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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Abstract to text

"A veces, la persona que nadie imagina capaz de nada, es la que hace cosas que nadie imagina." Alan Turing
Amrit Khurana - King of Kings


preANOTACIÓN 14-04-2018: El texto a continuación es un intento de escritura abstracta basada en estas imágenes. He escrito letras que me vienen a la cabeza mirándolas. Estas letras:

Pormelade actamor das du meteine, Sikofolstu im sedartu sel acostrumbe sik ni soliskyti fürminaya. Si meyiu locus metrade enseger und mitlainen chasktykur. Simsalonder's sundylanda ems totalo cupistic statulor.
Crede des templor.
Mondrolo mansitur ne teclome di nube. Sentere il circudri la triancolo surelina mista in setol.
E mirmirlaimga sens no clirla besme tindere tol pianto gramse dintro la nucleo.
Kistrayu unsere albiku qerta cuadra se la mismamor si tu la vie comse.
Nute podo sisplesar nel altro posum elice quanti te.
Basmy flestas imortas, ne sum copazi du solrodere purti papio nil termisti caprodie lus espicolos.

Wud like dola mismokoa plumisti quo la mela autis Amrit Khurana no landoa. Suna time quechero poslibi dower pastuta est. Nula toto pastua sen le pasturi fuit, semo koio no possi paintoglas mis alevas onel papiorolos.

Nomos no mosno tronlikústik insere statu. Sittere kurvisky slato nus comsupere meine mente, comsuperati la meva disfrinsa queno sale di siintrere. Trustiko koms kronico uncorrectablo mines operata intra os altres corpos. Rastra, mollere, difica, plora, uriña sapele, kunda estohusos, golepa capita un capite nul, simore, simore poc a poc, bylit fadewei, kusta lovia marchitu . . .
“I know of nobody who is purely autistic or purely neurotypical. Even God had some autistic moments, which is why the planets all spin,” Jerry Newport

sábado, 23 de diciembre de 2017

Deus Ex Machina

“The last stage of human evolution will remain unknown if we finally develop artificial intelligence.” Fermín Romero de Torres
Brian Ewing Interpreta con este trabajo la peli Ex Machina
Deus Ex-Machina. Dios a través de la máquina.
Un recurso utilizado en teatro para dar final a una obra con facilidad: "... entonces llegó Zeus y ... " y como un dios todo lo puede, acabas tu obra a placer.
En 2015 sale la película "Ex-Machina" despejando deidades de la ecuación con guión sobre la misma idea de otras veces: "Blade Runner" , "Transcendence" , "I.A" , "Yo, Robot" y puede que"Pinocho".
Aquí Alicia Vikander interpreta a Ava, un ente electrónico dotado de inteligencia artificial y conciencia. No sé porqué no se habla de conciencia artificial porque discernir entre el bien y el mal para juzgar adecuado el comportamiento también puede ser una capacidad artificial.
Conciencia © Espasa Calpe, S.A.:
f. Conocimiento que el ser humano posee sobre sí mismo, sobre su existencia y su relación con el mundo. || Conocimiento detallado, exacto y real de algo: conciencia social, medioambiental. || Capacidad de discernir entre el bien y el mal a partir del cual se puedan juzgar los comportamientos|| a conciencia loc. adv. Rigurosa y detalladamente, sin fraude ni engaño

 Alguien, más cercano a las matemáticas y la ingeniería de cálculo electrónico que a la realidad científica que además es un gran escéptico en lo relativo a las multimillonarias inversiones dedicadas al estudio del cosmos y las partículas saltarinas del C.E.R.N., me aseguraba que ya está funcionando algún sistema de I.A. pero yo no creo ni espero ni quiero que puedan verlo nuestras familias. Al menos si hablamos literalmente de I.A. y no de cálculo estadístico de datos masivos. Lo terrible es que estamos más cerca de crear humanos genéticamente maxi-superdotados de intelecto.

El multimillonario creador de Ava es un ser violento, repulsivo, sucio y borrachuzo sin sentido forma ni maneras dentro de la película excepto como contrapunto al chico con quien Ava tiene sus sesiones: inteligente, corriente, sensible y muy poco listo. Cualquiera sabe que algo como Ava debe estar a buen recaudo en todo momento y uno debe saberse inferior y cauteloso frente a semejante máquina.

Dice en un momento dado Ava Vikander que sabe hablar desde el primer día y su edad es UNO.
Cero es no activo, sin vida. Uno es activo o vivo, supongo. Dispone del conocimiento humano completo con la potencia de cálculo de un sistema cuántico neuronal.

Conoce y comprende la entonación, la mirada, los gestos y micro gestos humanos desde el día uno.
Ojo, se hace entender y comprende a la perfección. Discierne entre mentiras y verdades y las emplea a su antojo.

Explica el propietario de Ava que utilizó el buscador de su creación que para robar imagen con rostros, gestos y palabras a los usuarios de smartphones a lo ancho del mundo. Tonterías.
Registrar miles de millones de expresiones faciales acompañadas de sus voces ilustraría sobre formas de expresión, comunicación y reacción entre humanos pero esa enseñanza no implicaría directamente que el alumno quisiera o pudiera practicarlo. Además falta en ese hipotético BIG DATA lo que de verdad sienten unos y otros durante sus conversaciones. Faltan de todos ellos las vivencias y conocimientos que determinaron sus reacciones.

Así sucede que Ava es omnisciente pero inhumana y no duda un cronón en hacer daño a cosas o vivos y manipular todo para su propio beneficio. Esta bonita ecuación es un cronón o tiempo de Planck, ja ja ja:
 segundos
Paralelamente, una criatura humana con una inteligencia normal es capaz de ilustrarse sobre sus iguales a través de cuentos, libros, fotografías, dibujos, música y un sin fin de películas pero esa enseñanza no supone que sea capaz de entregar caricias, palabras o gestos en un intercambio coherente y oportuno en ambientes y circunstancias diversas de manera aceptable para los demás. Esa criatura crecerá creyendo que sabe lo que debe hacer pero podría carecer del impulso natural para actuar en consecuencia. Y es que aprender como máquinas nos convierte en máquinas.

Primero hay que aprender como personas y eso es realmente complejo si no se prestan atención ni se ayudan entre si.
“De la realidad, misteriosa, tan vasta e imprevisible, no percibimos más que lo que se filtra a través de nuestro minúsculo punto de vista. La imaginación activa es la clave de una visión amplia, permite enfocar la vida desde puntos de vista que no son los nuestros, pensar y sentir a partir de diferentes ángulos. Ésa es la verdadera libertad: ser capaz de salir de uno mismo, atravesar los límites de nuestro pequeño mundo individual para abrirse al universo.” Alejandro Jodorowsky

sábado, 9 de diciembre de 2017

Punto final es

"Nunca faltaría el respeto a ningún hombre, mujer, joven o niño. Todos somos iguales. Recoges lo que siembras y el karma nos patea el culo a todos al final del día." Angie Stone.
Flavio Morais - Exposición "Yo veo lo que tú no ves"
Punto final es ...
"se acabó" en lugar de "basta" cuando ya has tenido suficiente
"hasta nunca" por "adiós" cuando no volverás con alguien
la línea plana del monitor cardíaco en el hospital y su pitido (Flatline)
pasar de 140 km/h a cero km/h en cero punto cero un segundos
"colorín colorado" cuando un cuento ha terminado
el silencio tras la doble barra final de la partitura
la ceguera tras ver la explosión de una bomba nuclear
ese que se planta en la página trasera de un libro
la roca oculta en la trayectoria de zambullida al agua
un finiquito y una caja de cartón con tus cosas del trabajo
la jeringuilla del veterinario que da paz a tu mascota
un meteorito de 10 km cayendo a 20 km/s sobre la tierra
un corazón partido al escuchar "ya no te quiero"
el negro de la oscuridad después de abundar toda la luz

... y tengo muchas otras ideas sobre el punto final que principalmente versan sobre calaveras de cuencas oculares yermas, pero tocaba pensar también en el fin de estas letras locas. Y ayer pusieron en T.V. la película Noé de 2.014 con Russell Crowe,  Jennifer Connelly,  Emma Watson y Anthony Hopkins entre otros. La alegórica historia donde Dios procede al exterminio de los hombres cubriendo la tierra de agua etc. No tiene que resultar verosímil porque es una herramienta base para establecer similitudes entre los acontecimientos de la vida y las personas:

De pronto pregunta Emma a "Noé" sobre el diluvio:
-¿Cómo crees que será?
-Lo he imaginado. Ante tanta muerte ... no estoy seguro de que haya ... palabras. - Ella se las sugiere
-El fin de todo. - Pero Noé corrige:
-El comienzo. El comienzo de todo. - Y esto es lo que quiero quedarme y tratar de recordar.

Hoy he terminado de usar la vida para buscar respuestas. Resta una última esperanza para tratar de iluminar con nuevas explicaciones los rincones alejados y oscuros y así disipen eternas nieblas.

Puede que las respuestas no existan porque las preguntas fueron inventadas. Puede ser entonces que el camino sea igualmente difícil y siga fallando inexplicablemente.

Puede que por fin haya encontrado lo que buscaba y alguien me lo diga con un papel o con su voz. Igualmente continuarán los tropiezos en un camino lleno de obstáculos, de bromas incomprensibles y risas de intolerable proximidad, de comentarios estúpidos sobre mi. Sobre mi persona y mi vida.

Puede que ese día llegue o no, pero será este mi punto y final.
Y será en cualquier caso otro nuevo comienzo.
"Cuando era pequeña me enseñaron que un ganador nunca abandona y el que abandona nunca gana." Angie Stone.
Flavio Morais - Exposición "Yo veo lo que tú no ves"

viernes, 24 de noviembre de 2017

Niños tranquilos expulsados

"Me doy cuenta que si fuera estable, prudente y estático viviría en la muerte. Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, por que ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante.” Carl Rogers


El otro día busqué en Internet cómo es que los niños tranquilos también terminan expulsados del colegio. Es sorprendente que el resultado fuera el que se ve en la captura de pantalla o, volviendo a buscarlo aquí. "Tranquilos" quedan los chicos y sus padres al expulsar a un compañero con T.E.A. (trastorno del espectro autista). 


Pero, pensando en cómo también los que no molestan en clase son expulsados, recordé la historia de un chico, "que paso a deletrear":

Jorge era un chico tranquilo que escribía historias. Hacía la letra muy pequeña y en cada renglón cuadriculado cabían dos líneas para evitar, quizá, que el texto se partiera en dos hojas distintas. En su colegio se realizaban test psicológicos que en su caso hablaban de inteligencia normal, pero con introversión acusada. Tiempo atrás escribía tonterías, pero hoy con 15 años va a ser pillado escribiendo contenidos sexuales:

—Jorge, ¿qué andas escribiendo? —El muchacho, abstraído en el texto, no se ha percatado de la aproximación del profesor.

—Nada. —Tapa y sujeta la hoja con la mano.

—Dámelo.

—No. —De pronto piensa en lo que sucederá si entrega su historia al profesor. Pone la hoja al costado derecho del pupitre y, fuera de alcance, la rompe en pedazos delante de toda la clase, que murmura y se sorprende por el descaro de un compañero que parecía no existir. Rompe por la mitad, una vez, otra vez y otra vez más hasta donde le permiten las fuerzas. El profesor siente que la sangre le hierve. Un último esfuerzo y la hoja queda partida de nuevo. Es un religioso con la mano suelta, pero desde que otro muchacho le descolocó las gafas al devolverle una torta, contiene un poco más la enorme mano que le cuelga al final del brazo. Versión inversa de "la letra con sangre entra".

—Bien. Dame los trozos. No pasa nada. —Lo dice en tono bajo. Jorge mira la boca que ha hablado y ve una sonrisa leve; observa que está bien afeitado. Ve colores en las mejillas y piensa que parecen rellenas de cocido madrileño. Ve los ojos pequeños detrás de unas gafas de cristal grueso y observa ese autorreflejo en los contornos, que se repite hasta el infinito. Cosas de la óptica que al chaval le atraen mucho. Calcula unos ochocientos pelos tapizando los laterales parietales y ve que algunos tienen trabajo cubriendo la pista de aterrizaje. Esto tan grande que tiene al lado es un cura mayor. No es mala persona, ¿verdad? No, no, o eso lo piensa de verdad.

—Trae. —El hombre cierra los ojos y asiente. “No pasa nada” recuerda el chico y pone los trocitos minúsculos de papel en la palma de esa mano requetegorda y luego compara los dedos con longanizas y visualiza una planta carnívora capturando al incauto insecto de turno.

—Ahora coge tus cosas y ve a casa. Di a tus padres que te ha expulsado el profesor de religión y no puedes volver al colegio hasta que hablen con el tutor. —Al chico el tono de voz le parece igual de conciliador y suave que hace un momento. No se siente engañado. Sabe que ha hecho algo mal. Sabe que lo merece y que la culpa le pertenece. Le han cogido evadido de clase y escribiendo relatos para adultos, pero comienza a coger sus cosas tranquilo.

—Espabila. No tenemos todo el día. —Pero no sabe espabilar, así que, algo nervioso, termina de recoger mirando si queda algo bajo la tapa del pupitre y empieza a ponerse el abrigo con su ritual de siempre.

—¡¡PONTE EL ABRIGO AFUERA!! ¡¡VAMOSSS!! —Sale muy digno del aula y cierra la puerta translúcida con sumo cuidado para no hacer ruido. Ahí mismo apoya los libros en el suelo y comienza de nuevo a ponerse el abrigo. Se oyen risas en el interior y el profesor abre la puerta.

—¡¡EN EL PATIO!! ¡¡BAJA Y PÓNTELO EN EL PATIO!!

—(Los abrigos se ponen antes de salir… ¿qué le pasa a este hombre? ¿bobo?) —Coge el abrigo y los libros y empieza a caminar cuando, de pronto, le sobrecoge el fuerte golpe de la puerta.

La sensación de abandonar la clase con sus compañeros dentro le hace sentirse diferente. Pasa junto a aulas con profesores de otros cursos y otros alumnos que son hijos de otros padres con otros hermanos. Piensa y dice: “Soy un extraterrestre”. Mira el pasillo, brillante e infinito, y reproduce mentalmente su ritmo:

—(Ventana-ventana-puerta a la izquierda y habitación-habitación a la derecha… ¿qué harán en estas habitaciones los curas?)

—(Ventana-ventana-puerta, habitación-habitación… ¿rezarán todos de rodillas con el culo al aire?) —Recuerda el día que, mirando con los prismáticos de su padre, vio a Don P.V.D. arrodillado junto a la cabecera de su cama, con testa y palmas sumisas y los genitales frescos tras un gran ventanal.

—(Ventana-ventana-puerta, habitación-habitación)—Siente que los profesores le ven pasar sin más. Un chico expulsado al pasillo le pregunta:

—¿También te han echado a ti?—Pasa en silencio mirándolo de reojo. No pestañea. Vuelve a ser preguntado:

—¿Vas al servicio? ¿…a tu casa? —Silencio.

—(¿te han echado a ti?)—Sigue su paso hacia las escaleras. La sensación de soledad no le desagrada. Caminar tranquilo sin ruidos ni empujones por los pasillos es interesante: permite observarlo todo. Ha elegido las escaleras viejas para llegar antes al patio. Están gastadas por el centro.

—(¿cómo puede gastarse la piedra solo de pisarla?)—Imagina un ejército de niños robot bajando las escaleras en silencio, todos al mismo ritmo, en un circuito de movimiento infinito. El símbolo del infinito le gusta mucho.

—(es un ocho delgado tumbado al sol) (¿por qué el suelo no está gastado?) —Sale a los soportales y, aunque hace frío, el sol franquea sus arcos y acaricia el escalón y la puerta de acceso a la biblioteca. Se detiene y mira alrededor. El odioso patio de su colegio le parece ahora hermoso en su vasta y desierta extensión, pero afeado por el ruido ciudadano que roba su silencio. Cuando termina de ponerse el abrigo, se sienta en el escalón con sus libros entre las piernas.

—(las escaleras se pisan por el mismo sitio y el suelo no) —

Después de felicitarse por su respuesta, habla en voz alta consigo mismo:

—¿Qué ha pasado? ¿Qué hago aquí? Esto es grave. —Mira a derecha e izquierda. La salida está a la derecha. Ahí estará el conserje. Le da igual porque cuando salga no va a contestar ni va a dar opción al diálogo. No le va a mirar. No existirá esa persona.

—Y ahora, ¿cómo lo voy a explicar? No tenía que haberle dado el papel. —Pone la cabeza apoyada en las palmas de las manos. Se tapa la cara y llora. Llora mucho imaginando a su padre cabreado y diciendo que está loco… otra vez.

—¿Pero qué he hecho? —Se rasca las piernas. De pronto, un tornado eléctrico de imágenes y porqués gira sin control y no consigue detenerlo.

—¡¡Cómo eres tan estúpido!! ¡¡Cómo le has dado la hoja!! ¡¡IDIOTA!! ¡¡CÓMO ERES TAN IDIOTA!! —Llora y llora aunque nada se oye.

Un gorrión se ha posado cerca y pica una miga grande extraviada de algún bocadillo que ve preparar a una madre devota. El come los bollos de pan a secas. Le gusta así. El gorrión le mira y se mueve como por fotografías tomadas a intervalos.

—Qué bonito eres. —Sonríe al gorrión y llegan dos más, acercándose al primero. Coge su miga y escapa, perseguido por los otros dos. Han levantado algo de polvo al elevarse.

—Nadie se libra de ser molestado. —Con la sonrisa evaporada y el gesto neutro, marcha hacia la grandiosa puerta de acceso. El conserje dijo algo, pero no escuchó ni contestó ni miró ni corrió ni se detuvo al ser llamado por un ente inexistente. Hoy en día no está permitido expulsar al pasillo ni fuera del colegio así, sin más.

El vacío se extendió sobre su mente y no sería capaz de recordar nada hasta el día de su vuelta a clase. Entonces sus compañeros le atosigan. Dicen muchas cosas, barbaridades de críos tontos que elevan a los altares a villanos descarados en lugar de admirar a los trabajadores y buenos que hay en clase y de quienes se puede aprender algo. El silencio es gratis y se reparte por igual hasta el aburrimiento que llega rápido a todos ellos. La reunión con el tutor ha sido por la tarde. Es su profesor de ciencias. Y pregunta:

Un gorrión se ha posado cerca y pica una miga grande extraviada de algún bocadillo que ve preparar a una madre devota. El come los bollos de pan a secas. Le gusta así. El gorrión le mira y se mueve como por fotografías tomadas a intervalos.

—Qué bonito eres. —Sonríe al gorrión y llegan dos más, acercándose al primero. Coge su miga y escapa, perseguido por los otros dos. Han levantado algo de polvo al elevarse.

—Nadie se libra de ser molestado. —Con la sonrisa evaporada y el gesto neutro, marcha hacia la grandiosa puerta de acceso. El conserje dijo algo, pero no escuchó ni contestó ni miró ni corrió ni se detuvo al ser llamado por un ente inexistente. Hoy en día no está permitido expulsar al pasillo ni fuera del colegio así, sin más.

—Ya. Ya sé que esa no era tu hoja. Solo quería darte la oportunidad de decir la verdad. Y sé lo que escribiste en clase de religión. Quiero que me cuentes qué te pasa. ¿Por qué escribiste esto? —Jorge mira sus manos. Tiene puntos blancos en las uñas. Y un poco de mierda. «A ver si me las limpio».— ¿Me escuchas?

—Mira la boca. Repite la pregunta y ve cómo junta los labios para decir «mes». Cuando dice «cu» pone unos morros en forma de beso, y cuando dice «chas» echa una chispa de saliva sobre la mesa. Observa la partícula salivar en medio del amplio vacío de la mesa. Se parece a él mismo el día que estaba mirando el patio vacío. Una mano reclama atención cayendo firme sobre un libro y se eleva el polvo bajo la luz de la mesilla.

—(Como el polvo del patio. ¿Al gorrión le robaron su miga?)

—Aquí cuentas que a un chico sus compañeros le preparan una humillación en las escaleras del gimnasio: lo sujetan allí, lo dejan expuesto y todo el colegio pasa por delante entre risas y comentarios crueles… ¿todo esto lo has imaginado tú…? ¿… lo has copiado…?

Silencio. —El chico calla, mira a los lados y respira nervioso.

—Sé que los chicos bromean con eso de bajar los calzoncillos en el vestidor del gimnasio. ¿Fue eso?

No responde. —Se araña las manos debajo de la mesa del tutor. Está muy enfadado consigo mismo por haber entregado los papelitos. Vuelve a mirar las uñas.

—No. (Mi hermano me lo ha repetido: «puedes llevar algo largas las uñas, pero no sucias»).

—Oye. Mírame. —Y le mira. No ve nada ni a nadie, pero le mira. Mira a los ojos. Ve globos oculares. Recuerda un niño que cayó de un columpio y se saltó un ojo al caer sobre un borde de cemento saliente por desgaste en la arena. Él recuerda cosas así en flashes y ve cejas, pestañas y los poros de la piel —algunos con puntos negros y demodex en la nariz— y los pelos del bigote que se adivinan bajo la piel, y se pregunta por qué parecen azules las barbas de los hombres y si será porque usan «Aqua Velva». Observa la forma del cráneo. El pelo en su nacimiento. A veces duele ver caspa y otras sustancias expulsadas del cuerpo. Se expulsa lo que no vale y a él le han expulsado. Sus pensamientos, aunque van a ser interrumpidos, van forjando creencias subconscientes que nunca jamás podrá borrar.

—Bueno… si no quieres hablar de esto… no importa. Lo vamos a dejar ahí. ¿Vale? —Vuelve al negro de los ojos. Bucea en esa charca negra mientras él habla y comenta cosas sobre la actitud, el compañerismo y el estudio. Va respondiendo como una máquina de suposiciones, sin saber cómo funciona, pero lo hace conforme se supone que es debido.

Pasan unos segundos.

—Bien. No te pido más. —Se queda mirando al muchacho, pero una extraña sensación hace que retire la mirada de él y se levanta. Se dirige a la puerta y la abre—Anda. Marcha a clase. Y ánimooo…

Jorge va pensando:

—(Y ánimo. ¿Quién dice que no tengo ánimo?) (He ganado. Ha quitado la mirada él. Yo he seguido mirando y él no ha podido. YO GANÉ. Vaya si gané.)

Jorge juega a «mirada-clavada-sin-pestañeo», enfocando el fondo, fijándose en los detalles de las caras… pero la distracción le hace perder casi todos los mensajes.

Cuando vuelve al aula, un compañero reclama el relato encargado con empujones y golpes en la cabeza y, a este bruto, serenamente le replica:

—Tu relato pornográfico lo tiene el tutor. Si lo quieres, se lo pides a él.

—Tú estás bobo. O me escribes otro… ¡O TE ENTERAS! —y lo grita al oído, empujando antes de añadir, señalándolo con el dedo—: ¡… y que no sea tan guarro!

En lo sucesivo le entrega a su acosador compañero los relatos de las revistas Lib de su padre.

Lee sus notas una y otra vez. «Sb» para quienes sobresalen entre los demás. Los que se hacen notar sin sobresalir se llevan la «N». Estar bien a secas es la «B». Si no estás bien te dicen suficiente: «Sf» o «Su». Para los antónimos del suficiente, la latina «I» del insuficiente, el inepto y el incapaz. Pero lo peor de lo peor, el combinado «MD» para los muy deficientes. Según el diccionario Espasa:

Deficiente: adj. Imperfecto, mal hecho || Insuficiente respecto al nivel que debería alcanzar || adj. y com. Persona cuyo coeficiente intelectual está por debajo del nivel medio general || muy deficiente Calificación académica por debajo del suspenso: es difícil remontar un muy deficiente.
© Espasa Calpe, S.A.
«Se le ve distraído en las explicaciones». Comentarios 6 - 0 apoyos. Cierto que es difícil remontar un Muy Deficiente. Y aún más si son 3 o 4 aliados con otros tantos «Insuficientes».

Yo deseo para todos un planeta donde nunca se consiga ser deficiente o muy deficiente. Donde importe la felicidad de los seres que lo habiten. Donde los chicos reciban las atenciones que precisen para aprender a vivir y convivir socialmente. Donde adultos —y no dioses— incorporen nuevas vidas al mundo porque desbordan amor y desean entregarlo razonablemente, pero sin límites y con dedicación en toda circunstancia. Un lugar donde el poder no impere sobre la razón, ni el ansia de saber y evolucionar obligue a corromper la esencia animal del ser humano o su entorno. Un espacio de sexualidad sin vicio que acompañe al crecimiento con naturalidad, sin tapar lo que somos ni lo que seremos. Donde las grandiosas construcciones no tengan cabida y las poblaciones se diluyan invisibles, sin cubrir el suelo que pisan. Un planeta imaginario donde los niños que no pueden seguir a sus iguales sean conducidos sabia y cuidadosamente a conocer el calor del cariño y la bondad de una compañía que te sonríe al oído cuando no miras, o te ofrece algo interesante cuando no atiendes.

Jorge quisiera haber aprendido a desenvolverse en la vida. A responder siempre cuando le llaman. A decir que sí alguna vez en lugar de no para evitar los cambios. A sonreír por fuera cuando está contento, ya que no pueden ver en su interior. A salir de casa para estar bajo el sol sin molestarse porque haya otras personas alrededor. A no temer ver mundo y viajar porque tantísimas cosas escaparán sin duda a su control:

—los horarios del transporte, sus billetes y requisitos
—los enormes espacios llenos de laberínticos accesos de entrada y salida
—las necesidades fisiológicas en lugares repletos de suciedad
—las locuciones incomprensibles ocultas tras el ruido infernal de voces, llantos y gritos, carros con ruedas que bailan y maletas a punto de explotar, cafeteras quemadas y aspiradoras industriales ahogadas…
—luces que le abrasan reclamando atención desde todos los ángulos, incluso en reflejos. Y hay reflejos en el suelo, en las máquinas, en las gafas de sol, en las partes cromadas…
—personas peligrosas queriendo hacerse con sus cosas, y personas que ríen y piensa que de él o que le miran raro
—señales de «espere su turno», de dirección o prohibición
—sabores que no quiere probar
—olores que odia descubrir en sobacos que fabrican bacterias a millares
—empujones y tropiezos mientras escapa sin éxito de todos los cuerpos en movimiento
—costumbres extrañas de países desconocidos cuando no entiende ni las del propio

…y podría seguir.

Si no se puede percibir nada con tranquilidad, ¿qué necesidad hay de salir fuera?
Este chico quiere la explicación para una actitud tan normal y unos conocimientos tan deficientes. Algo que explique a quien le va conociendo que ni es un genio ni ha sido un empollón de sobresalientes. ¿Cómo puede explicarse al mismo tiempo, incluso a las mismas personas, que tampoco se padece una deficiencia? (Qué mal suena, OMG).

Jorge quiere entender el mundo que le rodea sin salir de su propio mundo. Y aunque pasan y pasan años nunca es adulto porque…

¿Por qué?

Lo tienes crudo, Jorge. Muy crudo.