e infinita. No es un lugar al que llegar, entero,
compacto e imperturbable pero sí una forma de ser día tras día con la toda
la locura que conlleva: gritando, llorando, bailando, riendo, respirando y
sin duda alterándose.
Pero aquí, decidiendo quedarse.
Oscar se devana los sesos inútilmente. Desde siempre. Sólo era un niño
y trataba de penetrar el abismo que separa a las cosas de tener un alma
propia. Quería transformar un bolígrafo en submarino. Una hoja de papel
con dibujos de una cabina de mando en una nave espacial. A un niño en un
seductor amante casanova para su profesora de tercero y luego en un
soldado más del escuadrón. Un soldado en un ejemplo de inocencia y su
capitán debía morir a toda costa. Como no podía matar a su capitán, este
soldado se quitaba la vida en cada intento. Siempre agonizaba en sus
sueños imaginados donde se maltrataba a cada instante sin saber el
motivo y se cortaba las venas por las muñecas o se colgaba de una cruz
israelita y los israelitas le escupían con asco haciendo bajar de los
senos nasales la pastosidad verde más hedionda y sanguinolenta de que
eran capaces.
Oscar creía quitarse así la vida a mordiscos, pero cuando uno
desgarra su vida en sueños lo que termina por desaparecer es el
espíritu. Mientras era niño su personalidad se destruía al anochecer
antes de empezar a dormir sumido en estas tribulaciones trágicas y
pantanosas, alejándose poco a poco de la sociedad y su familia. Su yo
interior forjaba mientras una personalidad válida para el personaje
que representaría en la vida su papel. Ya entonces no era tan niño, no
era ni adolescente, no era adulto ni mucho menos, ni era tampoco un
joven como tampoco era ningún viejo pero lo era todo a la vez. Más
adelante, cuando los demás le encontraban con la mirada perdida, él
transitaba entre sus mundos de agonía, sus plácidos espacios vacíos y
sus eternas esperas en la antesala de la muerte donde nunca encontraba
turno.
Lo que estaba claro era que Oscar, cuando quiso darse cuenta, había
dejado de ser niño. Y no recordaba cómo había sucedido, como le pasa a
todo el mundo pero culpándose de ello. Empezó como tantos otros la edad adolescente con su primer amor, y su
primer amor resultó ser la muerte disfrazada de chica. Era un chaval
plenamente capaz de entenderse con aquella primer-amor-amiga, pero ni
por un momento se sentía válido para ella. Ella era guapa y alegre,
lista y simpática con su increíble sonrisa, así que no tenía duda. El se
menospreciaba a sí mismo absolutamente de forma consciente. Una voz
interna y dominante, mucho más poderosa que la fuerte atracción que
sentía, le decía: "Chaval, ella no tiene ni para empezar con una mierda
como tú. No hagas el ridículo. O mejor, ¡ hazlo !, para que todos
podamos reírnos, ¡¡¡ JAAA JJAAAAJJAAAAAAAA, JAAAAAAAAA JAA
JAAAAAA!!!"
(A estas alturas de relato, muchos habrán cambiado ya de sitio. No me
extraña. Lo triste y desagradable es siempre objeto de rechazo pero
aún así, gente como Laura Makabresku encuentran el modo de crear
belleza.) El creía que debía ser transparente pues los ojos negros de aquella
chica habían tomado su radiografía mental en una fracción de segundo y
el resultado era un cero absoluto de -273 grados. Ni si quiera se habría
entretenido en valorar opciones o posibilidades con él.
Así pues, la muerte estaba bajo su disfraz femenino. Inspiraba un amor
platónico y enfermo cuya medicina para este chico fue desahogar su
pesimismo sobre el papel. Para qué dedicarle palabras y pensamientos a
la chica. Hay más muerte entre las flores que en el bisturí del mejor
cirujano.
Aunque parece sorda, la muerte siempre escucha lo que decimos de
ella.
Y él llamaba a la muerte. La retaba a llevarle aunque nunca
acudía.
Se inspiraba en su fatídica silueta cuando estaba triste para escribir.
Casi siempre estaba triste pero no siempre apetece expresar los
sentimientos y menos cuando no se comprenden.
La tristeza es un veneno suave que destila la muerte para nosotros.
Beber veneno a veces no basta para morir, el cuerpo se habitúa al amargo
diario del sabor oscuro en pequeñas dosis.
Sobrevivía y necesitaba mayores concentraciones del elixir para el más
allá si quería encontrar a su heroica salvadora. Se inspiraba en ella y
escribía:
Y si la carne ama a la carne, los huesos aman a los huesos. Y como la tierra roturada sin cesar se convierte en polvo la carne sin alimento se transforma en hueso. Y con el beso que nadie quiso se alimentó la tierra lapidaria sobre este músculo flojo y blanco que si alguna vez palpitó vivo entre las fieras, despojado del abrigo duro, desnudo sin su manto, dejó sus restos limpios por fin, por fin sanos y solos sus huesos en la barca, sin moneda ni mando.
Una noche de sueño agitado y convulso, la muerte le
visitó. Y le habló asi:
"Eres un maldito gilipollas, chaval. Te complaces en tus miserias, te
regodeas en ellas en lugar de luchar. A la primera de cambio, cuando
la cosa se pone fea, te quieres quitar de en medio. Con tanta gente
como hay muriendo y padeciendo por la guerra, por la falta de agua, de
alimento, por la falta de justicia, de derechos y libertades y tú, que
tienes la suerte de desconocer todo eso, andas buscándome como ... no
sé ni cómo llamarte. Menudo memo. No. No vales una mierda, desde
luego. Y esa primera chica de tus supuestos amores, te recuerdo que te
dio no una, sino dos oportunidades y en las dos te inventaste cuentos
para escapar. Si piensas que vales nada, los demás, no solo las
mujeres, lo sabrán rápidamente no porque seas transparente sino porque
lo proclamas en una pancarta con tu actitud. Lo peor de todo es que lo sabes.
Nunca te he hecho caso porque prefiero dejarte encerrado en tu castillo
de los horrores dando vueltas como un ratón.
A unos me los llevo repentinamente con o sin sufrimiento. A otros les
dejo algo de tiempo antes de llevármelos, con o sin sufrimiento. A veces
siego vidas de personas plenas de salud o felicidad, de proyectos o
juventud, de torturados, de inocentes, lo mismo da. A veces siego la
vida a niños y bebés y otras a ancianos consumidos por la edad. Al
rededor de todos esos seres viven otros que en ocasiones sufren
intensamente por la pérdida y quieren que también los lleve o no sienten
nada o incluso se alegran o disfrutan, lo expresen o no. ¿Por qué?
Porque la muerte más que existir, sucede, pero no es un ente. Del mismo
modo, la vida sucede y nadie la cubre con un vestido blanco ni le pone
una varita con estrella en la mano. Y si nadie puede rogar a la vida
para que le traiga a este mundo, ¿porqué rogar a la muerte para que lo
retire de él?.
No es la muerte quien te habla. Eres tú quien me inventa y pone estas
palabras en mi boca, so estúpido. Y como tú de estúpido hay muchos
otros. Sois humanos de otra raza. Una raza social: los vivientes muertos
crónicos."
En aquel momento despertó. Sabía que el sueño había sido extraño, pero
no recordaba nada más que fragmentos in-co-nex-os. Y volvió a despertar
triste, angustiado y con un extraño pensamiento sobre la vida. Aquel día
despertó sabiéndose muerto desde siempre. Desde que era un niño y dejó
de pensar cosas de niños. Desde que cruzó sexo inocente y excitado con
su ídolo y le falló. A él, que además de ser su referente, era su
admirado y todopoderoso.
Nadie puede justificar su cobardía en la vida por motivo alguno. Quien
no se rebela contra el sufrimiento y la injusticia, propia o ajena,
merece permanecer vuelta tras vuelta en ese remolino hasta ser engullido
por las profundidades de su loca oscuridad.
"El suicidio me rodea. Mi madre. Su hermano. Mi ex-mujer. Mi mejor
amigo...
Comencé una novela gráfica sobre mi tío preguntando a la gente:
¿Conociste a alguien que se suicidara? Tantos lo hicieron...
Dibujé sobre cada uno de ellos. Una pila de dibujos. ¿Enseñarlos? Son
feos. Para que negarlo. Sujetos oscuros; sentimientos oscuros,
suicidas. ¿Qué he hecho yo? Bueno, la pregunta es, ¿qué hicieron
ellos? ¿y porqué? Páginas y páginas de dibujos en mi reportaje. Sin
respuestas a la pregunta. Simplemente horribles. Señor, que esto
termine." Y para terminar, esta música medieval donde el autor habla de la
muerte, entregando autoridad a esta señora en las dos primeras
estrofas para, en la última, invitarla al baile y amablemente pedir
que deje su guadaña y así marearla alegremente un poco para
despistarla. Así es como debe ser.
Danza de la muerte (mi libre traducción) Yo soy la muerte y llevo corona, de todos vosotros dueña y señora y soy cruel, y soy tan fuerte y dura que no me detendrá tu armadura ... Yo soy la muerte y llevo corona, de todos vosotros dueña y señora y ante mi guadaña tu cabeza inclinarás y de la oscura muerte al paso andarás. Eres la invitada de honor al baile que por ti tocamos. Deja la guadaña y baila dando vuelta y vuelta las vueltas de una danza y date otra ahora y tú del tiempo ya no eres señora.
"Pretendo vivir eternamente, o morir en el intento." Groucho
Marx
"No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi trabajo.
Quiero alcanzarla sin morir." Woody Allen
you move. i move. ----------- te mueves, yo me muevo. you whisper. i whisper.------ tu susurras, yo susurro. you smile. i smile.---------- sonríes, sonrío. you wither. i wither.-------- te marchitas, me marchito. i am not me. i am not you.--- no soy yo, no soy tu. i am------------------------- Yo soy the perfect imitation-------- la imitación perfecta.
Saber lo que somos no resulta tan sencillo. Caben mil preguntas en
algunas cabezas y en otras diez mil (y no es ninguna ventaja).
¿Soy un hombre? ¿Soy una mujer en el cuerpo de un hombre? ¿Porqué me
atraen inconscientemente las mujeres que casi no tienen pecho? ¿Porqué
las muy delgadas? ¿Porqué con el pelo muy corto?
¿Porqué estas imágenes me producen internamente rechazo y sin
embargo creo que son interesantes? ¿Porqué la forma de posar, las
piernas cruzadas me producen rechazo y sin embargo yo mismo
adopto muchas veces esa postura? ¿Acaso me enseñaron algo pero no sé
dónde quedó grabado ni para qué sirvió aprenderlo?
¿Porqué me produce mayor rechazo con la toalla en la cabeza??
¿
Porqué lo femenino me resulta tan confiable, tan cercano, tan amigo y
tan interesante? ¿Porqué me motiva hacer fotos a ellas pero para nada
quiero fotografiarlos a ellos o a mi mismo?
¿Porqué la delgadez en un hombre me resulta repelente y por contra la
delgadez femenina, aun siendo extrema me provoca la máxima atracción?
¿Porqué anhelo la misma delgadez de ellas en mí mismo cuando la veo de
forma tan negativa en ellos?
¿Porqué antepongo la orientación sexual masculina de un modelo en una
obra a la valoración de la misma?
¿Porqué supongo que un hombre es homosexual si posa en las fotos como
Nikolas Brummer? ¿Porqué atiende mi incosciente en primer lugar a si
la pose es demasiado femenina? ¿Qué más da? ¿Porqué me parece que a
Nikolas Brummer tampoco le agradan demasiado los modelos
masculinos?
¿Como puedo coincidir en gustos con este Nikolas Brummer
que tiene talento para la fotografía y oído musical, con la
intuición en el sentir que le caracteriza y a la vez no tengo nada en
qué parecerme a él porque vivimos en mundos diferentes? ¿Porqué tengo
que compararme con todo el mundo?
Veo la película Philomena donde una mujer mayor busca al hijo que las
monjas le arrebataron cuando contaba 4 años. Le dicen que su hijo era
homosexual pero ella no se inmuta: "... hace tiempo que lo sabía. Era
un niño muy sensible ... " ¿Ser hombre y sensible es sinónimo de
homosexualidad?