Header

miércoles, 21 de abril de 2021

Cassandra tiene novio.

"Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú le llamarás destino." Carl Gustav Jung.


Beth, novia de adam, está sentada en penumbra hablando con su madre de marcharse a California con Adam. Su madre pregunta:

—¿Sabes lo que quieres?

—Mamá, sé que nunca va a ocurrir. Que nos miremos a los ojos y sepamos... exactamente, lo que el otro está pensando. Esa idea ni siquiera tendría sentido para él. Jamás me ha dicho que me quiere. Es más. No sé qué significado tendría si lo hiciera.—la madre responde:

—Ya ... sentirse amado es muy importante pero ... amar, mi querida niña, es una necesidad.—ella escucha un ruido y se vuelve. Adam lo ha oído.

—Mamá, tengo que colgar. Te llamo mañana.—Adam se acerca y dice:

—Te quiero, Beth. 

Pueden ustedes dudar de su amor, pero no de su buena intención. Ella esboza una sonrisa y baja la mirada. Y le pregunta:

—Adam. ¿Porqué quieres que vaya a California contigo?

—¿Qué? No te comprendo.

—Por-Qué-Quieres-Que-Vaya. 

Adam no puede dar una respuesta inmediata. Tan solo escuchar la forma en que ha vuelto a preguntar le descoloca el pensamiento. Necesita, necesitamos, tiempo, comprender, adivinar sentimientos e ideas. Lo sabéis, pero tan solo con esa simple demora le ha dado a ella una respuesta. Vuelve a bajar la mirada con una actitud que creo no significa nada bueno. Pero Adam dice entonces:

—Tú eres ... tú eres ... como una parte de mi. 

El hombre se esfuerza por acertar. Se debate entre encontrar las palabras adecuadas y el sentimiento necesario. Qué fácil puede resultar escribir aquí y qué complicado expresarlo ante otra persona.

Ella se da cuenta de cuánto le cuesta. Se levanta y se acerca a él, que añade:

—Y ... y ... te necesito ... y quiero ... que me ayudes ... a encontrar un lugar donde vivir—toma confianza en explicar sus necesidades, en eso no tiene dudas—y a aprenderme el camino al trabajo y a entender las cosas raras que dice la gente y ... no podría ir sin ti. 

Se trata de una película, puedo verla varias veces, puedo entender que ella ha empezado a mirarle de una forma que no es positiva.  Repasarla, saber que él hace rato que ha dicho cosas que a ella no le han gustado. Eso que os parece tan sencillo, natural. 

Y a ella empiezan a caerle unas lágrimas de tamaño sandías. Esto también nos pasa a nosotros, a mi esposa y a mi. 

Y solo quiero morir porque no sé qué acabo de hacer, de omitir o decir para causar tanto daño.

Beth dice:

—Lo siento. No puedo ir. Si quieres que vaya porque no puedes ir sin mi, no puedo ir.—le hace una carantoña y se marcha. 

Adam se llena de pena y sus ojos de lágrimas. 

Alguien.

¡¿Alguien entre ustedes sabe porqué llora Adam!? 

¿Por que acaba de perder a su persona de apoyo? 

¿Por que acaba de perder a la persona que ama y necesita por igual?
 
Desde luego. Ella también necesita su amor y un apoyo que quizá no encontrará en él como era de esperar. 

Yo no sé qué más podemos, puedo, hacer ... muchas veces.

Eso es todo.

Me dicen que provocamos el síndrome de Cassandra en nuestras parejas. 

No tengo duda de que hago sufrir a mi esposa. Hasta he querido formar parte de un ensayo con pastillas nuevas, cosa que odio con toda mi alma, con la idea de quizás cambiar, de dejar de ser como soy. 

Como siempre dijo mi padre, soy un cobarde. 

Como tal, lo único que deseo en momentos así es la muerte. 

Ella dice que el suicidio es para los cobardes. Cuánto te admiro cariño. Tu forma de luchar y salir adelante aunque sea arrastrando el cuerpo para enfrentarte otra vez a la fregona con las muñecas rotas de dolor.  Levantando cada mañana en soledad el ánimo teniendo este ser inanimado a tu lado.

Quisiera borrar las huellas que te llevaron aquel día junto a mi ya que no tengo redaños para transformar mi ser en el hombre que necesitas.

Ojalá todo fuera como en las películas que tienen final feliz.



John Paul Young - Love is in the air.

"El amor está en el aire, dondequiera que mire
El amor está en el aire, en lo que veo y escucho
Y no sé si estoy siendo tonto
No sé si estoy siendo listo
Pero es algo en lo que debo creer
Y está ahí cuando te miro a los ojos."

La canción de John Paul Young es clara.
¿Y sin esa mirada deja de existir el amor?
¿Las personas ciegas no aman también?

Se puede amar también sin recibir amor a cambio.
Se puede encontrar el cariño fuera de los globos oculares.
Se encuentra cuando aprendes a ser encontrado.



miércoles, 10 de marzo de 2021

Mierda

NO.

No puedo. No es que no pueda, es que no quiero.

Si tu cabeza dice que no quiere, ¿por qué tienes que obligarla a hacerlo?

Deja. Que sea como ella desea. No le robes la ilusión, que no es tal sino una chispa de intención porque, ¿te va la vida en ello?

Oh, quizá. Quizá te quedes al final en la calle. Sin trabajo es sin dinero. Sin ello te dejará la pareja. Fuera vagos. Fuera la ruina de la casa.

Ahora sí. Ya eres cien por cien libre. O casi. Puedes deambular por la calle, dormir en una esquina menos fría, comer lo que caiga. Quieres agua caliente y no oler a cerdo. Te equivocaste. Busca el campo, el río, un pueblo con casas abandonadas. Okupa una. Arréglala, que sea mejor cuidada cuanto más. Si molestas, te vas a otra y vuelves a empezar. Acceso al calor y al agua. Puedes cagar por allá sin problema. Y mear también. Posibilidad de comer... no sé. La fruta crece sola, pero tiene dueño. Tus gallinas tendrán hambre. Los huevos crudos no bastan. El huerto no es magia, es trabajo, orden y conocimiento.

Vuelta a la base. No se vive del aire. Tira los dados y vuelve a jugar, esta vez sumiso. Oveja. Sigue tu rebaño, haz lo que debes y dispondrás de un rato cada día. Colabora con nosotros y serás menos dueño de tus días, pero te permitiremos las facilidades que se acomoden a tu bolsillo. Vive y muere dentro de la sociedad que te cuida y exprime en un solo gesto.

Ah, qué bonito es esto.


¡TiRuRiRuRi! ¡TiRuRiRuRi! ¡TiRuRiRuRi!

Suena el teléfono. Blah, blah, blah. El volumen de voz aplicado a este lado de la conversación hace que resuene en cada esquina mientras se desplaza de un extremo a otro de la casa. Necesariamente te tienes que enterar de cómo y qué se habla.

—Bueno, maja, no veas cómo le tiene la casa Juan. Toda limpia y reluciente.

—BsBsBsBs (por suerte no se escuchan las respuestas del otro lado).

—Pues, maja, limpia no, lo siguiente.

—BsBsBsBs.

—Y no veas cómo anda detrás de los chicos para que no manchen. Los tiene locos: “no dejéis todo tirado”, “¿no ves que estás manchando?”, “recoge las migas”, y así todo el tiempo.

—BsBsBsBs.

—No, no. No es porque esté en E.R.T.E., porque...

—BsBsBsBs.

—Que no, que no, que cuando trabaja también la ayuda un montón. —(Me lo imagino poniendo el piloto automático en el camión mientras se teletransporta a casa para que esté todo limpio cuando Pepi, su esposa, regrese de su jornada matutina en un solo turno total de 5 horas).

—BsBsBsBs.

—Maja, qué suerte tienen algunas, la verdad. —BsBsBsBs—. Pero es que tenías que verlo. Como los chorros del oro.

—BsBsBsBs.

—Te digo queeee... no sé qué habrá hecho una en esta vida para tener tan mala suerte con todo.


No hace falta preguntárselo uno. Es fácil. Te casaste con un cabrón machista que es un vago de siete suelas, que no vale ni pa tomar por culo y todavía menos pa dar. Con un mierda que solo hace que lamentarse y mirarse el puto ombligo. Calla, ya sé que es sin h. Es para distraer la vista de toda la porquería que acompaña ese jodido ombligo egocéntrico de los cojones.

Qué preciosidad de lenguaje. Vayamos con el evento de la noche para acostarnos todos felices.

Salgo a las 22 h de la locura de un teletrabajo y me siento en el sillón para ver con ella el capítulo 7 de “30 monedas”.


—¿Pongo el capítulo?

—Haz lo que quieras. Yo me voy a ir a la cama.

—Ah, que estás... —Me paro a pensar. La miro. Sé que está muy cansada.

Está sustituyendo a Pepi, así que sus 3 horas al día son ahora 5. Fue a visitarla a media tarde, pero volvió revuelta del dolor de pies. Pasado mañana tiene cita con el podólogo. Ahora está ahí, a mi lado, tapada con una manta. Quisiera darle un beso, pero lo verá como el de Judas. Pienso mientras me enrosco a presión en la mía. No estoy seguro, pero parece que hay algo más.

—Bueno, pues lo dejamos para mañana. No pasa nada. —Al poco, dice:

—No me has preguntado qué dijo Pepi de las cejas.

—¡Ah, no! ¡Es verdad! ¿Qué te dijo?

—¿Te das cuenta de que casi no me preguntas nada?

—(Silencio). —Qué contestar. Reconozco mi culpa.

—Parece que no te interesase nada de mí. Y siempre es igual.

Me duele, pero no tengo palabras. No hay excusa. Como a ella le duele y lo expresa en medio de una sinceridad fatigada de no hallar solución. Trato de insistir mientras degusto el sabor amargo de mi falta. Mi falta de empatía. Mi falta de interés, ¿de amor, pensará ella? La muerte no resuelve; no pienses tanto en ella, que ya llegará cuando menos te lo esperes.

—¿Entonces qué te dijo? ¿Se dio cuenta?

—(Pausa, silencio). Sí. Enseguida lo notó.

—¿Y... le ha gustado?

—Dice que me favorece mucho. Que me da más expresión al gesto. Ya te dije que ella lo iba a notar en seguida.

Yo no me di cuenta hasta que me lo dijo en casa. La recogí a la salida de la esteticista, pero no me fijé. Ni en casa tampoco.

Cuando su pareja tenga conductas como estas, cambie usted de pareja. No espere mucho más. Las personas adultas no cambian de forma radical estos comportamientos de mierda. No permita que esta le salpique durante el resto de sus vidas.

No. Espera.

Mejor no me hagan caso en nada. No valgo como ejemplo. Probable que ustedes serán lo suficientemente inteligentes y puede que hasta libres para saber si les conviene o no.

Al final vimos el capítulo. Las 30 monedas de Judas no sirvieron para lo que él creía. El dinero no siempre es bastante para remediar o mejorar la existencia, unas veces por la cantidad y otras por el precio implícito de la calidad que le acompaña.

“Blessed are the poor, for theirs is the kingdom of heaven.” Así que el reino de los cielos se paga con una vida de miseria en la tierra, como mierda al sol.


Sonríe aunque te duela el corazón

Sonríe aunque se rompa

Cuando haya nubes en el cielo, saldrás adelante

Si sonríes a través del miedo y la pena

Sonríe y quizás mañana

Verás el sol brillar para ti


Ilumina tu rostro con alegría

Oculta todo rastro de tristeza

Aunque una lágrima pueda estar siempre cerca

Ese es el momento en que debes seguir intentándolo

Sonríe, ¿de qué sirve llorar?

Verás que la vida sigue valiendo la pena

Simplemente si sonríes


Ese es el momento en el que debes seguir intentándolo

Sonríe, ¿de qué sirve llorar?

Descubrirás que la vida sigue valiendo la pena

Con sólo sonreir.

viernes, 26 de febrero de 2021

Nick Cave: Red Right Hand



De los creadores de "La sequía de un aficionado a escrituras de perra gorda" les traemos hoy otra super traducción infalible. 

Yo diciendo a un compañero:

—Mira qué canción más chula—él contestanto
—Pero tío, si eso es el tema de la serie Peaky Blinders, ¡vaya descubrimiento! y ... ¿quién dices que es ese Nick Cave?"
—Nah, chao.

Nick Cave & The Bad Seeds en "Red Right Hand"

Take a little walk to the edge of town

Date un pequeño paseo por la periferia de la ciudad

and go across the tracks

y cruza las carreteras

Where the viaduct looms,

donde asoma el viaducto,

like a bird of doom

como un pájaro de perdición

As it shifts and cracks

que cambia y cruje;

Where secrets lie in the border fires,

En hogueras lejanas donde yacen secretos,

in the humming wires

en alambrados que zumban,

Hey man, you know

Ya sabes, hombre,

you're never coming back

nunca vas a volver.

Past the square, past the bridge,

Pasando la plaza, pasando el puente,

past the mills, past the stacks

pasando las fábricas, pasando sus chimeneas,

On a gathering storm comes

en una tormenta que se avecina llega

a tall handsome man

un hombre alto y apuesto

in a dusty black coat with

bajo un polvoriento abrigo negro  con

a red right hand

una mano derecha roja.

 

He'll wrap you in his arms,

Te rodeará con sus brazos,

tell you that you've been a good boy

te dirá que has sido un buen chico.

He'll rekindle all the dreams

El reavivará todos los sueños

it took you a lifetime to destroy

que te costaron una vida destruir.

He'll reach deep into the hole,

El llegará a lo profundo del agujero,

heal your shrinking soul,

sanará tu alma encogida,

but there won't be a single thing

pero no habrá una sola cosa

that you can do

que puedas hacer.

He's a god, he's a man,

Es un dios, es un hombre,

he's a ghost, he's a guru

es un fantasma, es un gurú.

They're whispering his name

Susurran su nombre

through this disappearing land

en esta tierra que se desvanece

But hidden in his coat

pero escondida en su abrigo

is a red right hand

lleva una mano derecha roja.

 

You don't have no money?

¿No tienes dinero?

He'll get you some

El te lo conseguirá.    

You don't have no car?

¿No tienes coche?

He'll get you one

El te traerá uno.

You don't have no self-respect,

No tienes autoestima,

you feel like an insect

te sientes como un insecto...

Well don't you worry buddy,

Vale, no te preocupes amigo

'cause here he comes

porque aquí viene él

Through the ghettos and the barrio

a través de los getos y el barrio

and the bowery and the slum

y los suburbios y el arrabal.

A shadow is cast wherever he stands

Una sombra cubre el lugar donde va.

Stacks of green paper in his

Fajos de papel verde en su

red right hand

roja mano derecha.

 


You'll see him in your nightmares,

Le verás en tus pesadillas,

you'll see him in your dreams

le verás en tus sueños.

He'll appear out of nowhere but

Aparecerá de la nada pero

he ain't what he seems

no es lo que parece.

You'll see him in your head,

Le verás en tu cabeza,

on the TV screen

en la televisión

And hey buddy, I'm warning

y eh, amigo, te aviso,

you to turn it off

ve y apágala.

He's a ghost, he's a god,

Es un fantasma, es un dios,

he's a man, he's a guru

es un hombre, es un gurú.

You're one microscopic cog

Tú un engranaje microscópico

in his catastrophic plan

de su plan catastrófico

Designed and directed by

diseñado y dirigido por

his red right hand

su roja mano derecha.


viernes, 22 de enero de 2021

Ver la vida, mundos paralelos

La inseguridad, según a qué tipo de persona afecte, tiene dos variantes claras, aunque ninguna de las dos es sencilla.

Una: las personas que se creen insignificantes. El miedo les hace creer que no se merecen nada bueno, les agarrota por dentro, les llena la cabeza de pensamientos que pesan más de lo que deberían. Pero no voy a desarrollar este tema ahora, aunque me parece de los más fascinantes que existen, porque siempre me he llevado sorpresas enormes y gratas con esas personas extraordinarias que se creen pequeñas. Las que menos esperan de la vida y más tienen para dar.

Dos: las personas posesivas. Las que construyen su mundo sobre la dominación como si fuera un andamio firme, sin darse cuenta de que lo que sostiene ese andamio no es fortaleza sino miedo antiguo, inseguridad disfrazada de control.

Estoy empezando a sentirme bien con determinadas situaciones. Participo en un baile de máscaras que organizo yo misma, con mis propias reglas, para no salir como gato escaldado que luego huye hasta del agua fría. Lo llevo cada vez mejor. Emocionalmente ya no me cuesta tantos disgustos como antes, cuando me implicaba de corazón sin calcular el peso de lo que asumía. He aprendido a bailar con las máscaras puestas y a saber cuándo quitármelas, y con quién.

Pero ha irrumpido un elemento nuevo: una ira sin controlar que no es la mía. Intento hablar y no logro conectar con él, o él no logra que yo me entere de verdad. Es como si habitáramos mundos paralelos que se rozan pero no se tocan, donde sin querer hacernos daño, nos lo hacemos igual.

Sé, porque lo he aprendido a golpes, que discutir es absurdo. Más aún cuando se ve con claridad meridiana que no se llega a ningún sitio, que solo se ahonda en el desconcierto y en el desasosiego, que las palabras se convierten en muros en lugar de puertas.

Yo construí un mundo y por momentos creía que se estaba desmoronando. Pero he adaptado los cimientos. He reforzado lo que necesitaba refuerzo y he dejado caer lo que ya no sostenía nada. No me voy a hundir. Pero no logro conectar con este nuevo elemento, no logro que comprenda que su propia mente no le deja ver ni entender con claridad, aunque todo, siempre, depende del cristal con que se mire.

No todos los momentos son malos. Tiene ratos de lucidez y de buenas intenciones, destellos en los que aparece alguien que merece la pena. Pero siempre está en ebullición, como una olla que nunca baja del todo la temperatura, y cualquier chispa le vale para incendiarse y quemarlo todo alrededor.

No todos vemos ni sentimos la vida de la misma manera. No pretendo que nadie comulgue conmigo. Pero me gustaría poder adentrarme en el corazón de alguien a quien no quiero dar por perdido.

He dejado atrás muchos inconvenientes. Personas tóxicas que ahora creen que como de sus manos, porque así lo he hecho creer, porque al final estaban consiguiendo contaminarme y a veces la mejor manera de alejarse es quedarse cerca, quieta, sin dar señales de lo que uno realmente piensa. Ha sido relativamente fácil, una vez tomada la decisión, y veo con algo de tristeza la estupidez de no haber reaccionado antes.

Pero este nuevo artista del circo no me permite ordenar el pensamiento. Me duele, me hace temblar en el trapecio, y no quiero que caigamos los dos a la arena sin red. No quiero que se formen vacíos imposibles de llenar. Ya tengo uno muy grande con otro ser, y ese ya no tiene remedio por circunstancias diversas.

Aunque no pierdo la esperanza de que todavía queda tiempo —más emocional que físico— empiezo a parecerme a la moral que gastan los del Alcoyano: seguir creyendo cuando los números no acompañan.


Han pasado unos días desde estas divagaciones y de pronto ha sido más fácil ver más allá del blanco y el negro. Cuando suponía que era algo personal, resulta que era algo mucho más hondo y más antiguo.

Empiezo a entender a este nuevo jugador.

Hace tiempo algo le cambió por dentro. Se encerró en su mala suerte, en su desgracia, y no solo en los pensamientos sino en todo su conjunto: en el cuerpo, en los gestos, en la manera de ocupar el espacio. Y aun siendo una gran persona en lo esencial, se ha ido embruteciendo, social y familiarmente, como la tierra que se endurece cuando pasa demasiado tiempo sin lluvia.

No era solo ira descontrolada por una supuesta falta de intimidad. Se había hundido en sí mismo, en sus propios olores, en sus distancias construidas ladrillo a ladrillo, en su no saber —o no poder— afrontar las situaciones que la vida le fue poniendo delante. Fue metiéndose en su cueva, en su caverna interna, donde todo lo de fuera le hacía sentir acechado. Un animal herido que gruñe porque no sabe hacer otra cosa con el dolor.

Sentía mucha incomodidad por no poder acceder a una comunicación plena. Ahora veo que tengo que poner mucho de mi parte. No tomarlo como algo personal con intención de ofender, sino como algo personal desde un cariño mal entendido, desde una herida que no sabe pedir lo que necesita.

El aislamiento mental te embrutece, aunque por fuera parezcas muy sociable. No puedes vivir siempre como un animal a la defensiva en su territorio, con las púas fuera, con la mandíbula apretada. Un animal herido que no ha dejado que le curen las heridas de verdad —no las que pregona, sino las otras, las que no tienen nombre— y que se revuelve contra quien se acerca demasiado a su interior.

No va a ser fácil. Pero me he quitado mucha presión de encima. He dejado de tomar en cuenta ciertas cosas que no merecen tanto peso. Porque esto no es una guerra. Es un comienzo de vida. La recuperación de una convivencia olvidada, más que perdida.