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sábado, 11 de marzo de 2023

Niños en el bus

Sarah Lehrer - Tala Madani, Stained Glas

Al bus suben por igual todo tipo de gente.

Mentira. Me ha costado no corregir eso pero he tendio (mierda, ¡ venga ya ! ¿ siempre del revés ?) pero he te-ni-do que corregirlo porque sino ... ¿ cómo vas a saber -tu-que-me-lees- lo que pensaba ?

Al bus suben más muejres ... qué confuso ... ¿ del género femenino ? ... más ellas que elles, menos tipos que tipas, en fin.

Y yo voy en bus al trabajo. Tengo trabajo.

Y ella me acompaña a veces. Muchas de último. Todos los días desde que empezó a hacer tanto frio.

Subieron un padre y su hija pequeñita. De raza blanca él y ella no. Pequeña quiere decir menos de 5 años. La niña giró su cuerpo sobre el padre. Nos miró. La sonreí. Se sonrió. Puse caras tontas. Sonrió más. La saludé con la mano. Con los dedos extendidos mientras la movía de un lado a otro en corto recorrido. Y dijo:

Papá ese señor ... pero su papá no la hacía caso porque lo dijo sin claridad, sin fuerza, sin nada que llamase la atención ... me dice adiós ... y después me saludó con sus cindo ceditos extendidos con un movimiento corto a un lado. Y al otro. E insistió

Papá ese señor ...

El bus llegaba y llegó a su parada. Quizá sea lo único que centre la atención de un papá en según qué momento.

Me bajé del bus y la vi correr con esos modos de los mini seres y al padre detrás de ella.

Cuando al mediodía volví a casa ella dijo:

Te voy a decir algo y no te parezca mal.

No recuerdo mi respuesta.

Tal como están las cosas hoy en día es mejor que no vuelvas a saludar a ningún niño o bebé, ni les digas nada, ni te quedes mirándoles. Cualquier día te puedes encontrar con una mala reacción ... bla, bla, bla.

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Sé que es un consejo. Por el bien de todos. 

Por mi bien. 

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Aún recuerdo aquel día cuando pidió no mirara a las-los niñas-os ni dijera "¡ son tan monas-os ... !" porque parezco un pervertido.

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Las cosas, hoy en día, deben estar muy mal.

Si uno debe perder la mirada en los ladrillos o el asfalto para que no le llamen pervertido. 

Si uno debe ignorar la ilusión, la sonrisa o el llanto infantil para protegerse de los insultos.

Si mi mirada es tan obscena ... ¿ no sería mejor ser mudo ?

Si mis palabras son tan sucias ... ¿ con ser ciego bastaría ?

Y puesto que la vida es asquerosa y puesto que mis actos son tan repugnantes ... ¿ morir ya mismo lo remediría todo ?

No sé las cosas pero, hoy en día, las gentes están muy mal.

domingo, 5 de marzo de 2023

Titulo de hombre



"¡Hijo, enseña tu título de hombre!"

Durante un tiempo estuve llamando título a mi sexo. Dídulo. Dildo. Quizá no estaba tan lejos.

De ser acertado. El nombre, quiero decir.

Hace un tiempo que rompí mis cosas. Las que creía que me gustaban de alguna forma.

Porque me comían el tiempo y no me dejaban ser... ¿me absorbían todo el tiempo?

Quizá no estaba tan... ¿ equivocado ?

¿ De verdad necesito meter un espacio antes o después de cada interrogación ?

(¿ voy a corregir esto ?)

Extraño cuántas extrañuras tengo en la cabeza. Todas a la vez y trabajando a su bola.

He dicho tiempo 4 veces. Va siendo momento de no repetirlo, al menos durante un.

Tenía cosas y las rompí. Las borré en un arrebato.

Guardé esta web blog y la restauré en otro sitio muy parecido. Pero ya no tengo los vídeos.

Ya no tiene un historial con miles de visitas. Ni falta.

Nadie visita historias estúpidas. Ni las necesita pa' levantar el ánimo.

Al final ha sido un triste acierto borrar mis bobadas.

Un bobo es menos bobo si no hace, dice, escribe o representa por otros medios sus tonterías.

¿Seré un psicópata?

A los demás parece-les que no siento emociones.

Hubo una chica a quien gustaba yo y ella no me imaginaba fuera del mundo de los ordenadores.

Y quienes dicen que para hablarme es mejor con ceros y unos. O que no se entiende lo que digo cuando lo escribo por mensajería instantánea.

Hubo quien creía que yo era inteligente. Y que era un cobarde.

Hasta quien me temió antes de conocerme opinó luego que era un puto mierda.

Y viejo me dicen. Y maricón. O anticuado. Y cabezón por solo ser más-menos rígido.

Leal. Un tipo legal con las chicas. ¡Claro, he estado con tantas...!

Sigue habiendo personas como aquellas pero por suerte no necesito encontrar pareja así que puedo pasar de todo el mundo. O no.

Todos me dan igual. O quizá no.

Menos quienes son mi familia y la luciérnaga, la Carmen de Ibiza.

Puede haber alguien más aparte de este perro. O podría ser que no.

(tengo que salir, dejar esto, porque no hace frío y ella quiere que vayamos de paseo con perrete)

Ahora es domingo. El día siguiente.

Ja he tornat al combat però no he guanyat ni guanyaré mai.

Si esto es estar vivo no será "que venga Dios y lo vea" sino que vino y lo resucitó.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Criadas y Señoras


Buena película, para mi gusto.

De los años 60, cuando mujeres negras iban a trabajar a casa de mujeres blancas. Señoras del estado de Mississippi con posibilidades como para pagarse una criada.

Han pasado 62 años desde entonces.

Se han superado con mucho todas esas situaciones en las que la señora ya no puede explotar ni humillar a su negra criada y las personas negras ya pueden campar a sus anchas. ¿No?

Dicen que no es correcto usar “personas de color” porque es un eufemismo insultante. Algo así como dar rodeos. Como si lo negro fuese algo malo y quisiéramos decorarlo.

Pero 62 años no parecen ser gran cosa. Opino que es más una cuestión de poder. El empleador siempre habla desde su púlpito a los siervos sin dar opción al diálogo, porque primero debe abandonar las alturas y es arriesgado bajar e igualarse. No somos iguales.

Algunos aprovecharán esa posición de poder para olvidar el respeto y dejarse llevar por bajos instintos. El maltrato repetido que propinan muchas veces las personas contratantes o sus mandos intermedios, estos delirando, soñándose herederos directos del gran poder.

La historia no ha evolucionado a lo grande.

Mi esposa llegó a la residencia donde trabaja para cumplir con sus obligaciones y ponerse su modelito de currante: pantalones y casaca con una talla diferente (no vayas a sentirte cómoda).

De “camino” a “la obra” no tuvo que tocar el timbre porque, en la puerta de acceso principal, estaba una de las mandarinas, uno de esos mandos intermedios en aquella laberíntica residencia, conglomerado de cuatro casas unidas a base de obras a lo Pepe Gotera y Otilio.

La mandarina, limón o más bien fruto enmohecido y amargado en su propio jugo, al ver que se dirigía hacia ella debió sentir que se le subían los vapores y se apresuró a cortar a la criada:

—Mmmm, ¡espera, que ya te abro la otra puerta! —la cerró apresurada y mi esposa se dispuso a esperar delante de la otra puerta, la del servicio.

Cada cual en su lugar. Es lo propio. Para qué una vida dedicada a los altares, poniendo flores a los muñecos que los habitan. Por qué matar los pequeños placeres de la vida con el dolor del cilicio. Cómo alcanzar la excelencia en el trabajo si no eres una excelente pedorra que se abruma con la naturaleza de su cuerpo. Cómo mover la batuta para decir lo que está bien o mal si no le haces saber a tus criadas que están ahí para esto:

Para retirar sus escupitajos en el lavabo, con todo su material biológico envuelto en alegres burbujas. Para degustar el olor de la sangre del periodo en la compresa abierta y a la vista. Para vaciar de la papelera la caca en el papel higiénico. Para darle con la plancha a una camiseta que no se ha lavado por ahorrar un poco y así hacer infusiones de sobaco ajeno. Para trenzar en un moño el tapón de pelos que ha tupido el sumidero.

Resbalando sobre los restos de suciedad que embadurnan unos suelos para los que no se dispone del tiempo de fregado necesario. Arrastrando con la mopa un polvo que después se desprende inevitablemente, haciendo cercos.

Metiendo las sobras de un día en un puré que habrán de comer al día siguiente. Descongelando alimentos que vuelven a congelar y descongelar en un ciclo sin fin. Rebañando lo que dejen en los platos los señoritos (¿ellos comen mejor?) para aprovecharlo y comerlo ellas, las numeradas de bajo rango, en sus cocinas. Y todo ello cantando las excelencias de su estupenda cocina. Quizá así se sugestionen y crean que una tortilla francesa puede ser un plato deslumbrante. Y al final lo es, considerando las otras opciones.

El dinero.

Al final lo que más consideran es el dinero. Aportaciones de súbditos fieles al gran legado. Al gran engaño que solo busca engordar las arcas ahorrando en cada detalle. Robándole a la dignidad y al respeto ajeno hasta dejarlos más pelaos que un pollo: desplumado, destripado y listo para meterlo en la olla hasta sacarle el último jugo, cuando ya no sepa a nada. Y después se harán, con la carne que quede, unas croquetas.

Al final no encontraremos nada de aquellas personas que entraron a formar parte de esa familia. Veremos gente deshumanizada que no siente ni padece, tan siquiera por su propia vecina, puerta con puerta. Gente que enfermó y fue enviada a la habitación más retirada para no tener que afrontar su enfermedad y que, con desagrado, se topará con los mechones perdidos durante la quimioterapia.

Encontraremos inquilinas que abandonaron la residencia bajo la terrible y esclarecedora frase: “Me voy porque aquí no se encuentra Dios por ninguna parte”, a lo que yo me pregunto por qué una capilla para rezar.

Qué necesidad de tener a Dios más cerca, pero bien encerrado en una habitación, si no es porque no guardan espacio para Él en sus corazones.

jueves, 8 de diciembre de 2022

La procesión va por dentro

—Tengo mucha imaginación.

—No. Imaginación tú, no tienes.—Jake es tajante cuando cree tener la razón pero Finn no está dispuesto a aceptarlo:

—Tengo una inmensa imaginación. Puedo inventarme la historia que quiera.

—Nope, nope. Mi imaginación si es poderosa. Y sobrenatural.

—Cuerpo elástico tienes, si. Imaginación elástica, no.

—Finn, lo que tú tienes en la cabeza son recuerdos de películas,  dibujos animados, música, fotos, cuadros ... algo de un libro que leíste ... una web que visitaste ... pero sobre todo películas. Intentas transformar eso en algo imaginario pero se te nota.

—¿Quién, lo nota?

—Yo, lo noto.—un silencio. Una falta de respuesta. Finn sale hacia su cuarto. Quiere mucho a ese chucho, su hermano adoptivo. Su amigo. 

—A ver Finn, cuéntame esa aventura que has imaginado.

—¡ SIII, ese es mi Jake !

—Ya, yaaa, dale.

—Pues verás. Había pensado juntar a algunos amigos nuestros para ir a explorar el extramundo.

—¡ Por el hijo de Chapulín ! ¡ Eso no es una aventura, es UN SUICIDIO !

—¿¡ No te atreves a una aventura extrema !? ¡ TE HAS HECHO MAYOR ! Hermano, dentro de poco te veo todo el día tumbado al sol a la puerta de casa.

—Ejem. ¿Cuándo salimos? Aviso a Arcoiris ... 

El grupo de amigos se formó en seguida animados por un Finn para quien la vida no había creado aún el desafío definitivo. Una de esas personas llenas de vitalidad y optimismo al punto de locura.

Eran unos 12. No me voy a poner a escribir nombres pero no faltaron Beemo, la vampira Marcelina (❤️), la princesa chicle ni la princesa grumos (❤️) por extraño que parezca.

No habían recorrido mucha distancia en el extramundo cuando de pronto les cayó encima una lluvia super-mega-ácida que ahogó aquella comitiva al  tiempo que corroía sus cuerpos. 

Durante un minuto escaso sufrieron de esa muerte espantosa.

Desde Ooo enviaron algunas batidas de búsqueda que jamás regresaron con vida para contarlo.

Una procesión de hormigas apareció en mi cocina. Las vaporicé con vinagre. Volvieron más pasados unos días. Tapé todos los huecos con cementillo plasticoso. Puse trampas dulces.

No he vuelto a ver hormigas en mi cocina.

Me pregunto si la procesión va por dentro.